Sociedad

Adoptar a un perro guía jubilado, una experiencia única

Marta Jurado

Foto: Begoña Gallego

Lunes 30 de septiembre de 2019

4 minutos

Las personas que acceden al programa de la ONCE aseguran que "reciben del animal más de lo que dan"

Adoptar a un perro guía jubilado, una experiencia única

"Está siendo la experiencia más gratificante de mi vida después de ser madre", cuenta emocionada Begoña Gallego, vecina de Benavente, que decidió hace unos meses adoptar a Inan, un cruce de labrador y Golder Retriever de 10 años (unos 70 años en edad humana), que se ha convertido en su inseparable compañero. Cuando inició su búsqueda, esta zamorana no quería un perro cualquiera, sino que se interesó por los canes de más edad de la Fundación ONCE Perros Guía. El perro guía es un perro adiestrado específicamente para ayudar a una persona ciega o con una deficiencia visual grave en sus desplazamientos, mejorando su autonomía y movilidad, pero tras cumplir los 9 años deja de ejercer y pasa a convertirse en una mascota más.

Familiarizada con el mundo de las protectoras de animales, Begoña estaba informada sobre el estricto adiestramiento que habían recibido estos perros, marcado por la International Guide Dog Federation ​(IGDF), y del servicio que habían ofrecido a la sociedad. "Para mí son héroes, que se merecerían un monumento, ya que se han dedicado toda su vida a apoyar a otros...Me pregunté qué podía ofrecerles yo. Me siento una privilegiada de poder cuidar de Inan y darle todo el cariño y cuidados que necesita", explica Begoña. 

Cariño y tiempo, principales requisitos

Esta abogada amante de los animales no se había planteado hasta ahora adoptar este tipo de perros por falta de tiempo, pero considera que actualmente vive una etapa tranquila. "Mi hija ya está independizada y era el momento para hacerlo". De hecho, la disponibilidad de tiempo es uno de los principales requisitos para optar a la adopción de estos perros. "Cuando veo que voy a estar mucho tiempo fuera de casa, como cuando tengo que viajar a Valladolid, preparo todo lo necesario para llevarlo a la finca del campo para que pase tiempo con mi madre. Allí puede correr y pasárselo fantástico", relata Begoña, quien especifica que para su madre Inan es también "una alegría". 

Ella ha asumido también otro de los compromisos del programa de la ONCE: la capacidad de asumir las consecuencias derivadas de los achaques de la edad y las revisiones periódicas del veterinario. "Yo asumo la responsabilidad de cuidarle y acompañarle en la última etapa de su vida"- aclara Begoña-. Pero desde que estamos juntos no me ha dado más que alegrías. Tiene un comportamiento de 10. Es una experiencia que te llena de paz, de cariño...". También en necesario cuidar la alimentación y llevar un seguimiento de las pastillas que cada perro necesite.

Además, según explica la ahora responsable legal de Ina, tener un perro adoptado, pero especialmente un perro guía como Inan, permite aumentar las relaciones sociales, "ya que todo el mundo se acerca. Todos lo quieren tocar. Despierta el cariño de la gente que no para de preguntar por su historia. Es espectacular la empatía que despierta..." cuenta Begoña. "Ojalá tuviésemos todo el tiempo del mundo juntos, pero yo le voy a dar todo el cariño que pueda hasta el final de sus días, que espero sean todavía muchos". 

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Más de 30 años del programa

Todos los adoptantes, como Begoña, destacan de este programa que "reciben mucho más de lo que dan", explica la directora de la Fundación ONCE del Perro Guía, Maria Jesús Varela. "Por suerte, hay gente dispuesta a dar atención individualizada a estos perros una vez que dejar de poder ejercer como guías", añade. La mayoría son personas que ya han convivido con perros a lo largo de su vida y que han pasado al menos una vez por el proceso de pérdida. 

El proceso consiste en ponerse en contacto con la Fundación ONCE Perros Guía por teléfono o correo electrónico, responder a un cuestionario previo en el que la Fundación ONCE evalúa el perfil del adoptante, fijándose principalmente en su disponibilidad y aceptación de mascotas en su entorno. A partir de ahí se evalúan una serie de características en una entrevista personalizada y se procede a añadir a los candidatos a una lista de espera, en la que actualmente hay más alrededor de 30 solicitantes. 

El programa surgió hace más de 30 años de forma paralela a la Fundación ONCE- Perros Guía ante la necesidad de buscar un hogar a los perros de personas ciegas que por su edad ya no pueden ejercer de guías. "En la mayor parte de los casos, las familias o conocidos de las personas invidentes se hacen cargo de ellos, pero no siempre, por lo que vuelven a la Escuela de Perros Guía que tenemos en Madrid", explica Varela. 

Acompañarse en la vejez

Muchas de las personas que acceden a este programa están jubiladas, por lo que tienen más disponibilidad de tiempo para dedicárselo a los perros veteranos. "Nosotros pedimos que no estén más de 2 horas fuera de casa", aclara Maria Jesús Varela. "Es necesario que tengan cierta autonomía. Un perro no deja de ser una responsabilidad y además tiene que salir de casa al menos dos veces al día", aclara la responsable del programa.

Estos perros se caracterizan por su educación y habilidades sociales por lo que pueden aportar a cualquier persona, incluidas las mayores, calma, cariño y sobre todo compañía. "Eso sí, es necesario que la gente venga motivada, consciente de lo que solicita. Un perro con más de 10 años de vida, ya no goza de plenas facultades y el objetivo del adoptante es fundamentalmente, cuidarlo y acompañarlo como se merece. No hay nada mejor para ellos que convivir en un hogar con sus nuevos dueños y sentirse queridos después de toda una vida de exigente trabajo con su usuario", aseguran desde la organización.

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