La forma de hablar podría ser una señal de alerta temprana de demencia
Patrones del habla, como la velocidad más que las palabras, reflejan las capacidades cognitivas
Dime cómo hablas y te diré tu salud cognitiva. La forma como hablamos en conversaciones informales puede ofrecer una perspectiva del buen funcionamiento de nuestro cerebro. En un nuevo estudio de Instituto de Investigación Rotman de Baycrest, la Universidad de Toronto y la Universidad de York (todas en EE.UU), investigadores han descubierto que los pequeños detalles en la sincronización del habla, como las pausas, las muletillas como "eh", "eh" y los momentos de dificultad para encontrar palabras, están estrechamente relacionados con la función ejecutiva. Esta se refiere a las capacidades mentales que nos ayudan a planificar, recordar información, mantenernos organizados y alternar entre tareas.
En la última década, el procesamiento del lenguaje natural (PLN) en muestras de habla ha surgido como una técnica poderosa para revelar información valiosa sobre el funcionamiento cognitivo humano y sus deterioros en la edad avanzada, como refleja la Universidad de Cornell.
Los problemas del habla
Aunque la enfermedad de Alzheimer (EA) se considera principalmente como un deterioro de la memoria episódica, con una participación creciente de otras funciones cognitivas a medida que la patología progresa más allá del lóbulo temporal medial hacia otras regiones de la corteza, las anomalías del lenguaje se observan comúnmente durante el proceso de la enfermedad. Los estudios sobre pacientes con EA y demencia han caracterizado un declive prominente de las habilidades del lenguaje, como la búsqueda de palabras, la complejidad semántica, la complejidad sintáctica, la repetición y la diversidad de vocabulario en el proceso de envejecimiento patológico, como se constata en una investigación de Brain.
Es importante destacar que estos cambios relacionados con el habla se pueden observar bastante temprano en las etapas preclínicas de deterioro cognitivo leve (DCL). Aunque el campo del diagnóstico y la estadificación de la demencia a través de muestras del habla ha progresado de forma constante en los últimos años, se ha prestado menos atención a los cambios en el habla y la cognición que suelen producirse durante el transcurso del envejecimiento normal en ausencia de demencia. Se suele observar que una amplia gama de capacidades disminuyen a lo largo de la vida adulta normal (de 20 a 90 años), incluidos el razonamiento, la visualización espacial, la memoria y la velocidad de procesamiento. Los hallazgos proporcionan una de las evidencias más claras hasta la fecha de que los patrones naturales del habla reflejan habilidades cognitivas fundamentales.

Instituto de Investigación Rotman de Baycrest.
Según la Sociedad Británica de Alzheimer, “la demencia puede dañar las partes del cerebro que controlan el lenguaje. Cómo y cuándo se desarrollan los problemas del lenguaje dependerá de:
- La personalidad del paciente y las formas en que maneja estos problemas del lenguaje.
- El tipo de demencia que tiene.
- La etapa de la enfermedad.
Los problemas del lenguaje pueden variar de un día a otro y en diferentes momentos del día. Estos problemas pueden agravarse si la persona está cansada, con dolor o indispuesta. El entorno también puede facilitar la comunicación o dificultarla. En algunos tipos de demencia, como algunas formas de demencia frontotemporal (DFT) , los problemas del lenguaje pueden ser uno de los primeros síntomas que se noten.
¿Cómo la demencia afecta a la forma de comunicación?
La demencia puede afectar la forma en que una persona se comunica y el lenguaje que utiliza. Pueden:
- No pueden terminar su frase porque no encuentran las palabras.
- Usa una palabra relacionada. Por ejemplo, 'libro' en lugar de 'periódico'.
- Usa sustitutos de palabras. Por ejemplo, 'cosa en la que te sientas' en lugar de 'silla'.
- Utilizar palabras que no tienen significado o que están desordenadas .
- Regresar al primer idioma que aprendieron de niños. Por ejemplo, si aprendieron inglés como segundo idioma, es posible que ya no puedan hablarlo.
