Cultura

'Lou Reed. Una vida', la biografía de un genio

65ymás

Domingo 14 de abril de 2019

8 minutos

Anthony DeCurtis rastrea la carrera del artista a través de su trepidante vida y de su obra

Portada de Lou Reed. Una vida
65ymás

Domingo 14 de abril de 2019

8 minutos

Acaba de publicarse Lou Reed. Una vida (Ed. Cúpula), escrito por Anthony DeCurtis (@ADeCurtis). Se trata de la biografía definitiva de uno de los más grandes iconos del rock. El escritor y periodista de Rolling Stone, Anthony DeCurtis, que mantuvo una larga relación personal con Reed y lo entrevistó extensamente, cuenta la provocativa historia de una vida compleja y camaleónica. Con entrevistas a decenas de amigos, familiares y colaboradores, entre los que destacan testimonios como los de Andy Warhol, John Cale, David Bowie y Laurie Anderson, DeCurtis rastrea la carrera de cinco décadas del artista a través de su trepidante vida y de su extraordinaria obra.

Además de ser editor y colaborador de Rolling Stone, Anthony DeCurtis es también profesor de escritura creativa en la Universidad de Pensilvania, ganador de un Grammy y miembro del comité de preselección del Rock and Roll Hall of Fame desde hace 25 años y sobre él Lou Reed declaró en una ocasión: “La gente siempre me dice ¿por qué no te llevas bien con los críticos? Yo siempre les contesto: me llevo más que bien con Anthony DeCurtis. A ver si con eso se callan”, recuerda Rafael Cervera en el prólogo del libro.

Lou Reed

"Un jodido genio"

De esta biografía Peter Buck, guitarrista y fundador de R.E.M. ha dicho que “basta leer este libro para entender el jodido genio que fue Lou Reed”. Por su parte Bono, líder de U2 explicó que “Anthony DeCurtis es un gran narrador, un escritor de escritores, que sabe convertir el dolor en belleza, como lo hizo Lou en sus canciones”. Y para el ex bajista de The Police, Sting, “un artista brillante que ha encontrado al biógrafo para quedar en la posteridad, un perfecto intérprete, tanto de su música como de su vida”.

De lo que no cabe duda es que Lou Reed fue uno de los más importantes creadores del rock alternativo. Su música, fuente de belleza trascendental, subvirtió todas las definiciones de género, inspirando a millones de admiradores en todo el mundo.

Su vida fue la odisea de un transformador; en movimiento constante y con un hambre infinita de nuevas experiencias, Reed reinventó su personalidad, su sonido e incluso su sexualidad cuantas veces pudo. Repleto de contradicciones y extremos, era ferozmente independiente aunque temía estar solo, un artista intrépido y paranoico que ansiaba el éxito comercial pero desdeñaba sus triunfos personales.

Lou Reed, David Bowie, Mike Jager

Lo que está bien y lo que está mal

Cuando aún estaba en Velvet Underground, Lou Reed escribió una canción titulada That’s the Story of My Life (Esa es la historia de mi vida). En la letra, breve y concisa, Reed, con su habitual precisión poética, atrapaba con solo unas palabras ese significado que tan complicado resulta descifrar: “Esa es la historia de mi vida / esa es la diferencia entre lo que está mal y lo que está bien”.

Lou Reed fue un artista prodigioso, y como es sabido, bajo cada artista prodigioso se encuentra un ser humano. O lo que es lo mismo, sobre cada uno de esos creadores hay escrita toda una vida. El artista es la persona que posee el don de interpretar la realidad y transformarla, para intentar así ayudarnos a comprenderla y también a soportarla. Nadie destinado a llevar a cabo semejante tarea posee una personalidad corriente, y aún menos una existencia común.

