4 trucos caseros que ayudan a eliminar las manchas de lejía de la ropa
Soluciones fáciles y prácticas
Las manchas de lejía suelen considerarse definitivas, ya que este producto elimina el color de los tejidos casi de forma inmediata. Un pequeño descuido durante la limpieza puede provocar que una prenda quede decolorada y aparentemente arruinada. Sin embargo, existen algunos trucos domésticos que pueden ayudar a reducir el impacto visual del daño.
La lejía contiene hipoclorito, una sustancia química capaz de alterar los pigmentos textiles. Aunque el color original no siempre puede recuperarse por completo, sí es posible neutralizar parcialmente su efecto o disimular la mancha mediante distintos métodos.

Parte de estos consejos aparecen en un vídeo compartido por la creadora de contenido especializada en limpieza y organización del hogar Efecto del Orden, donde se prueban diferentes soluciones sobre tejidos afectados para comprobar cuáles ofrecen mejores resultados.
Vinagre blanco
Uno de los trucos mencionados es el empleo de vinagre blanco, que puede resultar útil cuando la mancha acaba de producirse. Este producto contribuye a frenar la reacción química inicial de la lejía si se aplica rápidamente.
Cómo usarlo:
- Se mezcla vinagre blanco con agua
- Se aplica directamente sobre una mancha fresca
- Se enjuaga
Agua oxigenada
Uno de los métodos que mejores resultados muestra es el uso de agua oxigenada. Este producto ayuda a oxidar los restos del hipoclorito presentes en la tela, reduciendo el contraste provocado por la lejía, especialmente en prendas oscuras.
Paso a paso:
- Se recomienda verter unas gotas sobre la zona afectada.
- Dejar actuar entre 5 y 15 minutos
- Frotar suavemente con un trapo o cepillo
- Aclarar con agua fría.
Cuidado: Los expertos recuerdan que el vinagre no debe mezclarse directamente con el agua oxigenada, ya que su combinación puede generar ácido peracético, una sustancia irritante y corrosiva.
Alcohol desinfectante
Los expertos de la marca de electrodomésticos Teka señalan en un blog informativo que el alcohol desinfectante o incluso el agua de colonia pueden utilizarse inmediatamente después del contacto con la lejía para intentar frenar el proceso de decoloración.
Cuando la pérdida de color ya es visible, otra alternativa consiste en emplear tintes textiles específicos que permitan recuperar el tono original de la prenda. En estos casos, se recomienda evitar lavados por encima de los 40 grados para proteger el tejido.
Se recomienda siempre realizar una prueba en una zona poco visible de la prenda.
Bicarbonato
Aunque la lejía suele utilizarse para blanquear, su uso continuado también puede hacer que la ropa blanca acabe adquiriendo un tono amarillento con el paso del tiempo. Para corregir este efecto, se puede aplicar una pasta elaborada con bicarbonato de sodio y agua directamente sobre la zona afectada.
Tras dejarla actuar durante unos 20 o 30 minutos, la prenda debe lavarse de forma habitual. Algunos expertos sugieren sustituir el agua por agua oxigenada para potenciar el resultado.



