Las 10 preguntas que debes hacerte para elaborar un buen testamento
Es importante reflexionar sobre las necesidades de cada familia para evitar conflictos futuros
El testamento es el documento legal mediante el que una persona expresa cómo quiere que se repartan sus bienes, derechos y obligaciones tras su fallecimiento, siempre dentro de los límites que marca la ley. Aunque muchas personas lo asocian únicamente al reparto de una herencia, en realidad también sirve para proteger a determinados familiares, dejar instrucciones sobre el patrimonio o facilitar el trabajo de quienes tendrán que gestionar la sucesión.
En España no es obligatorio hacer testamento. Si una persona fallece sin haberlo otorgado, la ley establece quiénes serán sus herederos y cómo se distribuirá la herencia, según lo establecido en el Código Civil. Sin embargo, contar con este documento suele simplificar los trámites y permite que el reparto se ajuste, en la medida de lo posible, a la voluntad del testador.
Ahora bien, redactar un buen testamento va mucho más allá de decidir quién recibirá una vivienda o una cuenta bancaria. Según explican los expertos del despacho Garrigues en su página web, conviene detenerse a reflexionar sobre una serie de cuestiones que ayudarán a que la planificación sucesoria responda realmente a las necesidades de cada familia, minimice futuros conflictos y reduzca los problemas que puedan surgir entre los herederos.
Estas son las 10 preguntas que deberíamos hacernos antes de redactar este documento:
1. ¿Cuáles son los límites a mi libertad para hacer testamento?
Aunque el testamento permite decidir cómo se repartirán los bienes tras el fallecimiento, esa libertad no es absoluta. En España existen unos límites legales destinados a proteger a determinados herederos, conocidos como herederos forzosos, entre los que se encuentran, con carácter general, los hijos y descendientes y, en determinados casos, el cónyuge viudo.
En el derecho civil común, la herencia se divide en tres partes. El tercio de legítima debe repartirse obligatoriamente entre los hijos o descendientes a partes iguales; el tercio de mejora también está reservado a los descendientes, aunque el testador puede utilizarlo para favorecer a uno o varios de ellos; y el tercio de libre disposición puede dejarse a cualquier persona, sea o no familiar.
Si no existen descendientes, las reglas cambian y pueden adquirir derechos hereditarios los ascendientes o el cónyuge viudo, dependiendo de cada situación. Además, conviene recordar que algunas comunidades autónomas con derecho civil propio establecen normas diferentes sobre la legítima y la libertad de testar.
Por ello, antes de decidir cómo repartir el patrimonio, los expertos de Garrigues aconsejan conocer qué límites impone la legislación aplicable y qué margen real existe para plasmar la propia voluntad en el testamento.
2. ¿Hay menores o personas vulnerables a las que quiero proteger especialmente?
El testamento puede prever mecanismos para que hijos menores, personas con discapacidad o familiares en situaciones de especial vulnerabilidad reciban una protección adicional y que la administración de sus bienes quede en manos de personas de confianza hasta que puedan gestionarlos por sí mismos.
3. ¿Quiero repartir por igual o teniendo en cuenta las circunstancias de cada heredero?
La igualdad no siempre implica equidad. Los expertos aconsejan valorar las necesidades, circunstancias personales o incluso el papel que desempeña cada heredero antes de decidir cómo distribuir el patrimonio.
4. ¿Hay bienes que deseo conservar dentro de la familia?

Cuando existen inmuebles con un valor sentimental, una empresa familiar o determinados activos que se quieren mantener durante generaciones, el testamento puede incorporar fórmulas jurídicas para favorecer su conservación.
5. ¿Cómo quiero proteger a mi cónyuge o pareja?
Conviene pensar qué derechos tendrá sobre la vivienda familiar, si necesitará liquidez o qué papel desempeñará respecto al resto del patrimonio. También es importante tener en cuenta que las parejas de hecho no tienen los mismos derechos sucesorios en todas las comunidades autónomas.
6. ¿Quiero limitar la entrada de terceros en el patrimonio familiar?
Algunas personas desean evitar que determinados bienes acaben fuera de la familia por matrimonios, divorcios o futuras herencias. El ordenamiento jurídico contempla distintas herramientas para proteger ese patrimonio, siempre dentro de los límites legales.
7. ¿Tengo bienes en otros países?
Si se posee patrimonio en el extranjero, se prevé cambiar de residencia o existe doble nacionalidad, conviene analizar qué legislación será aplicable y si resulta recomendable otorgar documentación adicional en otros países.
8. ¿Me interesa nombrar un albacea?
El albacea es la persona encargada de velar por el cumplimiento del testamento. Su nombramiento es voluntario, pero puede ser especialmente útil cuando el patrimonio es complejo o existe riesgo de desacuerdos entre los herederos.
9. ¿Mi pareja y yo queremos coordinar nuestra planificación sucesoria?
En algunos casos resulta conveniente que ambos cónyuges planifiquen conjuntamente cómo quieren proteger al superviviente y organizar el reparto futuro entre los hijos, siempre respetando las posibilidades que ofrece la legislación aplicable.
10. ¿Mi patrimonio actual me permite cumplir mi voluntad?
La estructura del patrimonio también importa. Si los bienes están organizados de una determinada manera, puede ser necesario reorganizarlos en vida o adaptar el contenido del testamento para que la voluntad del testador pueda ejecutarse sin dificultades.

