Consejos para trabajadores sénior 'quemados'
Más de la mitad de los profesionales en Sanidad y Educación presenta riesgo de sufrir 'burnout'
Más de la mitad de los profesionales de salud y educación presenta riesgo de sufrir burnout, el síndrome del trabajador quemado, algo que no viene condicionado ni por la edad ni por los años de experiencia.
Así se ha reflejado durante el II Encuentro sobre Bienestar, una jornada inaugurada por el Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP) que se ha celebrado en el Palacio de Santoña y que ha acogido la presentación del Informe Burnout y bienestar laboral en España: Sanidad y Educación, elaborado por el IEPP, con el que se confirma que el desgaste profesional se ha convertido en un fenómeno estructural. Y es que más de la mitad de los profesionales presenta este riesgo. Además, el 62% del agotamiento laboral puede explicarse por factores psicológicos asociados al trabajo, como son: la sobrecarga emocional, el aislamiento, un uso sostenido de fortalezas en contextos de alta demanda, la ausencia de reconocimiento o la calidad de las relaciones laborales. Esto refleja que el burnout, más allá de tratarse de un problema individual, es un fenómeno influido por el entorno laboral.
En concreto, el informe describe el burnout como un proceso de agotamiento físico y emocional que se caracteriza por tres dimensiones: agotamiento emocional, despersonalización y puntuaciones bajas de realización personal. Para este estudio, participaron cerca de 800 profesionales de salud y educación (231 profesionales de salud, con una edad media de 41,5 años; y 506 profesionales de la educación, con una edad media de 43,5 años).
En el primer ámbito, el 56% de los profesionales sanitarios presentaban indicios de burnout, de los cuales el 51% no recibe tratamiento; mientras que en el segundo el 58% presentaba indicios de burnout, de los cuales el 54% no recibe tratamiento.
Ni la edad ni el tiempo trabajado influyen en el riesgo de sufrir burnout
En este sentido, cabe preguntarse si la edad o el tiempo trabajado tienen algo que ver en el riesgo de sufrir este síndrome, y la respuesta, aunque sorprendente, es clara para Juan Nieto, director académico del IEPP y coordinador del estudio, quien ha afirmado a 65YMÁS que "ni la edad ni los años de experiencia participan de ese riesgo de burnout".
Esto quiere decir, tal y como ha explicado, que "a veces podemos pensar, oye, con los años me voy endureciendo, cada vez pongo más distancia o cada vez estoy más agotado, pero no, esto realmente no es lo que hemos encontrado, todo lo contrario. Al final son otros los factores que tienen que ver, pues a veces el tipo de contrato, el número de horas que trabajo a la semana u otros factores más ecológicos".
"Lo que hemos visto es que hay que prestar atención, sobre todo a la soledad", matiza el coordinador del estudio, que explica que "personas más mayores que puedan estar en un equipo joven o en un equipo muy digitalizado corren el riesgo de sentir soledad de manera más frecuente y esto sí que está muy vinculado al agotamiento". De hecho, señala que ese sentimiento de soledad "es una de las cosas más interesantes que se ha encontrado en relación con el burnout, y es que aproximadamente entre el 30% y el 40% de las personas en activo se sienten solas de manera frecuente y esto conecta directamente con el desgaste laboral".
"Entonces, quizás no hablamos de datos exclusivamente explicados por la edad, pero sí que hay que afinar ese ojo y la sensibilidad para personas que realmente están en situaciones muy extremas", señala, es decir, "personas de edades muy dispares y que quizás se queden en equipos poco integrados, a personas que acaban de empezar y que igual no encuentran esa manera de conectar con el resto del equipo o simplemente a profesionales que, después de una jornada maratoniana, no la han podido compartir con nadie".
¿Qué pueden hacer los trabajadores sénior que se encuentren en esta situación?
Para los trabajadores sénior que se encuentren en esta situación de burnout, Nieto aconseja, lo primero de todo, "si identifico que lo estoy pasando mal, levantar la mano, pedir ayuda, comunicarlo".
"Es verdad que a veces tenemos un entorno que lo puede recoger y otras veces no, pero aún así es importante activar nuestra red. Si no es laboral, es personal. A partir de ahí, reengancharme y reenamorarme con aquello que en origen sí que me generaba bienestar, porque eso sigue ahí. Lo que pasa que quizás he desconectado o bueno, se ha ido desgastando con el tiempo, pero los valores, el uso de las fortalezas, el autocuidado y la conexión humana está ahí esperando a que volvamos a conectar con ello".
