Sociedad

"Pesadilla, odisea, caos...", el relato de uno de los 132 jubilados atrapados en Rusia

Antonio Castillejo

Jueves 25 de julio de 2019

10 minutos

Con una media de 70 años estuvieron 24 horas en San Petersburgo sin avión de vuelta, hotel ni visado

Atrapados en San Petersburgo
Antonio Castillejo

Jueves 25 de julio de 2019

10 minutos

“Pesadilla”, “odisea”, “caos”... son algunos de los calificativos que la madrileña de 73 años, digamos que María (porque quiere conservar su anonimato), dedica a la experiencia que junto a otras 131 personas jubiladas vivió hace unos días en San Petersburgo. Como ya informó 65Ymás, y captaron las cámaras de Antena 3, el pasado día 16 de julio un grupo de jubilados españoles quedaron atrapados en el aeropuerto de la ciudad rusa durante más de 24 horas

El vuelo, que tenía que traerlos de vuelta a Madrid, tuvo que ser cancelado por una avería del avión. A este contratiempo se añadió el hecho de que el visado les caducó por unos minutos. “Y eso que nos dijeron que fuéramos tranquilos porque íbamos por la Comunidad de Madrid y así estábamos más protegidas. Pero la Comunidad, a pesar de que fue quien organizó el viaje de ocho días por Moscú y San Petersburgono ha dicho una palabra ni creo que lo haga”, cuenta María.

Desde la redacción de este diario nos hemos puesto en contacto con la Consejería de Políticas Sociales y Familia y nos han comunicado que "es el Tour Operador de este viaje, Mapa Tours, quien debe hacerte las aclaraciones oportunas. No estamos hablando de viajes organizados ni subvencionados por la Comunidad. La Comunidad de Madrid cuando se planteó el problema se puso en contacto, inmediatamente, con los organizadores, para pedir explicaciones y buscar soluciones, que es lo que se hizo. Las agencias con las que se contrató el viaje nos informaron de que sus guías turísticos habían estado en todo momento con los afectados, y que se les había gestionado el alojamiento y la manutención y tramitado un nuevo visado con las autoridades administrativas del aeropuerto que les permitió volar a Madrid".

Por su parte María detalla: “El viaje fue muy bonito, una semana en Moscú y San Petersburgo. Todo había ido muy bien. Nos dijeron que teníamos que salir el día 16 de julio y que a las 13:00 horas pasaría a recogernos el autobús para ir al aeropuerto. Metimos en él las maletas, pero en ese momento nos explicaron que había un retraso de seis horas y que fuéramos al restaurante a comer, que lo pagáramos nosotros y qued luego nos devolverían el dinero. No lo han hecho. Por la tarde nos contaron que había una avería en el avión de Madrid que le impedía despegar y al final, un retraso detrás de otro. Entonces, nos informaron que lo dejaban para el día siguiente”.

Sillas, sofás, pasillos y unas cuantas camas turcas

En este punto, relata María, los viajeros se vieron obligados a bajar sus maletas del autobús y les informaron de que les alojarían en las mismas habitaciones que habíamos abandonado por la mañana. "Pero de pronto empezaron a decir que los visados habían caducado a las doce de la noche y ningún hotel podía alojarlos porque les multarían por alojar a turistas sin visado en vigor”, explica María antes de recordar que “los pobres guías, que eran muy jóvenes, 21 y 26 años, y estaban más azorados que nosotros, no sabían qué hacer ni qué decir. Lo único que nos explicaban es que no había solución porque habían intentado conseguir otro avión y no había sido posible”.

Al no tener visado en vigor, las autoridades rusas consideraron inmediatamente a los miembros este grupo, en el que la edad media era de 70 años, como ilegales, lo cual, dado lo estricto de las leyes rusas en este aspecto, les impedía alojarse en un hotel. A los afortunados les “sacaron unas cuantas camas turcas supletorias de esas que se doblan, claramente insuficientes para todos los que éramos. Yo pude conseguir una y al menos, aunque era muy dura, pude estirarme un poco. La mayoría de la gente pasó la noche en los sillones, en sillas, en el suelo, cada uno como pudo”, explica María.

A todo esto, conviene no olvidar que los turistas eran todos personas mayores de 60 años. “Un señor de 84 años que intentaba descansar entre dos sillas, se cayó de allí. Algunos de los que consiguieron cama también tuvieron problemas porque había que hacer mucha fuerza para doblarlas y como somos mayores no todos pudieron, así que al tumbarse también terminaron en el suelo. Creo que una señora terminó con un brazo en cabestrillo. Un desastre. Eso sí, nos dieron agua y teníamos servicio porque era un salón de actos. Además nos dejaron las duchas de cuatro habitaciones por si alguien quería usarlas, pero sólo la ducha, no el resto de la habitación y mucho menos la cama”, rememora María.

