La belleza no tiene edad: 'el maquillador de los famosos' cumple la ilusión de mujeres mayores
Alberto Dugarte maquilla a mujeres mayores de residencias
La ilusión de una residente de la Residencia Gravina por ser maquillada por un profesional se ha convertido en una experiencia inolvidable para más de 30 mujeres mayores que viven en centros del Grupo Villamor. El responsable de hacer realidad este deseo ha sido Alberto Dugarte, conocido popularmente como 'el maquillador de los famosos', quien ha compartido una jornada cargada de emoción, sonrisas y reconocimiento.
La actividad forma parte del proyecto de atención centrada en la persona Tu ilusión me Ilusiona, impulsado por Grupo Villamor con el objetivo de ayudar a las personas mayores a cumplir deseos y vivir experiencias significativas que contribuyan a su bienestar.
La belleza como herramienta de autoestima
Durante varias horas, Dugarte y su equipo maquillaron a las participantes en una sesión que fue mucho más allá del aspecto estético. La iniciativa tuvo como principal objetivo reforzar la autoestima, fomentar el bienestar emocional y recordar que las ganas de sentirse bien no entienden de edad.

“Muchas mujeres de esta generación han dedicado gran parte de su vida al cuidado de los demás, dejando en segundo plano sus propios sueños y necesidades. Consideramos fundamental devolverles ese protagonismo, reconocer todo lo que han aportado a la sociedad y recordarles que siguen teniendo voz, capacidad de decisión y mucho que ofrecer. El empoderamiento no tiene fecha de caducidad”, explica María Ramos, directora de Operaciones de Grupo Villamor.
La jornada permitió a las participantes revivir recuerdos vinculados a la belleza, la moda o momentos especiales de sus vidas, convirtiéndose en un espacio de encuentro, conversación y celebración.
Historias de vida detrás de cada rostro
Para Alberto Dugarte, la experiencia ha sido una de las más especiales de toda su trayectoria profesional. El maquillador asegura que cada una de las mujeres participantes le transmitió una historia única y un ejemplo de fortaleza.
“Cuando tienes delante a una mujer que ha vivido, luchado, amado, criado familias y superado dificultades, entiendes que estás frente a una belleza muy especial. Sentí que no iba a maquillar rostros, sino historias de vida”, afirma.
Más allá del maquillaje, la iniciativa puso en valor el papel de unas mujeres que han sido madres, trabajadoras, cuidadoras y referentes para varias generaciones, destacando su contribución a la sociedad y la importancia de seguir reconociendo su experiencia y legado.
Combatir los estereotipos sobre el envejecimiento
Uno de los principales objetivos de la acción ha sido contribuir a cambiar la percepción social sobre la vejez y combatir los prejuicios que todavía afectan a las personas mayores, especialmente a las mujeres.

“Vivimos en una sociedad que muchas veces pone el foco únicamente en la juventud y se olvida de quienes han construido el camino que hoy recorremos. Necesitamos recordar que la belleza no tiene fecha de caducidad y que las personas mayores siguen teniendo mucho que aportar, enseñar e inspirar”, señala Dugarte.
El maquillador insiste en que existe una belleza especial en las arrugas, las experiencias acumuladas y la fortaleza que transmiten las mujeres mayores. “Creo que debemos cambiar la conversación y aprender a admirar todas las etapas de la vida”, añade.
Desde Grupo Villamor destacan que el bienestar emocional constituye uno de los pilares fundamentales de su modelo de atención. Para la organización, cuidar no solo implica atender las necesidades físicas de las personas mayores, sino también generar oportunidades para la ilusión, la participación y el reconocimiento.
“Creemos que nunca es tarde para vivir nuevas experiencias ni para cumplir pequeños sueños. La ilusión es un motor vital que no entiende de edades y tiene un impacto directo en el bienestar y la calidad de vida de las personas”, subraya María Ramos.
La expectación generada por la actividad fue evidente desde el primer momento. Muchas de las participantes esperaban con entusiasmo la llegada de la jornada, compartiendo anécdotas y recuerdos que enriquecieron aún más la experiencia.
Una lección de humanidad
Acostumbrado a trabajar en grandes producciones televisivas y con personalidades conocidas, Alberto Dugarte reconoce que esta iniciativa ha tenido un significado especial.
“He participado en grandes producciones de televisión, campañas y proyectos con personalidades muy conocidas, pero esta acción tiene algo profundamente humano. Aquí no hablamos de focos ni de audiencias; hablamos de reconocer a personas que muchas veces pasan desapercibidas y devolverles, aunque sea por un día, una parte del cariño y la admiración que merecen”, concluye.
