Sociedad

Reinventarse a los 60: Nuria Vidal, de profesora en Sitges a cooperante en la India

Marta Jurado

Viernes 1 de marzo de 2019

3 minutos

Ahora esta ex docente catalana coordina Goodbites, una plataforma de comidas solidarias

Nuria Vidal, de profesora en Sitges a cooperante en la India
Marta Jurado

Viernes 1 de marzo de 2019

3 minutos

Nuria Vidal (Sitges, 1947) es una de esas personas vitales, inquietas y con ganas de transformar el mundo. “Siempre me ha gustado hacer cosas, viajar, aprender y transmitir mi propia visión del mundo. Darle esa globalidad a lo que estás haciendo, que tenga un sentido como proyecto de vida”, explica esta catalana filóloga inglesa que tras jubilarse emprendió el viaje de su vida hacia la India.

Tras más de 30 años como docente de idiomas en colegios privados, públicos, cátedra de instituto en Sitges e incluso como asesora pedagógica en Washington y Nueva York, Vidal decidió cambiar de rumbo. “Yo no pensaba en que tenía que jubilarme”, aclara, pero complicaciones de salud forzaron la decisión. “Tenía que cambiar”, explica.

Pero no se detuvo. Debido a su pasión por los viajes y por la docencia, su propuesta inicial barajó dar la vuelta al mundo para ver dónde se enseñaba mejor en inglés. “Pero paré y me pregunté: ¿Para qué? ¿Para quién? ¿Quién me iba a hacer caso a mí?”. Entonces recordó que en sus últimos días de clase en la Escuela Oficial de Idiomas de Barcelona, un alumno le mostró los proyectos de la Fundación Vicente Ferrer en la India y decidió solicitar un voluntariado. “Fue una señal”, declara.

Es como una telaraña, todo comienza a conectarse y tú estás dentro de ella….”, recuerda en relación a su aventura que comenzó en 2010 y que le llevó a vivir casi 3 años en la India. Comenzó como profesora de inglés de refuerzo para los beneficiarios de la ONG y llegó a liderar una nueva escuela de habilidades profesionales para ayudar a los jóvenes a encontrar trabajo.

“Todo lo que vives allí es una lección”, explica en relación a que aprendió a adaptar ideas que tenía preconcebidas a la realidad del lugar. “De nada vale imponer, sino hacer pensar. Lo único que podía yo hacer era abrirles una ventana al mundo”, en línea con su método didáctico basado en aprender haciendo (learning by doing).

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Desde entonces, regresa a la India cada año para ver la evolución de sus ex alumnos, repartidos por varias ciudades Indias (Chennai, Hyderabad, Maharashtra…) "Me tratan muy bien y cada viaje es una maravilla".

"Incluso recuerdo que hubo un momento, tras superar mi operación de cáncer de mama, en el que me llamó uno de los alumnos invitándome a su boda. Era precipitado, pero tenía que ir”, insiste, pese a que había cierta reticencia por parte de sus hijas. “Pero ellas ya saben cómo soy y me respetan muchísimo”, explica.

Su vinculación con la cooperación continúa hoy en día desde Barcelona, donde reside. Embarcada en un nuevo proyecto, organiza comidas Km0 solidarias a través de la plataforma Goodbites, cuyos fondos van destinados a dos ONGs: FVF (India) y Aymy (Haití).

“La idea germinó cuando quise hacer una colecta entre amigos para operar a Vasabi, una niña india con talasemia. De ahí fueron surgiendo proyectos de apoyo a nutrición, programas de mujeres, parto seguro y próximamente queremos llevar un proyecto textil”, aclara. “Todo fluye cuando reúnes a gente alrededor de una mesa y les explicas los proyectos”, afirma.

A sus 71 años, casi 72, -aclara- mantiene entre sus planes volver a la India en noviembre, seguir con sus clases de francés, cuidarse un poco más y “arreglar este país que está muy revuelto. Tengo ganas de que todo tire para adelante”, opina. Y se despide con un: “Siempre he sido así, para mí es normal. Voy a salto de mata”.