Sociedad

Cómo y cuándo otorgar poderes notariales a tus hijos

Beatriz Torija

Jueves 10 de junio de 2021

5 minutos

El poder preventivo, diseñado para cuando aparece pérdida de capacidad para manifestar la voluntad

Cómo y cuándo otorgar poderes notariales a tus hijos
Beatriz Torija

Jueves 10 de junio de 2021

5 minutos

Cuando un mayor ingresa en una residencia, cuando una mujer queda viuda, siendo ya muy mayor, y hay que hacer un sinfín de gestiones administrativas y bancarias, o cuando aparecen los primeros problemas cognitivos. Son algunos de los casos más habituales en los que las personas mayores delegan en sus hijos la gestión de su patrimonio y otras gestiones.

Un poder es un documento con validez legal con el que otorgamos a alguien de nuestra confianza la capacidad de tomar decisiones y llevar a cabo acciones en nuestro nombre. Es muy habitual otorgar poderes notariales a nuestro representante legal cuando nos vemos envueltos en un proceso judicial y, también, cuando los padres comienzan a ser muy mayores y tener algún problema de dependencia, es habitual que otorguen poderes a sus hijos para que puedan hacer gestiones en su nombre, por ejemplo, en el banco o en las administraciones públicas.

Este poder se otorga ante notario, quien firmará el documento y garantizará tanto la identidad de la persona que los asigna, como que su voluntad se ajusta a la ley. Una vez que el poder notarial está hecho, el representante legal podrá hacer uso de él, pero deberá acreditar siempre que ha sido apoderado mediante una copia autorizada de este documento.

En el momento de tomar la decisión de otorgar un poder a un tercero, según el Consejo General del Notariado, debemos tener en cuenta dos cuestiones fundamentales:

  • Decidir a quién vamos a nombrar apoderado, es decir, quien nos va a representar. La persona a la se otorguen poderes, evidentemente, debe ser una persona que goce de total confianza. Generalmente, en el caso de las personas mayores, suelen ser los hijos. Existen fórmulas en las que cada uno de los hijos por separado pueden hacer trámites generales, pero cuestiones más específicas que afectan al patrimonio, como una venta, por ejemplo, han de acudir todos o firmar todos. 
  • En qué actos jurídicos concretos va a representarnos, o lo que es lo mismo, qué podrá y que no podrá hacer en mi nombre.

No obstante, en cualquier momento se pueden modificar, otorgar nuevos poderes o anular los ya otorgados si cambia la relación de confianza con la persona que nos representa o si el poderdante lo decide.

Cómo y cuándo otorgar poderes notariales a tus hijos

No esperar a que sea demasiado tarde

Para validar el documento, el notario se asegurará que la persona mayor que lo solicita es mayor de edad, está en plena posesión de sus facultades mentales y lleve su DNI. Pero, ¡ojo!, que las comprobaciones que hace el notario antes de firmar el poder no son un mero trámite, realmente comprobará que la persona sabe exactamente lo que está haciendo, lo que implica y lo entiende perfectamente.

Por eso, si la persona mayor presenta problemas cognitivos, tiene Alheimer o algún otro tipo de demencia, el notario podría no firmar el poder notarial. Es muy importante  que el solicitante o el poderante entienda perfectamente lo que hace, lo que implica y esté en plenas facultades mentales.

El Alzheimer es una de la principales causas de demencia (representa entre un 50% y 70% de estos casos), y afecta a entre un 5% y un 7% de las personas mayores de 65 años, según explica Pensium. Podemos pues afirmar que, hoy por hoy, esta enfermedad representa una crisis de salud mundial que impacta a un gran número de familias, que ven como la persona enferma sufre trastornos de memoria, de cognición, y va perdiendo su capacidad de actuar según su voluntad.

¿Qué es un poder notarial preventivo?

Este tipo de poder notarial permite a una persona designar a otra para que actúe representando sus intereses cuando ésta pierda la capacidad para manifestar su voluntad. En realidad, cualquier persona podría hacer uso de este recurso, dado que no hay nadie que esté libre de no sufrir una enfermedad en el futuro que altere sus capacidades cognitivas.

La persona que decide tomar esta medida lo que busca es asegurarse de que el individuo que elija, y no otro, será el que se ocupe de defender sus derechos y de cumplir con sus obligaciones. En caso de que se constituya un régimen de tutela, este poder puede quedar anulado mediante una resolución judicial. También se puede anular, posteriormente, a instancias del propio tutor.

Una de las ventajas que ofrece este poder notarial es que permite gestionar el patrimonio de la persona, cuya capacidad cognitiva está alterada, sin tener que acudir al procedimiento de incapacitación judicial. Un proceso que, según los expertos, es lento y puede tardar más de un año en llevarse a cabo.

Sobre el autor:

Beatriz Torija

Beatriz Torija es periodista y documentalista, especializada en información económica. Lleva 20 años contando la actualidad de la economía y los mercados financieros a través de la radio, la televisión y la prensa escrita. Además, cocina y fotografía.

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