Sociedad

Laura Rosillo: “No creo en las diferencias generacionales, sino en las personales”

Marta Jurado

Sábado 23 de febrero de 2019

4 minutos

Experta en Age Managment, trabaja para revalorizar el talento sénior y frenar el edadismo

Laura Rosillo

Laura Rosillo (Barcelona, 1956) no se siente identificada con muchos de los estereotipos relacionados con las personas mayores de 60 años. Consultora freelance, muy activa en Twitter y con su propio blog, ha hecho de su experiencia de más de 30 años en recursos humanos, la herramienta para transformar la idea de envejecimiento pasivo en el ámbito empresarial y social. Uno de los mayores problemas de nuestra sociedad, según explica, es la discriminación por edad o edadismo, que frecuentemente relega a las personas mayores a un segundo plano.

"Por eso tenemos que luchar para que eso cambie. Luchamos en nuestra juventud y tenemos que volver a hacerlo ahora, para mostrar todo lo que aún podemos aportar a la sociedad", aclara a 65YMÁS la experta en Age Managment, que propone una serie de medidas para valorar el talento sénior, las características de cada persona y asumir la madurescencia. Un término que abarca los nuevos interrogantes de muchos babyboomers (generación que va desde los 50 a los 70 años) que buscan una nueva identidad ante una nueva realidad social.

Estereotipos del XX en realidades del XXI

“Actualmente hemos heredado una exaltación de la juventud creada en el siglo XX, frente al trato estereotipado del envejecimiento que lleva al edadismo, la peor de las discriminaciones. El siglo XX fue el gran inventor de las generaciones, cuando se empezó a acuñar el concepto de la juventud, ese tramo que se situaba entre la infancia y la madurez. Ocurre lo mismo con la jubilación. Hasta entonces no existían esas franjas de edad para el disfrute”, explica. “El problema es que mantenemos estereotipos del siglo XX para realidades del siglo XXI”, añade.

Y eso tiene que cambiar, en opinión de Rosillo, porque “los mayores somos la nueva mayoría según las estadísticas. En Estados Unidos, Japón o Reino Unido ya se están dando cuenta de esto y están liderando la carrera para valorar a las personas entre 55 y 75 años”, asegura Rosillo. “Ésta es la franja de edad más descuidada por las organizaciones y la que sufre en ocasiones la mayoría de los obstáculos para seguir ocupando un rol activo en la sociedad”, aclara. Por eso, en muchos países ya se están tomando medidas para aprovechar el talento sénior y planificar la longevidad.

En un intento de romper estereotipos respecto a las habilidades digitales, principal carencia que se achaca a las personas mayores, Rosillo señala que ella se considera “más millennial que muchos jóvenes” (muy activa en redes e incluso con su propia charla TEDX). Además, es responsable del área de talento sénior de la red social para mayores de 50 años Cooldys, lanzada en octubre de 2018 para conectar a la madurez activa a través de eventos y asesoría sobre esta etapa vital. “Hay una cosa que no se pierde con la edad, la curiosidad y recordemos que ese es el principio de la innovación”, opina.

 

La convivencia de cuatro generaciones

En el ámbito laboral estamos ante un momento histórico. “Es la primera vez en la historia que coinciden cuatro generaciones trabajando en una misma empresa. Esto no había pasado nunca y es momento de aprovechar esa diversidad generacional”. A eso se suma el aumento de la longevidad que sitúa la esperanza de vida en los 80 años en España.

En este contexto surge el “Age Managment”, un enfoque de gestión de los recursos humanos dedicado a la diversidad en la edad. “Lo que pretende es que cada una de las generaciones aporte lo mejor de sí misma”, explica Rosillo, experta en esta disciplina. Su objetivo es poner en valor la experiencia y el conocimiento de todos los empleados para, de esta forma, progresar en la comunicación y convivencia entre generaciones, según define Randstad.

"En un contexto como el actual en el que se prescinde de trabajadores mayores de 55 años porque se supone que carecen de ciertas habilidades, hay que hacer un esfuerzo por rescatar esos conocimientos dados por la acumulación de experiencia, el aprendizaje de años de trabajo frente a los que están empezando… Esta es quizás la mayor aportación que puede ofrecer el talento sénior, ese aterrizaje en la tierra”, señala.

“Yo defiendo la diversidad y que son perfiles complementarios ya que los junior tienen mucho que aportar en cuanto a visión fresca”, apunta. Por eso, "yo no creo en las diferencias generacionales sino en las personales. Al margen de los términos marketinianos, cada uno de nosotros se diferencia en realidad por su trayectoria, su visión del mundo, su actitud ante la vida... y no necesariamente por su año de nacimiento", opina Rosillo.

Madurescencia, la puerta a la libertad

“Yo siento que tengo 63 años y estoy empezando en muchas cosas. Esto tiene que ver con la mayor longevidad, y que ahora hay un margen de años activos cada vez mayor. Los bayboomers somos los que hemos hecho todo 10 años más tarde, formándonos 10 años más tarde que nuestros padres, teniendo hijos 10 años más tarde... y todo esto cambia el concepto de la sociedad y sobre todo de jubilación ya que existen muchas opciones una vez alcanzados el número de años mínimos cotizados. Para ello es cierto que deber darse condiciones mínimas de experiencia, libertad financiera y de salud", aclara.

Es lo que Rosillo llama “madurescencia”, un término de origen inglés que se define como un periodo fecundo en el que “ya sabes qué quieres, en qué eres bueno, y tienes, por lo general, una libertad que no tenías a otra edad. La experiencia da libertad y eso solo se consigue con los años", señala Rosillo. Una etapa vital que se asocia a libertad, a experiencia y a conocimientos, según Rosillo.

Pero aún existe una gran barrera entre las propias personas mayores sobre su imagen estereotipada y que se pone límites con frases como “estoy perdiendo facultades”, “ya no tengo edad para esto”... “Hay que trabajar con esas propias personas para que dejen de reforzar esos mensajes discriminatorios respecto a la edad.

Desde el punto de vista de las empresas, es también necesario la sensibilización para combatir el edadismo y fomentar la retención del talento sénior, que continúan con esa imagen de envejecimiento como algo peyorativo. Consciente de las críticas que esto puede suponer afirma que “lo que envejece, en muchos casos, son las empresas. No todas, pero aquellas muy burocratizadas, con muchos niveles profesionales que dificultan la rotación y que las personas evolucionen”, afirma. “Se trata de una estructura del siglo XIX, con empleados que llevan 40 años en el mismo trabajo. Si las empresas no evolucionan, es imposible que las personas cambien”.

Pero como decía Einstein, “es más difícil romper los prejuicios que los átomos”.

1
enrique jurado salvan Hace 6 meses
Laura Rosillo es una sabia