Sociedad

Cómo saber si la persona tóxica eres tú

Laura Moro

Foto: Bigstock

Martes 28 de septiembre de 2021

5 minutos

Es importante identificar las señales de alerta para dejar de hacer daño a los demás

4 consejos para lograr alejar de nuestra vida las personas tóxicas
Laura Moro

Foto: Bigstock

Martes 28 de septiembre de 2021

5 minutos

A medida que crecemos nos vamos dando cuenta de las personas que nos han hecho daño, nos consumen la energía, y que no nos aportan nada positivo. En otras palabras, identificamos a las personas tóxicas ​de nuestra vida, que para la psiquiatra y autora de Encuentra tu persona vitamina (Espasa), Marián Rojas Estapé, es "una persona que genera negatividad".

Pero hay veces que esa negatividad la generamos nosotros mismos, y Escapé explicó a SModa cómo podemos darnos cuenta de que la persona tóxica de nuestro grupo de amigos somos nosotros: "Uno tiene que conocerse, hacerse un autodiagnóstico personal. Pregúntate ¿soy agradecida o doy todo por hecho? ¿Qué es lo que más gusta de mi forma de ser? ¿Qué irrita de mi personalidad? ¿Le caigo bien a la gente? ¿Les hago la vida agradable? ¿Me tienen aprecio? ¿Buscan estar conmigo? O, al revés, noto que me evitan, que me tratan mal, hablan mal de mí, me replican, siempre estoy en tensión… Si sucede más de lo segundo de forma generalizada, tal vez esas malas vibraciones vengan de tu parte."

Señales de alerta

Además de las preguntas de la psiquiatra, El Periódico identificó una serie de señales que indican que somos una persona tóxica:

  1. Tomarselo todo como algo personal: Cuando nuestra autoestima está dañada, nos sentimos inseguros, y puede que nos tomemos las opiniones de los demás como una agresión. "Nunca le vamos a caer bien a todo el mundo. Nuestra forma de ser puede activar unas emociones en unos y en otros no", explica la psiquiatra.
  2. Soy una víctima: Echarle la culpa a los demás de todos nuestros problemas, al no asumir la responsabilidad de nuestras acciones. "Es una actitud peligrosa porque generas en los demás un sentimiento de culpa y, al no ser cierto, acaban alejándose de ti", asegura Rojas Estapé.
  3. Manipulación: Quiero que las cosas pasen como yo quiero, y por eso me inventaré justificaciones que me permitan manipularte, incluso me creeré que es lo mejor para ti. 
  4. Agresividad: Cuando la frustración es muy elevada, cuando nos sentimos amenazados, o cuando las cosas no salen como queremos, es posible llegar a agredir a otro física y verbalmente.  "Para saber si eres así pregúntate si eres de las que huye del conflicto o la que lo genera", propone la psiquiatra.
  5. Siempre estoy mal: Todas las emociones que sientes son negativas. No paras de quejarte, y expresas constantemente lo mal que estás. Si tú estás mal, yo peor.
  6. Criticas constantemente la vida de los demás, especialmente cuando no están delante. "Es inevitable hacernos una opinión acerca de lo que nos rodea. Te encuentras con una amiga y juzgas cómo viste, cómo habla… El problema surge cuando lo verbalizas sin que te pregunte. ¿Opinas de la pareja de tu amiga? ¿Te metes en cómo educa a sus hijos? ¿Juzgas su pelo, su ropa…? ¿Le dices sin pudor que ha engordado, que la ves muy mala cara o que ese peinado le queda fatal? Esas personas son agotadoras y se suele ver, además, como una falta de educación", comenta Rojas Estapé a SModa.

¿Soy envidioso? 

Cómo saber si la persona tóxica eres tú

 

Las señales de alerta podrían hacer que algunos se pregunten qué es lo que diferencia a una persona que se ofende con facilidad, de otra más reivindicativa. Para eso, Rojas Estapé diferencia en su libro a dos tipos de personas que normalmente descargan las pilas: los quejicas y los amargados. "Eres quejica cuando nada te termina de agradar. Si a todo le sacas pegas, a ese sitio no voy que habrá mucha gente, aquí hace frío, esto es aburrido… El quejica es esa persona que se pasa todo el día quejándose, ven la vida a través de un filtro oscuro. El amargado es esa persona que piensa ‘estoy apagado y apago a los demás’. Eres el amargado cuando llegas a una reunión y la contagias de resquemor. Lo malo es que el amargor se realimenta y hay grupos de amargados que quedan para amargarse aún más. Para saber si eres una de ellos pregúntate cómo está la gente antes de estar contigo y cómo se quedan cuando te vas. Si van a peor, estás contagiando toxicidad", opina la psiquiatra en SModa.

Pero la cosa no acaba aquí, y también es importante reflexionar sobre cómo reaccionamos cuando alguien nos cuenta que le va bien, y eso no nos gusta: "Para saber si tu problema es la envidia plantéate cómo encajas los triunfos ajenos. ¿Te pones triste cuando le va bien al de al lado? ¿Piensas primero en ti y luego das la enhorabuena? Recuerda que la gente envidiosa no gusta, gusta la gente que se alegra de nuestros logros", explica la autora.

Pedir perdón

Descubrir y aceptar que somos una persona tóxica cuesta mucho: "A veces te das cuenta cuando lees un libro y ves que eres así. O porque escuchas a la familia o a tus amigos cuando te dicen que estás alterando mucho el entorno, que se te ha agriado el carácter o que te ven muy apagado. Pero si no es por algo así, es difícil porque estás metido en ese bucle de estrés, que eres incapaz de conectar contigo mismo", asegura Rojas Estapé.

Si llegados a este punto, eres consciente de que puede que hayas hecho daño a los demás, la autora tiene muy claro lo que tienes que hacer: "Siempre abogo por el perdón. Tanto pedirlo como perdonar. A veces es instantáneo. Otras veces, lleva tiempo. Pero hay que hacerlo porque un corazón resentido no puede ser feliz. El rencor tiene un impacto bioquímico tremendo en el organismo. Nos pone en tensión, activa el sistema simpático, segregamos cortisol y aumenta la inflamación. Al final, vives en un estado de alerta constante, no disfrutas de la vida y tienes más posibilidades de enfermar. Cuando perdonas te liberas".

Sobre el autor:

Laura Moro

Laura Moro, periodista.

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