Reed fue uno de los grandes artistas del siglo XX, un pionero que logró unir la poesía con el rock and roll. Trabajó y se relacionó con otros grandes creadores de su época, como John Cale, Warhol, Bowie, Paul Auster, Laurie Anderson, Wim Wenders, Ornette Coleman o Julian Schnabel; estuvo al frente de Velvet Underground, una de las bandas de rock más decisivas de la historia, y en solitario grabó discos que abrieron nuevas puertas a esa necesaria unión entre literatura y música pop: Transformer, Berlin, Street Hassle, The Blue Mask, New York, The Raven, Lulu…

Lou Reed

Los infinitos colores de la verdad

La vida y la carrera de Lou Reed merecían un relato que, en cierta manera, hiciera justicia a ambas. Al escritor que iba de la mano del músico, al autor que nos enseñó a ver el mundo a través de prismas que no eran en absoluto convencionales, mostrándonos los infinitos colores que posee la verdad. Reed nunca juzgó a sus personajes, simplemente nos aproximó a ellos, nos enseñó a comprenderlos a través del lenguaje  bello, real y atroz de su literatura. Seres con los que él mismo convivió y de los que aprendió, tal y como se nos cuenta en este libro, leyendo a Ginsberg, a Burroughs, a Gore Vidal, a John Rechy, a Hubert Selby.

Se han escrito otras biografías de Lou Reed antes, pero resultaba necesario un texto que nos lo presentara con la misma limpieza con la que él describía a sus creaciones humanas. Un libro que intenta acercarnos a ese personaje del que tanto se ha escrito y del que, sin embargo, no se ha dicho lo suficiente. Lou Reed. Una vida, acaba definitivamente con esa carencia. Tanto los estudiosos como los neófitos deben estar agradecidos a DeCurtis. Los primeros, porque al fin pueden sumergirse en una biografía que aborda de forma rigurosa y documentada la trayectoria vital y creativa de Reed, aportando datos y voces que son de gran ayuda a la hora de descubrirlo y entenderlo. Los segundos porque, si eligen sumergirse en un libro de estas características, se ahorrarán la carga de tópicos y malentendidos que suelen rodear al protagonista en cuestión.

Lou Reed

El principio del fin de una época

Dice DeCurtis en su introducción que este libro nunca podría haber sido escrito mientras Reed vivió. Su muerte el 27 de octubre de 2013 marcó el inicio del fin de una época, seguramente el de la segunda mitad del siglo XX. No mucho después, perdimos a Bowie, a Leonard Cohen y a Prince. Pero Lou Reed fue el primero de los grandes iconos culturales de la era pop que desapareció en este nuevo siglo. Para todos los amantes de la música su muerte resultó algo tremendamente impactante. Un acontecimiento doloroso, quizá también porque tuvo lugar siendo ya sus admiradores personas de mediana edad, que resultó ser el primer aviso, la primera grieta en el muro invisible que, a través de nuestros artistas predilectos, construimos para descifrar la vida y también para aliviarnos cuando esta se hace demasiado cruel.

En ese sentido, la lectura de Lou Reed. Una vida es también una suerte de terapia. Nos ayuda a reencontrarnos de una manera digna, sobria y fascinante con esa figura que se fue para siempre y que, sin embargo, nunca dejará de vivir entre nosotros. Con la irrupción de la muerte de quienes nos rodean se hace imprescindible saber más. Este libro nos ofrece la oportunidad de saciar ese impulso. Cuando el autor afirma que él veía a Lou Reed de la forma en la que él se veía a sí mismo nos está dando una gran noticia. En el caso de Reed, era importante no dejarse engañar por el mito que, durante la década de los setenta, él mismo ayudó a edificar alrededor de la decadencia, la bisexualidad y la vida en las calles.

Lou Reed

Como copos de nieve

Las alusiones a las drogas y al sexo son solo parte de un mosaico que abarca mucho más. Pero fue eso lo que nos recordaron los titulares y las entrevistas durante años y años. El rey de la depravación, el ángel negro de Nueva York. Es obvio que cuando Reed protagonizaba algún desaire a un entrevistador no estaba exento de motivos para ello. Además, es evidente, explica DeCurtis, que como buen artista prodigioso, al personaje le costaba regresar a la persona.

En Fallen Knights and Fallen Ladies, un ensayo fechado en 1971, que versaba sobre los difuntos del rock, el propio Lou Reed nos ofrecía una pista para intentar desentrañar ese enigma: “El cantante posee un alma, pero tiene la sensación de que, cuando baja del escenario, nadie le ama. O peor aún, tiene la sensación de que no resplandece más que en el escenario, y que fuera de él se marchita, un caparazón tan común como una gardenia. Pero ¿no somos todos tan iguales como copos de nieve?”.