Sociedad

José Julián Barriga: "En esta pandemia no se está atendiendo suficientemente a la población mayor"

Antonio Castillejo

Jueves 19 de noviembre de 2020

1 minuto

El veterano periodista fue el primer Director General de Relaciones Informativas de la Presidencia

José Julián Barriga: "En esta pandemia no se está atendiendo suficientemente a la población mayor"
Antonio Castillejo

Jueves 19 de noviembre de 2020

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José Julián Barriga Bravo nació en Santiago del Campo (Cáceres) en 1943 y es hijo adoptivo de Garrovillas de Alconétar. Cursó estudios de Periodismo y de Ciencias Políticas en Madrid antes de convertirse en el primer Director General de Relaciones Informativas de la Presidencia durante los gobiernos de Adolfo Suárez. Testigo privilegiado de los primeros y difíciles años de la Transición española, fue comisionado por nuestro país en la entonces República Federal Alemana, para estudiar e implantar en España los servicios de información administrativa de los que durante la dictadura franquista se carecía por completo.

Como periodista su currículum es espectacular, Ha trabajado en HOY Diario Regional de Extremadura, fue promotor y director de la revista Región Extremeña, en Madrid trabajó en Radio Nacional de España y en la Agencia de prensa PYRESA. Ha sido director general de la Agencia de prensa Servimedia; subdirector y director adjunto del diario YA y de los Servicios Informativos de la COPE; director de Servicios Especiales (Radio/TV/Grafica) de la Agencia EFE; redactor jefe de la sección Política del diario PUEBLO y de la revista TIEMPO, de la que fue jefe de Nacional, además de director y consejero de la Agencia COMTELSA, especializada en información económica.

Junta Directiva del Club Senior de Extremadura
Foto: Junta directiva del Club Senior de Extremadura
 

Barriga Bravo ha pertenecido en diferentes etapas a la directiva de la Asociación de la Prensa de Madrid y está en posesión de la Cruz de Oro de la Solidaridad, como reconocimiento a la labor desarrollada en la promoción de la información social. Actualmente es miembro de la Comisión de Arbitraje y Deontología de las Federación de Asociaciones de la Prensa de España, Académico electo de la Real de las Letras y las Artes de Extremadura y presidente del Club Senior de Extremadura

Club Senior de Extremadura en Guadalupe
Foto: Club Senior de Extremadura en Guadalupe

 

PREGUNTA: ¿Qué es el Club Senior de Extremadura? ¿Cómo y cuándo nace?

RESPUESTA: Yo vivo en Madrid y aquí he desarrollado toda mi carrera profesional. Pero los extremeños que vivimos fuera de nuestra tierra siempre tenemos grupos de amigos, conversamos, nos lamentamos de haber tenido que dejarla porque no había universidad, aunque ahora que la hay las cosas siguen igual. Y un grupo de amigos nos preguntamos ¿qué nos pasa a los extremeños para repetir una y otra vez esta especie de sino maldito de la migración y el bajo índice de desarrollo? Ese pequeño grupo de amigos que nos reuníamos en una tertulia fue creciendo, nos citamos en Trujillo y poco a poco pasamos de ser 10 o 12 personas que hacíamos tertulias periódicamente a ser bastantes más y darle forma a nuestras reuniones. Todo ello derivó, va ya para nueve años, en una asociación cultural que es el Club Senior de Extremadura.

P.: ¿Cuál es la realidad de esa Extremadura sobre la que ustedes reflexionan, hacen propuestas y trabajan?

R.: Extremadura es la región de España con menor PIB, menor renta per capita y está siempre abajo en todas las estadísticas de desarrollo económico y social. Tierra de inmigración, Extremadura ha ido despoblándose a lo largo de su historia. De hecho, durante los años sesenta y hasta mediados de los setenta, perdió la mitad de su población. Hoy en día es la región con más paro juvenil y más inmigración juvenil.

P.: Cuando tomó posesión de su plaza en la Academia Extremeña dijo: "No busquen otra causa o razón del retraso de Extremadura que la de la expulsión del talento" ¿Lo mantiene?

R.: Por supuesto, es un gran drama el que supone para Extremadura la emigración de su talento. Sufrimos permanentes procesos de  expulsión del talento y la juventud.

P.: ¿Cuántos miembros componen actualmente el Club?

