La sensibilidad dental aumenta con el calor: consejos para reducirla
Los contrastes térmicos favorecen molestias en los dientes
Durante el verano, el aumento de las temperaturas por las olas de calor y los hábitos alimenticios fuera de lo habitual pueden influir en nuestra salud bucodental. Ingerir bebidas muy frías o comer helados sumado a alternar espacios fríos o climatizados con aire acondicionado con ambientes de un calor intenso hace que nuestra boca pueda sufrir los contrastes térmicos.
Estos contrastes hacen especial mella en las personas que sufren de sensibilidad dental, pudiendo causar molestias breves y punzantes en los dientes. Este problema es una de las molestias más comunes entre los españoles, afectando al 37,5% de la población, de auerdo al Estudio Sanitas de Salud Bucodental 2026.
La sensibilidad dental está relacionada con el desgaste del esmalte o la retracción de la encia, exponiendo la dentina y facilitando la transmisión de estímulos térmicos, químicos o táctiles. De esta manera, cuando la dentina queda expuesta, sufriendo de mayor manera los cambios de temperatura, por ejemplo al beber agua muy fría, sufriendo una molestia incómoda y punzante en la boca.
"La temperatura no causa por sí sola la sensibilidad dental, pero actúa como detonante cuando el diente ya tiene una zona vulnerable. Un esmalte desgastado, una encía retraída, una caries, una fisura o un tratamiento dental reciente pueden facilitar el paso del estímulo. Si además existe bruxismo, cepillado agresivo, erosión por ácidos o uso de blanqueadores sin supervisión, la molestia aparece con más facilidad", explica Victoria Cartaya, odontóloga del Equipo de Innovación Clínica y Calidad Asistencial de Sanitas Dental.

Por otra parte, se requiere especial atención a las personas mayores que sufren de estas molestias, ya que es más común sufrir de encías retraídas, desgaste dental o sequedad bucal, asociado muchas veces a medicamentos o enfermedades. Asimismo, la disminución de saliva expone a los dientes a molestas e infecciones, ya que ayuda a proteger la boca y mantener el equilibrio de la cavidad oral.
“En la población mayor, una sensibilidad que antes no existía no debe atribuirse automáticamente a la edad. A veces revela cambios en la encía, pérdida de esmalte, caries radicular o sequedad mantenida. Detectarlo a tiempo permite ajustar la higiene, revisar tratamientos y evitar que una molestia aparentemente menor acabe afectando a la alimentación o al cuidado diario de la boca”, señala Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.
Consejos para reducir la sensibilidad dental en verano
El equipo de expertos de Sanitas Dental ha desarrollado una serie de pautas y recomendaciones para reducir la sensibilidad dental en verano asociada a altas temperaturas e ingesta de alimentos fríos.
En primer lugar, se recomienda evitar los cambios extremos de temperatura repentinos a la hora de comer, es decir, no alternar bebidas frías con comidas muy calientes o morder el hielo de los helados despues de ingerir una comida a temperatura normal, lo que favorece molestias y mocrofisuras.
Otra medida de gran importancia relacionada a la higiene bucodental es el uso de cepillos con filamentos suaves, pasta fluorada y una técnica adecuada. La presión elevada a la hora de cepillarse desgasta el esmalte, que además favorece la retracción gingival. Los expertos recomiendan un cepillado suave dos veces al día.
En cuanto a las bebidas que pueden tener mayor incidencia, se recomienda reducir las bebidas ácidas, así como evitar cepillarse inmediatamente después. Refrescos, bebidas energeticas o zumos cítricos se deben tomar puntualmente, y se recomienda beber agua después y esperar 30 minutos antes de cepillarse.
Uno de los tratamientos más comunes hoy en día es el blanqueamiento dental, pero es vital no llevarlo a cabo sin valoración profesional, así como evitar productos blanqueadores mal indicados que pueden provocar irritación y aumento de la sensibilidad.
Por último, conviene consultar al odontólogo en caso de que la sensibilidad se mantenga o se concentre en un punto concreto, ya que se puede deber a caries, fisuras o enfermedad periodontal.
