Alimentación

Cómo conservar correctamente los alimentos en verano y evitar los desperdicios de comida

María Bonillo

Foto: Bigstock

Miércoles 18 de agosto de 2021

5 minutos

Saber qué se debe guardar en la nevera y qué no ayudará a una mejor conservación

Cómo conservar correctamente los alimentos en verano y evitar los desperdicios de comida. Foto: Bigstock
María Bonillo

Foto: Bigstock

Miércoles 18 de agosto de 2021

5 minutos

En verano proliferan los viajes, las salidas con amigos, los planes de última hora para ir a la playa o a la piscina... Todo esto nos lleva muchas veces a comer fuera e incluso cancelar los planes de comida que teníamos previstos, lo que suele provocar que se tire más comida en esta época que en cualquier otra. Ya sea porque cambiamos de planes o porque no se conserva de igual modo debido a las altas temperaturas, el caso es que notamos que la comida, sobre todo las frutas y las verduras, aguantan menos

Sin embargo, hay algunos trucos que podemos seguir para evitar que el calor o los cambios de planes hagan que se desperdicie la comida

La cadena de frío

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el verano es la época del año cuando más aumenta el riesgo de toxiinfecciones alimentarias por los microorganismos (bacterias, virus o parásitos) que habitan algunos alimentos. Por ello es muy importante seguir las reglas de conservación de los alimentos. La más importante es: no romper la cadena de frío.

Para ello, primero compraremos los alimentos no perecederos; segundo, los alimentos frescos; y por ultimo, los congelados. Al llegar a casa, guardaremos nuestra compra siguiendo el orden inverso. Si algún alimento se ha descongelado, no podremos volver a congelarlo, siendo lo más recomendable cocinarlo o consumirlo lo antes posible. Asimismo, es importante colocar por separado los alimentos crudos y cocinados, para evitar cruces.

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Alimentos frescos

Estos son algunos trucos que nos permitirán mantener frescos los alimentos durante más tiempo:

  • Lavar primero los lugares donde almacenamos la comida.
  • Hacer pequeños hoyos en las bolsas de verduras o frutas al guardarlas en el refrigerador.
  • Conservar los plátanos alejados del resto de frutas y verduras, ya que son las frutas que más gas etileno desprenden.
  • Retirar los posibles jugos de las carnes y pescados antes de almacenarlos. 
  • Guardar el pan en una bolsa de papel
  • Cubrir los quesos cortados con un poco de aceite o mantequilla
  • Usar una bolsa de papel con pequeños agujeros para conservar el sabor y la frescura de alimentos como el ajo y la cebolla.
  • Si has pelado unas patatas pero has decidido no usarlas, puedes conservarlas hasta dos o tres días en un recipiente cubiertas con agua y unas gotas de vinagre.
  • En cuanto a las sobras de platos cocinados, debemos guardarlas herméticamente en el frigorífico y consumirlas en 48 horas, aunque es preferible congelarlas para evitar riesgos. Además, los productos recalentados deben llegar a los 70ª C al menos 15 segundos.

Directo a la nevera

Por lo general, la fruta no necesita guardarse en la nevera desde un primer momento, según informan desde la OCU, aunque hay alimentos que necesitan guardarse en frío cuando empiezan a madurar porque se pueden estropear fácilmente. Es el caso de ciruelas, melocotones, aguacates, nectarina, kiwis y peras. También se recomienda para las zanahorias, cebolletas, puerros, nabos y judías verdes.

Por su parte, estas frutas y verduras sí será mejor guardarlas directamente en la nevera para una mejor conservación: cerezas, arándanos, uvas, fresas, higos y albaricoques, alcachofas, espárragos, brócoli, zanahoria, apio, verduras de hoja, champiñones, guisantes y maíz.

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Mejor a temperatura ambiente

Hay alimentos que pueden permanecer toda su vida útil en una despensa, sin pasar luego por la nevera. Estos son los plátanos, toda la familia de los cítricos, las manzanas, la granada, el melón, la sandía y la piña (estos tres podrán mantenerse a temperatura ambiente mientras no estén cortados, sin embargo, una vez cortados, deben meterse en el frigorífico porque pueden crecer bacterias patógenas en la zona del corte, que, además de estropear la fruta, pueden producir intoxicaciones).

En cuanto a las verduras, tenemos los pimientos, los pepinos, el tomate, la calabaza, el ajo, las cebollas y la patata (estas dos no deben meterse en la nevera, pero si decides hacerlo, no las uses después para freír, pues generarán más acrilamida, una sustancia química que se genera al cocinar a elevadas temperaturas alimentos ricos en carbohidratos y que puede aumentar el riesgo de cáncer).

Se puede congelar

Hay muchos vegetales que se pueden congelar directamente si no se van a usar a corto plazo, aunque hará que la textura cambie ligeramente y puede que prefiramos usarlos en otras recetas distintas. Son los tomates, los calabacines, las berenjenas, las cebollas, ajos, hierbas aromáticas, los plátanos, las frutas pequeñas como uvas y frutos rojos y las frutas grandes como melocotones, fresquillas, nectarinas, mangos o kiwis se pueden cortar en trozos y congelar para usar en batidos y smoothies.

Sobre el autor:

María Bonillo

María Bonillo, periodista.

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