Sociedad

La quinta ola aísla aún más a 2 millones de mayores que sufren el tsunami de la soledad en verano

Pablo Recio

Sábado 31 de julio de 2021

11 minutos

"En verano, la red de apoyo que suelen tener durante el año –comercios y vecinos– desaparece"

La quinta ola aísla aún más a 2 millones de mayores que sufren el tsunami de la soledad en verano
Pablo Recio

Sábado 31 de julio de 2021

11 minutos

¿Qué es Grandes Amigos?

La pandemia no sólo ha afectado a las personas mayores que se han infectado de Covid, han desarrollado síntomas graves o han fallecido, también ha tenido un impacto muy importante en los que padecen soledad no deseada, puesto que han visto muy limitadas sus posibilidades de relacionarse.

Y es que, el miedo a contagiarse y ciertas medidas restrictivas que impiden la socialización han hecho que aumente el número de personas que padecen soledad, ya sea por la distancia social o porque han perdido a algún familiar con el que convivían –durante la pandemia ha habido una sobremortalidad de casi 100.000 personas–.

Así, aunque todavía no hay cifras oficiales, si en 2019 más de dos millones de mayores vivían solos y un buen porcentaje de ellos sufrían de soledad, es posible que este número haya aumentado.

Además, no se trata de un problema que vaya a desaparecer una vez se resuelva la crisis sanitaria, puesto que se estima que, en los próximos años, a medida que la sociedad envejezca más, el número de personas mayores que padecen de soledad no deseada aumentará.  

Para analizar cómo ha vivido este colectivo la pandemia y cómo afrontan el verano, una de las temporadas del año en las que más se sufre de soledad, sobre todo en las grandes capitales, 65Ymás ha conversado con Mercedes Villegas, directora de la ONG Grandes Amigos (@GrandesAmigos__), una organización que pone en contacto a voluntarios y mayores para tratar de paliar este problema. 

Pregunta - ¿Cómo cree que afrontan el verano las personas que sufren soledad no deseada?

Respuesta - En Grandes Amigos estamos acompañando a un perfil de persona mayor que suele ser una mujer de 83 u 84 años, que tiene dificultad para salir del domicilio y que, en verano, empieza a detectar que esta red de apoyos que suele tener durante el año –de comercios o vecinos– desaparece.

Y tras estos meses en los que la situación psicológica de los mayores se ha visto afectada, está claro que se hace más necesario contar con apoyos cercanos. Desde Grandes Amigos trabajamos por equipos de acción, en los barrios, donde ponemos en contacto a los mayores que expresan estos sentimientos con personas vecinas o voluntarias del entorno, e intentamos que, aunque hay voluntarios que se vayan de vacaciones, puedan contar con esa red de apoyo. 

P.- Tras pasar tres meses de confinamiento duro y casi año y medio aislados, ¿cómo están los mayores que sufren soledad no deseada desde el punto de vista psicológico? ¿Se están viendo trastornos asociados a la pandemia?

R.- Creo que sí, pero igual que en otros segmentos de la población. El vivir en un piso solos, durante tantos meses, pienso que tiene impacto. Aunque al inicio demostraron, por estudios que hemos hecho, que no les estaba afectando especialmente porque ya vivían cierto aislamiento –más del 40% comentaban esto–, sí que es verdad que han tenido un impacto psicológico.

Y para ello, hemos recibido ayuda de profesionales. Cuando nos encontramos con personas mayores donde el voluntario percibe que necesita otro tipo de apoyo, contamos con voluntarios del grupo de buen trato del Colegio de Psicólogos de Madrid. 

P.- ¿La vacuna está haciendo un efecto terapéutico en estas personas? ¿Se están desconfinando mentalmente?

R.- Se nota. La vacuna, por lo que expresan, les está suponiendo cierta tranquilidad y una excusa para decir: 'Ya puedo salir un poquito más tranquilo'.

Y es cierto. El Imserso publicaba que no había habido fallecimientos en residencias por fin, y esto demuestra que funciona. Creo que estas cifras optimistas nos ayudan a seguir y a los mayores les dan tranquilidad. 