R.: En este momento somos 234 extremeños que en su inmensa mayoría es gente jubilada, personas ya mayores que nos impusimos unas cuestiones básicas a la hora de crear el Club: No intervenir para nada en política, nuestro campo se limita a la reflexión, el debate y la propuesta de soluciones; ser un grupo plural de derechas, izquierdas y centro que conviven con tolerancia y en el espíritu de la Transición porque todos vivimos aquella época; reunirnos una vez al año en un foro de debate, siempre en zonas rurales extremeñas; y nuestro objetivo era y es favorecer el desarrollo económico y social de Extremadura en todos los aspectos.

P.: ¿Quiénes son y cómo se organizan esas 234 personas mayores que integran el Club Senior?

R.: Todos somos profesionales, catedráticos universitarios, magistrados, generales del Ejército y la Guardia Civil, economistas, pensionistas, sociólogos , ingenieros, empresarios... Y entre todos empezamos a aumentar nuestras actividades organizando y formando grupos de trabajo por especialidades: Macroeconomía, políticas sociales, infraestructuras (que entre otras cosas se encargan de hacer el seguimiento de las obras del tren de alta velocidad de Madrid a Lisboa que cruzará Extremadura), un grupo de industria, otro de educación, políticas sanitarias, de turismo, agricultura... Además, ya no nos contentamos con una reunión anual sino que estamos permanente haciendo trabajos de investigación, reflexión y debate sobre temas extremeños.

P.: ¿Cómo se financia el Club? ¿Reciben algún tipo de subvención?

R.: En nuestros estatutos nos prohibimos recibir cualquier tipo de financiación pública o privada. Vivimos de nuestro bolsillo, cada uno del suyo y cuando hacemos reuniones, dividimos y pagamos los gastos a escote.

P.: ¿Sabe de la existencia de algún club similar en otras autonomías?

R.: Se han dirigido a nosotros desde otras dos autonomías, nos hemos reunido con gente de Andalucía y también de Cantabria, pero en estas regiones de momento no ha cuajado. Este es un tema singular y que, modestamente, hemos inventado nosotros. Hay algo parecido con la Asociación Salvador de Madariaga donde se reúnen para darse conferencias, pero lo nuestro es muy diferente y estamos reglados por unos estatutos desde hace casi nueve años. Además hacemos cada año un anuario que radiografía la situación económica y social de Extremadura con las conclusiones de cada uno de nuestros grupos de trabajo.

P.: ¿Por qué se hace periodista el hijo de un guardia civil que seguía a su padre allí donde el servicio le llevaba?

R.: Yo era un niño de pueblo, extremeño, que conocía muchos pueblos porque, efectivamente, yo iba siguiendo los destinos que tenía mi padre como guardia civil y en 1962 llegué a Madrid para estudiar periodismo y ciencias políticas porque era lo que me gustaba. 

P.: Tuvo la fortuna de estar cuatro años viviendo en el entorno de Adolfo Suárez tratándole casi a diario ¿Cómo era en realidad este personaje clave de la Transición?

R.: Adolfo Suarez era un personaje singular en todos los sentidos. Era un hombre con una gran intuición política que absorbía toda la información que le podíamos dar y en materia de medios de comunicación sabía muy bien lo que quería porque había sido director general de TVE y comprendía perfectamente el poder de los medios de comunicación en la formación de la opinión pública, y no tanto para favorecer a UCD sino para favorecer el sistema democrático que se estaba construyendo. Sabía que para que los ciudadanos aceptaran la democracia parlamentaria había que influir en ellos e incluso hacer labor pedagógica. De hecho, recuerdo que en 1978 los periodistas que cubríamos la información política tuvimos que hacer unos cursillos acelerados para ver cómo se votaba, que era eso de la ley D'Hondt  y el sistema proporcional... Todas esas cosas las tuvimos que aprender aceleradamente.

P.: ¿Se siguen valorando aquellos años tan tremendamente complicados ahora que se habla del 'régimen del 78'?

R.: Es algo cíclico. Todos sabemos cómo salió Adolfo Suarez de la Moncloa y lo que ocurrió el 23-F. El presidente pasó momentos muy amargos de infravaloración de su carrera de los que nos contagiamos todos los que colaboramos con él en aquellos tiempos, incluido yo que nunca milité en el partido sino que solo fui un periodista al que por razones personales le pareció que era importante dar mi apoyo personal a la democracia española. Después, a Suárez lo encomiamos, lo idealizamos, lo llevamos a los altares al hilo de la Transición. Y ahora, como se están descubriendo determinadas cuestiones que no conocíamos sobre la falsificación de la democracia por culpa de unas malas conductas, pues nos encontramos otra vez, revisando el tremendo valor que la Transición tuvo para alcanzar la democracia. Pero no hay que olvidar que, en toda la historia de España, nunca han existido 40 años de más desarrollo institucional, económico, social y prosperidad, a pesar del desgraciado fenómeno de ETA, como los que hemos vivido desde la aprobación de la Constitución hasta el día de hoy.

