¿Por qué ganar masa muscular reduce el riesgo de demencia?
La contracción muscular libera moléculas que reducen la inflamación
Cuando los músculos de nuestro cuerpo se activan no solo permiten el movimiento, sino que también actúan como un órgano endocrino. Durante la contracción muscular se liberan algunas sustancias químicas con capacidad de influir en nuestro cerebro, en el sistema inmune y en el metabolismo. Se trata de las miocinas, unas moléculas conocidas como “cuasihormonas” que, según indica la ciencia, ayudan a reducir la inflamación, protegen la función cognitiva y disminuyen el riesgo de sufrir osteoporosis, el síndrome metabólico o la demencia.
En un contexto marcado por el envejecimiento de la población y el aumento del sedentarismo, conservar la masa muscular se perfile como una estrategia eficaz para cuidar la salud general y cerebral en cualquier etapa de la vida.
Isabel Viña, médica general especializada en salud hormonal y autora del pódcast Tus amigas las hormonas, aborda esta cuestión en su libro Pon tus hormonas a funcionar (Grijalbo). Según menciona a Infosalus, el músculo sano, al contraerse, libera una serie de moléculas clave que no son hormonas, sino “cuasihormonas”, como ella las denomina, conocidas como miocinas, y que actúan de similar forma a cualquier hormona.
Se producen durante la contracción muscular
A diferencia de las hormonas clásicas, Viña indica que las miocinas se generan exclusivamente en el músculo durante la contracción. Al igual que las hormonas, estas son moléculas que pasan al torrente sanguíneo y ejercen su acción en órganos y tejidos alejados, regulando funciones del metabolismo, del sistema inmunitario y del sistema nervioso.
La especialista indica que las mioconas son péptidos y “otras moléculas señalizadores” con un papel muy importante en la comunicación entre el músculo y otros sistemas del organismo. “Esto hace que una persona con masa muscular reduzca su mortalidad y su riesgo de demencia porque nuestro cerebro conecta mejor las ideas, presenta una respuesta de reacción más rápida cuando te vas a caer, y por eso la masa muscular se asocia con un menor riesgo de caídas y de demencia; pero también con un menor riesgo de osteoporosis, al tiempo que produce moléculas antiinflamatorias que disminuyen la inflamación de bajo grado, presente en patologías como la enfermedad cardiovascular, el síndrome metabólico, las enfermedades autoinmunes, o el cáncer”, detalla la doctora.

Todo el ejercicio cuenta, a cualquier edad
Isabel Viña destaca que las miocinas se liberan siempre que hay contracción muscular, por lo que insiste en que “todo el ejercicio que se realice sea la edad que sea es bienvenido”.
El principal problema, advierte, es la sarcopenia, es decir, la pérdida progresiva de masa muscular asociada al envejecimiento, reforzando la necesidad de mantenerse activo a lo largo de toda la vida. “El deterioro de la salud muscular relacionada con la edad se inicia a los 40 años, y en un periodo de 10 años podemos perder el 10% de nuestra masa muscular, el 30% de fuerza, y el 40% de potencia; una pérdida que se duplica a los 70 años de edad, lo que hace que aumente la fragilidad en la octava década de la vida”, señala.
Las consecuencias también afectan al cerebro
La especialista también advierte más de un aspecto que suele pasar desapercibido, que es el impacto cognitivo de la pérdida de masa muscular. Existe un eje músculo-cerebro claramente identificado, y la coexistencia de sarcopenia y deterioro cognitivo en edades avanzadas está documentada. Se ha observado una relación directa entre una menor velocidad de la marcha y un peor rendimiento cognitivo.
“Un buen estado muscular protege la estructura cerebral, y la función cognitiva frente a los cambios negativos asociados a la edad. El cerebro está sometido a estrés, a tóxicos, el sedentarismo la afecta, y es por tanto más susceptible de sufrir enfermedades neurodegenerativas, o cualquier tipo de demencia”, concluye Isabel Viña.



