Una herencia no tiene por qué repartirse a partes iguales entre todos los hijos
La ley permite favorecer a uno de los descendientes, aunque existe una parte que debe respetarse
No todos los hijos tienen que recibir exactamente la misma cantidad en una herencia. Aunque existe una parte del patrimonio que la ley reserva a determinados familiares, el testador puede utilizar otras partes de la herencia para favorecer a uno o varios descendientes.
Así lo explica la abogada especializada en herencias Laura Lobo, que recuerda que el Código Civil establece diferentes partes dentro de la herencia y que no todas tienen que distribuirse de la misma manera.
En el derecho común, los hijos y descendientes son herederos forzosos. Esto significa que tienen derecho a una parte de la herencia que el testador no puede eliminar libremente.
El Código Civil establece que la legítima de los hijos y descendientes comprende las dos terceras partes del haber hereditario de los progenitores.
Una de esas partes es la denominada legítima estricta, que debe distribuirse entre los herederos forzosos correspondientes.
El tercio de mejora permite favorecer a un hijo
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La segunda parte es el tercio de mejora. Aunque está destinado a los hijos y descendientes, no tiene que repartirse necesariamente entre ellos a partes iguales. El testador puede utilizarlo para favorecer a uno de sus hijos o distribuirlo entre varios en la proporción que considere.
Esto significa que dos hermanos pueden acabar recibiendo cantidades diferentes sin que necesariamente exista un incumplimiento de la legítima.
El tercio de libre disposición
La tercera parte es el tercio de libre disposición. Como su propio nombre indica, el testador puede destinarlo a la persona que quiera, sin necesidad de que sea uno de sus hijos. Por tanto, en el régimen común, la herencia no tiene por qué terminar con un reparto idéntico entre todos los descendientes.
La propia Laura Lobo señala que una parte importante de la herencia puede utilizarse para establecer diferencias entre los hijos, siempre respetando los derechos mínimos que corresponden a los herederos forzosos.
¿Puede un hijo quedarse sin nada?
Una cosa es que los hijos no tengan que recibir exactamente la misma cantidad y otra muy distinta que puedan ser privados libremente de la legítima.
La ley establece una protección mínima para los herederos forzosos. La desheredación de un hijo requiere, además, que concurra alguna de las causas previstas legalmente y que se cumplan los requisitos establecidos.
Por tanto, no basta con que un progenitor quiera beneficiar a un hijo para eliminar sin más los derechos sucesorios de los demás.
No toda España se rige exactamente por las mismas reglas
Estas reglas corresponden al régimen sucesorio del Código Civil común. En España existen territorios con derechos civiles propios, por lo que determinadas reglas sobre legítimas y reparto de la herencia pueden ser diferentes.
Por este motivo, antes de hacer testamento o planificar el reparto de un patrimonio, conviene comprobar qué legislación sucesoria resulta aplicable.
En cualquier caso, la idea fundamental es clara: igualdad entre hijos no significa necesariamente que cada uno tenga que recibir los mismos bienes o exactamente la misma cantidad, siempre que se respeten los derechos que la ley reconoce a cada heredero.
