Sociedad

Así ha conseguido China frenar en seco al coronavirus y que hoy reine la normalidad

65ymás

Viernes 30 de octubre de 2020

3 minutos

Wuhan, a principios de año epicentro de la pandemia, lleva desde mayo sin registrar contagios

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65ymás

Viernes 30 de octubre de 2020

3 minutos

Mientras Europa sufre la segunda ola del coronavirus, con nuevas medidas restrictivas y unas cifras de contagios y muertes que empiezan a recordar demasiado a las de marzo, la imagen actual de China, donde se originó la pandemia, nada tiene que ver con lo que se vive en estos países. Parecen haber controlado el virus y apenas quedan allí vestigios de que el Covid-19 un día paró sus vidas. El símbolo de esta normalidad es Wuhan, epicentro de la pandemia a principios de año, y donde hoy reina la normalidad.

Monumentos hasta arriba, espectáculos multitudinarios... La ciudad se ha convertido en uno de los principales focos turísticos del país. Allí la normalidad es absoluta, por ejemplo, en los campos de fútbol, donde los espectadores pueden celebrar los goles de su equipo sin mascarilla, ni límite de aforo ni distancia de seguridad, tal y como muestra el programa La Sexta Clave. Y esta no es la primera muestra de normalidad que vemos. En verano, la región celebró un macrofestival a la que miles de personas asistieron con flotador, pero de nuevo sin mascarilla.

 

Wuhan

 

Según datos oficiales –que siempre hay que poner en cuarentena–, no se ha detectado en Wuhan ningún contagio desde mayo, lo que lleva a preguntarse qué han hecho para frenar en seco al coronavirus. En primer lugar hay que destacar la inversión brutal de recursos. Les vimos construir hospitales enormes en cuestión de días, desplegar todo su potencial militar y también miles de sanitarios. Concretamente, 25.000 de la noche a la mañana.

También apostó desde el primer momento por un confinamiento extremo. Se decretó el estado de excepción, como en la guerra y solo un miembro de cada familia podía salir a hacer la compra dos veces por semana. Cualquiera que saliese a la calle sin justificación era considerado criminal y podía ser detenido. La población fue sometida a un estricto control con drones, con sanitarios visitando a los ciudadanos casa por casa para tomar la temperatura uno a uno y persiguiendo casos sospechosos. Es reseñable, además, la disciplina individual de sus ciudadanos, a base de mano dura, eso sí. Pero con esa fórmula han conseguido llegar hasta hoy con una ciudad a la que han viajado en los últimos días 52 millones de turistas chinos para celebrar a fiesta nacional en la región.

 

Xi Jinping
El presidente de China, Xi Jinping.

 

Para Vivian Wu, editora del servicio chino de la BBC, "el Gobierno de Xi Jinping, con ayuda de los medios estatales, está tratando de dar la imagen de que todo está bien en Wuhan, de que la gente lo está pasando bien y de que la prosperidad y la normalidad están de vuelta". "Y hasta cierto punto, es cierto: la gente está viajando por toda China y sobre todo a Wuhan. Sí, la ciudad parece estar de vuelta a la normalidad, pero para mucha gente y muchos dueños de negocios, las cosas no son como antes y todavía hay mucha preocupación. Pero el mensaje que recibimos de la propaganda china es que el gobierno ha logrado controlar la pandemia con éxito", afirma la periodista.

En otras ciudades del país la situación también es aparentemente idílica. La sensación de normalidad se repite en buena parte del país y cada vez se menos gente utiliza las mascarillas en las calles. Por ejemplo, para los más de 20 millones de habitantes de Pekín, la capital del país, ya no es obligatorio utilizarlas. "Esto, por una parte muestra que la situación ha mejorado drásticamente, pero por otro lado puede ser un arma de doble filo porque el virus no ha desaparecido, no tenemos una vacuna efectiva en la actualidad y si la gente baja la guardia y se viene una segunda ola puede resultar catastrófico", Vincent Ni, experto en China del servicio mundial de la BBC.

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