La felicidad no solo puede medirse, también entrenarse: proponen un método para ser feliz en 21 días
Este viernes 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad
¿Se puede entrenar la felicidad? Para el jefe del servicio de psiquiatría, salud mental y adicciones del Hospital Universitario Infanta Leonor, Javier Quintero, la felicidad es una emoción que puede analizarse, medirse y, de hecho, entrenarse.
Así lo ha destacado con motivo del Día Internacional de la Felicidad, que se celebra este viernes 20 de marzo. En este sentido, una investigación desarrollada por la Clínica Doctor Quintero en colaboración con la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) está validando científicamente el Índice LUZ-360. Se trata de una herramienta pensada para poder evaluar el bienestar emocional de forma integral, basándose en tres dimensiones principales: logro, relacionado con el propósito y el avance personal; unión, sobre la calidad de las relaciones y el apoyo social; y zest o vitalidad, asociado a la energía emocional y la motivación diaria.
De hecho, este índice ha demostrado una correlación con otros indicadores internacionales de bienestar, lo que, según indican en una nota, confirmaría que la felicidad tiene mucho que ver entre el propósito vital, los vínculos sociales y la energía emocional.

“La felicidad no depende solo de lo que nos ocurre, sino también de cómo interpretamos lo que nos pasa y de los hábitos emocionales que desarrollamos”, explica el psiquiatra con más de 25 años de experiencia clínica, Javier Quintero, para quien también ha servido esta investigación a la hora de desarrollar su libro ¿Cómo estás? 21 días para crear el hábito de ser feliz, con el que propone trabajar el bienestar a partir de pequeños cambios cotidianos.
"Los 21 días no son una promesa de felicidad instantánea. Son una estructura para empezar a entrenar el bienestar, igual que ocurre cuando empezamos a cuidar la alimentación o a hacer ejercicio”, explica el especialista, que concluye que la felicidad es, después de todo, la capacidad de aprender a gestionar nuestras emociones.