P.: Usted  ha estado al frente de Servimedia, ¿cómo ve el trato que se da a la discapacidad en nuestro país?

R.: Dediqué a este tema 14 años de mi actividad profesional. Cuando llegué a Servimedia entre los compañeros de la profesión la discapacidad era un tema del que apenas se hablaba. Se trataba la discapacidad desde un punto de vista paternalista, incluso con  bastante amarillismo, en definitiva, se trataba como un tema caritativo. Afortunadamente esto ha tenido, para bien, una evolución impresionante. Hoy existen cauces de integración laboral y social para las personas con discapacidad que, indudablemente, deben mejorarse, pero que, por suerte, no tienen absolutamente nada que ver con lo que sucedía durante aquellos años. Fue una idea de Serimedia, que tuve la suerte de llevar a cabo, el que la gente con  discapacidad tuviese su propio protagonismo y su identidad profesional. Para ello creamos unas becas para alumnos con discapacidad, sobre todo en las facultades de ciencias de la información, que aquellos años crearon un pequeño aluvión de periodistas con discapacidades que produjeron muchas oportunidades de trabajo. De hecho, la segunda jefa de prensa del Congreso de los Diputados es una ex de Servimedia con una discapacidad severa. Por suerte, hoy tenemos muchísimos profesionales con discapacidades en los medios de comunicación gracias a Servimedia como con secuencia de aquellas iniciativas.

P.: A sus 77 años, ¿cuál es en su opinión el trato que reciben los mayores en nuestro país?

R.: Yo soy muy autocrítico y dejando al margen lo que ha sucedido durante la pandemia, que es de juzgado de guardia y al decir de juzgado de guardia quiero decir exactamente eso, creo que los mayores tenemos buenos cauces de integración. Hay que reconocer que, en ocasiones, la gente mayor y jubilada no ha tenido una actitud activa, de seguir incorporados a la sociedad de forma activa. Por su puesto hay estamentos en que los que no se ha cumplido con la igualdad de derechos y oportunidades. Por ejemplo, en el tema de las prejubilaciones somos muchos los que no entendemos que personas con  plena capacidad y vitalidad se vean obligados a jubilarse o por qué a los pensionistas no se les permitía compaginar determinadas actividades con otras para las que tenían actitudes de sobra...

P.: ¿Cree que los mayores deberían tener más participación activa de la que se les permite en nuestra sociedad?

R.: Sí claro, pero eso hay que lucharlo y ganárselo. Nosotros cuando empezamos tuvimos que llamar a todas las puertas explicando que éramos un grupo de mayores jubilados, o en trámites de jubilación, que queremos colaborar a la prosperidad y el desarrollo de Extremadura. Somos profesionales con tiempo libre y además somos plurales y nos prohibimos recibir subvenciones , no buscamos sacar unas perras... Todo eso te abre unas puertas fantásticas, pero hay que lucharlo.

P.: Antes ha comentado que "lo sucedido durante la pandemia es de juzgado de guardia". ¿Se refería al tristemente famoso triaje, esas instrucciones para la no hospitalización de los mayores durante la primera ola...?

R.: Por supuesto, claro que sí. En esta segunda oleada estamos ya todos más atentos para que no vuelva a suceder. Debían haber sido los partidos políticos los que hubieran investigado qué sucedió realmente, pero como solo han dejado de estar cruzados de brazos para mantener sus peleas internas, nadie se ha preocupado realmente de esas muertes y de tanto dolor como el que se ha producido a sus familias y a la sociedad en su conjunto.

P.: Antes dijo que fallaron muchas cosas, ¿cree que, por desgracia, volverán a fallar y los mayores se vuelvan a llevar en esta segunda ola la peor parte de la pandemia?

R.: Estoy seguro de que ya están fallando muchas cosas que afectan a la población mayor. La asistencia primaria no se ha reforzado, no se ha desarrollado, tampoco los servicios geriátricos y, en definitiva, no se está atendiendo suficientemente a la población mayor.

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