P.- ¿Cómo valora la política que se ha seguido durante la pandemia de aislar y encerrar a las personas para combatir al virus –por ejemplo, en las residencias–  pero no dar tantos apoyos para paliar la soledad no deseada? ¿Se podía haber hecho de otra manera?

R.- Creo que ha funcionado el miedo, el querer evitar escándalos y el: mejor vamos a tener encerrada a una persona, que es la manera de tratar que no se contagie. Entonces, han pasado meses y meses desayunando, comiendo y cenando en una habitación de nueve metros cuadrados. Hablando con una conocida, me decía: ‘Hasta en las cárceles tienen derecho a pasear, cosa que nosotros, no’.

Se podría haber hecho de otra manera, pero eso pasa por más recursos. Y es que la persona que repartía la comida en la habitaciones la dejaba y en nada tenían que comer, porque tenía que volver. O, por ejemplo, en las residencias no podían salir a espacios comunes y era porque no tenían suficientes trabajadores para poder limpiar o sanear todo de manera correcta. 

P.- Durante la mayor parte de la pandemia han impedido a Grandes Amigos visitar a los mayores que viven en residencias. 

R.- Sí. Y se podría haber hecho de otra manera. Las personas mayores que estaban en estos centros empezaron a recibir visitas de los familiares, pero no de los voluntarios. Y los había que no tenían familia o que tenían más relación con las personas voluntarias.

Entiendo que ha sido un virus que nadie sabía cómo iba a evolucionar y que hay unas normas, pero creo que tenían que haberse adaptado, poniendo el foco en las personas. 

P.- Se ha dicho que las autoridades siempre han actuado tarde en cada ola de la pandemia. ¿Está pasando lo mismo con secuelas del coronavirus como el aumento de la soledad no deseada?

R.- Creo que hay que ser optimistas, mirar hacia delante, ver que es lo que ha pasado para no repetir pero, sobre todo, poner los esfuerzos en qué hacemos ahora. Se ha demostrado que el modelo que hay de cuidados no es suficiente y no responde para que las personas mayores vivan bien.

Y hay que ver dónde poner el foco. Así como en otros países, como Reino Unido, sí que hay una estrategia contra la soledad, donde invirtieron, tras el primer anuncio, 12 millones de euros para diferentes entidades –más de 126–. Aquí, no hay una estrategia como tal y a nivel regional, se están reduciendo las ayudas. 

P.-  Una de las situaciones más impactantes de la pandemia fue ver a personas mayores que fallecían solas por Covid, sin que la administración supiese que estaban allí. ¿Cree que este tipo de imágenes conciencian a la sociedad de que hay un problema en España con la soledad no deseada?

R.- La sensación es que algo se está moviendo. Ya venía siendo así desde hace tiempo en relación a la soledad. Pero creo que se ha puesto más el foco sobre este tema y se está viendo que interesa en diferentes niveles –administración, sociedad civil...– y que era una situación invisible y que todavía sigue siéndolo. Hay muchas personas que viven en un tercero sin ascensor que no pueden salir de casas y eso no se ve.

Pero no creo que la mejor forma de hacerlo sea a través de las noticias escabrosas de: ‘Ha fallecido, sola’. Porque muchas veces se sabía que estaba viviendo allí y algunas quieren vivir en sus casas y hacerlo de forma autónoma.

Luego, hay casos en los que sí que estaban en una situación dramática y habían fallecido hace muchos meses. Y eso sí que nos debe interpelar, pero creo que no cayendo en este alarmismo que genera miedo a las propias personas mayores que pueden pensar que les puede pasar a ellas, y no tiene por qué.

Es decir, que si es lo que tú deseas, el vivir en tu propia casa, lo que hay que hacer es buscar los recursos, que servicios sociales sepa que estás allí y que se mire a las personas no sólo desde la necesidad y la parte burocráctica de 'te asigno un recurso de la teleasistencia', sino ver todo de forma un poco más amplia. Pero, para eso, hace falta más personal. 

P.- La pandemia también ha afectado al voluntariado. El acompañamiento que antes se hacía presencial ahora es telefónico. ¿Cómo viven los mayores que forman parte de Grandes Amigos este cambio de metodología de trabajo?

