Sociedad

Cuando compartir es la solución

65ymás

Foto: Bigstock

Lunes 5 de abril de 2021

4 minutos

La ONG Hogares Compartidos ofrece viviendas tuteladas para mayores con escasos recursos

Cuando compartir es la solución
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Lunes 5 de abril de 2021

4 minutos

Vivir en un hogar en condiciones óptimas puede ayudar a mantener una buena salud física y mental en las personas mayores, un grupo de edad, a menudo, expuesto a la soledad y al aislamiento social. Si a esta situación le sumamos unos ingresos relativamente bajos y una creciente vulnerabilidad, mantener el hogar puede convertirse en un verdadero problema

La soledad, es la nueva epidemia del siglo XXI, según han calificado distintos organismos internacionales, pero puede combatirse gracias a un espacio de convivencia y experiencias compartidas. Por ello, los modelos de co-vivienda son cada vez más populares. Estos surgieron en los países escandinavos a finales de la década de 1960 por una combinación de factores, que van desde la falta de oferta de viviendas asequibles y de calidad hasta la necesidad de combatir la soledad y crear un sentido de comunidad en el que encontrar un apoyo y compañerismo es la motivación principal.

En nuestro país, con el objetivo de dar una solución a este problema, han surgido diversas iniciativas tanto públicas como privadas como es el caso de la ONG Hogares Compartidos (@HogaresComparti​), que nace en Valencia en 2013 para ofrecer una alternativa de convivencia digna para las personas con menos recursos.

La entidad se creó para aquellas personas mayores que no cuentan con los medios financieros suficientes para hacerse cargo del mantenimiento y alquiler de una vivienda propia, y ofrece un programa de acompañamiento social en viviendas tuteladas con supervisión puntual (como el apoyo puntual del traslado al hogar, el acogimiento durante la primera semana de participación o la supervisión semanal del mantenimiento del piso).

Su propuesta va dirigida a personas autónomas, mayores de 60 años, que, aunque cobren una pensión, no pueden hacer frente a los gastos diarios. De este modo, el precio a pagar por su habitación en el piso tutelado se calcula según la pensión recibida por cada jubilado, que debe aportar una parte de su prestación como compensación. Por lo que hace referencia a los gastos de la vivienda, es decir, gas, luz, agua y manutención (el gasto medio estimado es de unos 20€ al mes por persona) son abonados por los inquilinos a partes iguales. Sin embargo, los gastos referidos a la comunidad de vecinos y el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI) va a cargo del propietario del inmueble. 

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La convivencia, clave para paliar la soledad

Los pisos cuentan como mínimo con 4 habitaciones, ya amuebladas, y con los electrodomésticos necesarios como son el frigorífico y la lavadora. Además, todos los edificios disponen de ascensor para poder acceder a las viviendas con facilidad. 

La asociación se encarga de hacer una selección previa de los participantes: únicamente participan aquellas personas que muestran una predisposición positiva hacia la convivencia; y el seguimiento de los profesionales garantiza que cualquier desavenencia pueda ser gestionada de la mejor forma. Eso si, previamente a la admisión se hace una selección de la persona para ver si encaja en su nuevo hogar, y ésta tiene como obligación firmar y cumplir unas normas por las que se rige el colectivo. 

Esta experiencia se suma a proyectos similares como el de Fundación Llars Compartides, en Barcelona, que crea entornos familiares con un modelo participativo de convivencia como solución a los problemas de acceso a la vivienda, las pensiones y la soledad no deseada. 

Se trata de iniciativas totalmente distintas a la modalidad CoHousing (unidades de viviendas que comparten zonas comunes a todos los residentes) destinadas para personas con mayor poder adquisitivo, muchas veces con servicios disponibles y grandes espacios comunitarios.