"Una avería menor"

Y así hasta el día siguiente, porque “aunque los guías preguntaron si podíamos ir al aeropuerto para que nos hicieran los visados, la policía se negó porque dijeron que éramos demasiados. Así que nos los hicieron en el aeropuerto, uno por uno, al día siguiente por la mañana, gracias a las guías rusas que se fueron allí muy temprano. Sé que llamaron al Consulado y que dijeron que no podían hacer nada porque el problema era ruso y no español, ya que los visados tenían que darlos ellos. Estos países son muy estrictos con estas cosas y los organizadores del viaje deberían saberlo y haber sacado los visados con un par de días de margen por si pasaba lo que pasó o cualquier otro percance. Al final, a las tres y media vinieron a buscarnos en otro avión de otra compañía. La de ida fue Privilege y la de vuelta Evelop!”, aclara María.

Esta redacción intentó, sin conseguirlo, ponerse al habla con algún responsable de Evelop!, pero Privilege Style nos atendió de inmediato. La directora de Comunicación del Grupo nos explica que el avión de Evelop! fue alquilado por Privilege Style “para garantizar la operativa de estos pasajeros. Cuando hay picos de producción es normal que unas compañías aéreas alquilen aparatos a otras. En el momento en que comprobamos que el avión que iba a recogerlos no puede hacerlo por cuestiones técnicas, comenzamos a buscar aviones alternativos, pero nos encontramos con el problema adicional de que, según la legislación rusa, el nuevo avión sólo podía tener matrícula española o rusa de modo que no nos servía cualquier aparato. Finalmente a mediodía del 16 encontramos el avión de Evelop! y comenzamos con los trámites y papeleos, pero no daba tiempo a llegar a Rusia antes de que les caducase el visado a media noche porque es un viaje de cinco horas".

Con respecto al problema con los visados, la directora de Comunicación nos explicó que la compañía aérea en ningún caso se encarga de la obtención de los visados, "sin embargo, aunque no nos correspondía, en el momento en que comprobamos que el avión no iba a estar operativo, nos pusimos al habla con el Consulado español para agilizar el trámite, pero fue imposible y lo mismo le sucedió al tour operador que lo intentó con su agente receptivo en Rusia sin conseguirlo". Según la compañía aérea "todos los pasajeros tienen una circular en la que se les pide disculpas junto con una dirección de contacto para cualquier cuestión que quisieran tramitar". Al preguntarle cuantas de esas circulares habían sido tramitadas ante la compañía la respuesta fue: “Esa es una información que no le puedo ofrecer”. La misma respuesta que obtuvimos al preguntarle en qué consistió la avería del avión. Sólo logramos que nos dijeran que “fue una avería menor, pero había que cumplir los protocolos de vuelo que son muy estrictos.

"Llámenos a partir de octubre"

El operador encargado de sacar los visados en cuestión es Mapa Tours. A los viajeros les dieron un teléfono de emergencias de esta empresa “y allí fue donde llamaron los guías y les iban diciendo lo que tenían que hacer y lo que tenían que contarnos”, asegura María antes de apuntar que “es una pena que después de un viaje tan bonito, por una sola noche, nos quedara un recuerdo tan espantoso”. Puesto al habla 65Ymás con Mapa Tours, para que nos dieran su versión, la respuesta fue la siguiente: “Estamos en temporada alta y no podemos atenderle. Si quiere, llámenos a partir del mes de octubre”. 

Por lo que al seguro de viaje se refiere, María es más optimista porque el que les obligaron a hacer es de la misma compañía, Mapfre, con la que ella contrató antes de partir un seguro privado “que me cubriera más por si pasaba algo” y espera poder cobrar los dos. De hecho, nos cuenta: “La compañía me ha pedido el número de cuenta corriente, pero aún no sé lo que me ingresarán porque el seguro obligatorio cubre 150 euros por un retraso de más de seis horas y en el suplementario que hice, 200. Como son distintas pólizas yo creo que deberán pagarme los dos. Eso sí, no sé si la agencia Nautalia, que pertenece a Mapa Tours, en la que contratamos el viaje, nos indemnizará o no porque les hemos llevado los papeles, el cargo de la comida, los billetes, pero aún no nos han contestado nada”.

En la madrileña agencia de Nautalia donde María contrató su viaje nos aseguraron: "No les puedo comentar nada porque no tenemos autorización por parte de la empresa para hacerlo. Nosotros somos una sucursal y para cualquier consulta deben dirigirse a la empresa". Así las cosas llamamos reiteradas veces a la empresa y siempre escuchamos la misma grabación: "Lo sentimos, pero el buzón de la persona a la que llama está lleno por lo que no es posible dejarle un mensaje".

“Fue una experiencia”, dice entre risas María, “al menos para mí porque no me pasó nada. Los que se cayeron y los que traían los huesos machacados, porque somos todos mayores, no creo que se rían tanto. Si tienes una lesión o estás mal de los huesos y vuelves a casa peor de como saliste, es para estar enfadado”. Por último, Maróia concluye: “Yo creo que los que preparan y venden un viaje son los que deberían prever lo que puede pasar y hacerse responsables de lo que ha sucedido”.