La demencia también puede afectar la capacidad de la persona para responder adecuadamente o seguir una conversación. Esto podría deberse a que no entiende lo que se le dice. Puede tener menos capacidad para concentrarse o para formular las palabras correctas al responder.
Con 125 personas de 18 a 90 años
En la nueva investigación, publicada en Journal of Speech, Language and Hearing Research, los investigadores analizaron a 125 personas sanas de entre 18 y 90 años. Se les pidió que describieran con detalle una escena mientras sus intervenciones eran grabadas. Posteriormente, mediante herramientas de procesamiento del lenguaje basadas en inteligencia artificial, se examinaron variables como la rapidez al hablar, la duración de las pausas y la diversidad léxica.
Los participantes también llevaron a cabo pruebas estandarizadas destinadas a medir funciones ejecutivas: capacidad de concentración, rapidez mental y habilidad para planificar tareas. El resultado fue revelador: el enlentecimiento del habla cotidiana se asociaba estrechamente con un menor rendimiento en estas funciones. Esto sugiere que no se trata únicamente de un problema de memoria léxica, es decir, de encontrar la palabra exacta, sino de una ralentización más amplia del procesamiento cognitivo.
Uno de los aspectos más innovadores del estudio fue la utilización de una prueba de interferencia imagen-palabra. En ella, los voluntarios debían nombrar objetos mostrados en pantalla mientras escuchaban palabras que podían estar relacionadas o sonar de forma parecida. Este diseño permitió diferenciar dos procesos: recuperar el término adecuado y activar el mecanismo motor para pronunciarlo. Observaron que las personas mayores que hablaban más despacio en su vida cotidiana también tardaban más en nombrar correctamente las imágenes. El hallazgo refuerza la hipótesis de que la velocidad general de procesamiento cerebral desempeña un papel determinante.
La descripción de imágenes
Ahora bien, describir una imagen en un entorno controlado no equivale a mantener una conversación espontánea. En la vida real intervienen matices emocionales, interrupciones, cambios de tema y demandas cognitivas constantes.
Por eso, otras herramientas como las pruebas de fluidez verbal, que consisten en enumerar el mayor número posible de palabras de una categoría concreta en un tiempo limitado, siguen siendo fundamentales en la práctica clínica. Estas tareas activan redes cerebrales vinculadas al lenguaje, la memoria semántica y el control ejecutivo, y permiten detectar rendimientos por debajo de lo esperable en un envejecimiento normal.
La detección precoz es crucial en el ámbito de las enfermedades neurodegenerativas. Aunque todavía no existe una cura para el alzhéimer, las intervenciones tempranas, desde cambios en el estilo de vida hasta tratamientos farmacológicos, pueden retrasar la progresión y mejorar la calidad de vida.
"El mensaje es claro: el ritmo del habla es más que una cuestión de estilo; es un indicador sensible de la salud del cerebro", ha afirmado el Dr. Jed Meltzer, científico sénior del Instituto de Investigación Rotman de Baycrest y autor principal de este estudio.
Una herramienta para evaluaciones rápidas
Dada la facilidad, comodidad y sensibilidad del análisis del habla natural, es una opción ideal para evaluaciones repetidas, que podrían identificar a personas con deterioro cognitivo a un ritmo mayor del esperado y con alto riesgo de desarrollar demencia. "Esta investigación sienta las bases para oportunidades emocionantes para desarrollar herramientas que puedan ayudar a rastrear los cambios cognitivos en clínicas o incluso en casa. La detección temprana es crucial para cualquier cura o intervención, ya que la demencia implica una degeneración progresiva del cerebro que puede ralentizarse", ha insistido el Dr. Meltzer.
Los investigadores enfatizan la necesidad de estudios longitudinales que sigan el habla de los individuos a lo largo del tiempo para distinguir el envejecimiento normal de los primeros signos de enfermedad. Señalan que la combinación del habla naturalista con otras medidas podría hacer que la detección temprana del deterioro cognitivo sea más precisa y accesible.