Fortalezas clave para que los trabajadores sénior mantengan la motivación
Nieto actualmente diseña programas formativos de postgrado centrados en fortalezas, bienestar e inteligencia emocional. En este sentido, considera que una de las fortalezas clave que los trabajadores sénior deberían desarrollar para mantener la motivación y el bienestar es "el legado".
"Aquí hay que ir trabajando un poco con cada persona, porque lo que nos resuena a uno no nos resuena a otros", aclara. "Pero si tuviera que elegir algunas más vinculadas con la edad, el legado es una de las más importantes. Porque a veces cuando llevamos mucha trayectoria, algo que nos puede llenar, no a todo el mundo, pero muchas veces sí, es la huella que dejo, qué he aprendido y cómo se lo transmito a otra persona. A veces esas parejas, esos match que hacemos entre los que acaban de empezar y los que están de salida son, ¿por qué no?, sinergias muy interesantes si utilizamos esa fortaleza del legado".
La psicología positiva es una rama científica de la psicología que estudia qué hace que la vida merezca la pena, centrándose en las fortalezas humanas como la gratitud, la resiliencia o el optimismo para promover el bienestar y el desarrollo personal. En esta línea, el coordinador del estudio asegura que la psicología positiva puede ayudar a reenganchar a los sénior que sufren desgaste laboral.
"Sin duda. Hay muchas herramientas y muchas estrategias. Hablamos de modelos predictivos que nos ayudan a entender exactamente cuáles y trabajar las emociones positivas, capacitar en herramientas de gestión emocional para lidiar con las emociones desagradables, que son parte del desarrollo y de nuestro trabajo, pues son de los puntos más clave junto con la salud física o junto con el engagement, y sumar a las personas en disfrutar de lo que hacen", explica.
"El bienestar laboral no puede depender únicamente de la capacidad individual de adaptación; requiere entornos que lo hagan posible. Sabemos qué factores lo explican y, por tanto, también cómo prevenirlo", ha destacado Juan Nieto durante el encuentro.
II Encuentro sobre Bienestar
En el encuentro han participado expertos, instituciones públicas y agentes sociales que han analizado el bienestar laboral como uno de los principales retos estratégicos para empresas y organizaciones. Dafne Cataluña, psicóloga y cofundadora del IEPP, ha conducido el evento poniendo el foco en la necesidad de colocar la salud mental en el centro de la toma de decisiones organizativas.

Ponentes del II Encuentro IEPP sobre Bienestar Laboral. Foto: IEPP.
En la jornada también ha participado la directora del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), Aitana Garí; el codirector del máster de Neurociencia y Neurotalento del Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP), José Vicente Cabas; la directora del Human Age Institute y una de las principales referentes en bienestar y cultura organizativa, Margarita Álvarez; y la directora general de Trabajo de la Comunidad de Madrid y gerente del IRSST, Marina Parra.
El evento, que acogió, asimismo, dos mesas redondas: una primera sobre Políticas de bienestar laboral: políticas que cuidan a las personas, que contó con la participación de representantes de los agentes sociales, el ámbito jurídico y la inspección de trabajo como Patricia Ruiz, secretaria de Salud Laboral de UGT; Ana Gómez, presidenta de ASNALA; Luis Pérez Capitán, inspector de trabajo; y Rocío Trillo, responsable de programas de inteligencia emocional del IEPP. Y una segunda mesa sobre Bienestar laboral sin washing: casos de éxito con resultados, que ha centrado el debate en el terreno práctico con experiencias reales de empresas y organizaciones, con la participación de Paula Barrigá, directora nacional de PRL de Cruz Roja Española; Marián López, desde El Corte Inglés; Victoria Chico, de Coca-Cola Europacific Partners; Silvia Ibáñez, de IVC Evidensia.
Los participantes pudieron, además, explorar cómo el uso consciente de sus recursos individuales y colectivos contribuye a un desarrollo profesional más sostenible y a la mejora del bienestar en las organizaciones, con la realización de un taller experiencial centrado en la activación de fortalezas personales en el entorno laboral.



