Avilés y Sespa se unen para luchar contra la soledad no deseada de las personas mayores de 75 años
El objetivo es llegar a más de 700 personas
El Ayuntamiento de Avilés y el Área Sanitaria III del Servicio de Salud del Principado de Asturias (SESPA) han firmado un convenio de colaboración para hacer frente a la soledad no deseada de las personas mayores, en concreto de aquellas personas que vivan solas y además no utilicen recursos ni reciban prestaciones municipales. De esta forma, se busca detectar estos casos y prevenir así situaciones de soledad no deseada.
La alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, y el gerente del Área Sanitaria III, Miguel Rodríguez, han suscrito el convenio este miércoles en el Salón de Recepciones municipal, un acuerdo que estará vigente hasta el 31 de diciembre de 2027.

En concreto, el objetivo es llegar a las 742 personas mayores de 75 años que reúnen estas características, según datos de los que dispone el Ayuntamiento, que compartirá información del padrón municipal con el Área Sanitaria III para evaluar estas posibles situaciones de soledad o fragilidad, siendo el Área Sanitaria III la que derivará al Ayuntamiento los casos identificados como de riesgo para su valoración social, tal y como indican en una nota. Todo ello se realizará siempre siguiendo la normativa en materia de protección de datos, a través de canales seguros y cifrados de acuerdo al Esquema Nacional de Seguridad (ENS) y a las políticas internas de seguridad de ambas instituciones.
Con esta medida, que persigue los objetivos de la recientemente aprobada Estrategia Asturiana sobre la soledad no deseada de la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar, pretenden generar “un circuito y un protocolo de captación y diagnóstico individual de aquellas personas mayores que sienten soledad”.
Mapa de calor
Asimismo, se ha desarrollado un mapa de calor, que permitirá detectar las zonas donde vivan más personas mayores de 75 años. De hecho, tras analizar este mapa han observado que los lugares de residencia de estas personas responden a factores urbanísticos, demográficos y comunitarios asociados a cada barrio.
"Esta lectura territorial es fundamental para orientar políticas públicas de envejecimiento, priorizar intervenciones en aquellos entornos con mayores niveles de vulnerabilidad y diseñar estrategias de apoyo adaptadas a las características de cada zona", explican.