R.- Nos hemos reinventado. Nos hemos digitalizado y hemos reforzado los acompañamientos telefónicos y la formación online. Especialmente en estos meses, los mayores expresaban sentimientos de soledad y hemos formado a los voluntarios para que puedan acompañar mejor. 

P.- Pero no todos los mayores tienen móvil o internet. 

R.- La mayoría lo tienen pero no se terminan de manejar bien con el WhatsApp. Sí que detectamos que hay más personas que quieren formarse y hemos podido ayudar a que aprendan a utilizarlo. 

P.- Algunos mayores no conocen en persona al voluntario que les acompaña, puesto que empezaron en el programa en 2020 o 2021. ¿Se están pudiendo reencontrar con el avance de la campaña de vacunación?

R.- Sí. Está habiendo muchos casos de encuentros. Había muchas ganas de conocerse en estos meses tan especiales. Y han seguido acompañándose y viéndose de manera presencial.

Incluso, hay algunos casos que hemos puesto en contacto de manera telefónica en la distancia. Por ejemplo, una persona de Madrid que llama a otra persona del País Vasco. Pues cogió un avión y se fue a ver a la persona mayor. Estamos viviendo momentos muy bonitos de encuentros que hablan de la importancia de lo presencial. 

P.- ¿Cómo está siendo la transición hacia un modelo más presencial de voluntariado como el que había en 2019?

R.- Creo que el teléfono se va a quedar. Es un buen complemento de seguimiento, para que sientan que hay alguien allí con quien hablar. 

Pero también es cierto que está habiendo un gran interés de las personas mayores por lo presencial, por participar en estas actividades. En verano, estamos organizando escapadas a la sierra en diferentes lugares, con todas las medidas de seguridad, cuidando bien la distancia, etc. Y esos encuentros presenciales se están viviendo con mucha más intesidad. 

P.- Y con estas actividades en las que se conocen en persona, ¿están los mayores creando redes entre ellos?

R.- El objetivo es ampliar la red de las personas mayores que expresan estos sentimientos de soledad. La actividad principal es el acompañamiento individual de la persona mayor pero, luego, creemos que es fundamental el complemento del entorno, de vecinos, de otros mayores… Trabajamos con una noción de equipos, donde se van generando estas redes de amistad. 

P.- ¿Cómo se puede ser voluntario de Grandes Amigos?

R.- Desde nuestra página web. Allí está toda la información. Tenemos diferentes programas en función de la disponibilidad para personas voluntarias, vecinas... Se puede colaborar también haciendo alguna aportación que ayuda a que sigamos desarrollando nuestros programas. Así que animo desde aquí a participar, porque sí que hemos detectado una mayor demanda de personas mayores que quieren ser acompañadas. 

P.- Y si se sufre soledad no deseada, ¿cómo se puede recibir la ayuda de Grandes Amigos?

R.- Se puede poner en conctacto con nosotros en nuestro teléfono 91 359 93 05 o a través de Servicios Sociales. 

El reto futuro son los ecosistemas de cuidados donde el voluntariado es fundamental en la reducción de los sentimientos de soledad y tenemos algún que estudio que así lo indica: antes era de 37% muy intenso y baja un 17% para quienes participan en nuestros programas. 

Funciona. Las personas se sienten mejor pero el rol del voluntariado es limitado, porque las personas mayores tienen muchas otras necesidades por cubrir y cada vez hay mayor dependencia. Y ese rol no le corresponde al voluntario sino a los Servicios Sociales que puedan generar estos ecosistemas. 

Sobre el autor:

Pablo Recio

Pablo Recio

Pablo Recio es periodista especializado en sociedad y salud, es graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense de Madrid y comenzó su carrera profesional en el diario El Mundo cubriendo información cultural y económica. 

En 65Ymás, ha contado el drama vivido en las residencias durante la pandemia y ha sacado diferentes exclusivas de impacto como 81 menús de residencias de mayores, a examen: "Baja calidad nutricional y abuso de procesados"que fue citado en una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid. 

Además, es cofundador de la radio online Irradiando y cuenta con un máster en Gobernanza y Derechos Humanos por la Universidad Autónoma de Madrid y otro en Periodismo por el CEU San Pablo/Unidad Editorial. 

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