La cooperación entre generaciones, clave para que las ciudades sean amigables con los mayores
Tres experiencias de creación de estos espacios: Calviá, Reus y Coslada
Las ciudades se han construido excluyendo a los mayores: "No son siempre la prioridad política"
Las experiencias intergeneraconales son clave para hacer amigables las ciudades con los mayores. Y es que ayudan a combatir el edadismo y, al mismo tiempo, tejen una red social que minimiza la soledad no deseada y el aislamiento.
Por ello, muchos ayuntamientos han apostado por estos proyectos que unen a personas de diferentes edades, como los de Calvià (Mallorca), Coslada (Madrid) y Reus (Tarragona), que dieron a conocer sus programas pioneros el V Encuentro de Ayuntamientos de la Red de Ciudades y Comunidades Amigables con las Personas Mayores, celebrado a finales de 2025.
Tú me aportas, yo te aporto
En el caso de Calvià, Cristina Gamundi, técnico del consistorio, explicó cómo su municipio ha ido progresivamente envejeciendo, pasando a ser una locadidad donde la población sénior, de más de 50 años, supera el 43% del total de habitantes.
Una circusntancia demográfica, afirmó, que justificó la aprobación de un Plan Estratégico de Envejecimiento (2022-2025) que impregnaba todas las áreas municipales, desde bibliotecas hasta parques arqueológicos.

Dentro de estas políticas en pro del bienestar de los mayores, prosiguió, destacan programas como "Tú me aportas, yo te aporto". El proyecto reúne a ambas generaciones y ha logrado transformar barrios enteros: antes los jóvenes que ignoraban a sus vecinos mayores, pero ahora "se saludan en la calle y se ofrecen ayuda mutua", detalló la técnico del Ayuntamiento.
Y esto es posible gracias a la creación de espacios conjuntos de relación, que sirven para sensibilizar sobre temas como la soledad, aumentar la comprensión entre vecinos, crear redes y combatir la discriminación por edad.
Contra el "edadismo"
Con este último fin, el de combatir la exclusión de los mayores, nació la campaña del Ayuntamiento de Coslada, 'Contra el edadismo: Solo sé tú mismo', que fue explicada por la coordinadora de actividades socioculturales del consistorio, Cristina Moreno.
La dinámica transcurrió en dos itinerarios paralelos con personas mayores de 60 años y jóvenes del IES Luis García Berlanga, de Coslada. Cada grupo reflexionó sobre los estereotipos asociados a la edad, su impacto y qué se puede hacer para combatir este problema –puedes conocer más detalles aquí–. Y el proceso continuó con un encuentro intergeneracional donde compartieron sus aprendizajes y diseñaron conjuntamente una campaña de sensibilización, creando el lema de la campaña.

Con la participación de 113 ciudadanos (56 jóvenes y 57 mayores), el proyecto culminó en una campaña visual masiva que llegó a redes sociales, lonas y, de forma inédita, a la estación de Metro de Madrid Barrio del Puerto.
"Los mayores y jóvenes tenemos mucho en común", fue uno de los mensajes centrales que permitió a los participantes sentirse empoderados y visibles ante sus vecinos y familiares.
"Movimiento consciente"
Finalmente, la técnico municipal del Ayuntamiento de Reus, Anna Ponsa, responsable del programa de Personas Mayores, presentó el proyecto “Movimiento consciente” impulsado el primer semestre de 2025 desde la Concejalía de Relaciones Ciudadanas, en colaboración con la Escuela de Danza.
La iniciativa tuvo como objetivo principal abrir canales de relación entre jóvenes y personas mayores de 60 años a través del movimiento y la expresión corporal, fomentando la escucha, el respeto, la curiosidad y la creación de vínculos.

El proceso incluyó tareas de difusión para captar a participantes sénior, la coordinación con el profesorado de 1º de Bachillerato Artístico del Instituto Gabriel y Ferrater y el inicio de sesiones semanales de trabajo, tanto separadas como conjuntas. El proyecto concluyó con dos actuaciones en el Teatre Bartrina y una muestra durante la Semana de las Personas Mayores en la plaza del Mercat Central.
La metodología de trabajo se basó en la técnica de movimiento consciente, una práctica de expresión corporal que, mediante música e improvisación guiada, permite a las personas expresar emociones y conectar consigo mismas.
En total, participaron 16 personas voluntarias mayores de 60 años y 14 alumnos de 1º de Bachillerato Artístico (15-16 años), bajo dirección artística de la profesora, Marie-Lou Reno, detallan en la web del Ayuntamiento.
