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Cómo evitar caer en el timo del ‘instalador de gas’

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Lunes 27 de enero de 2020

4 minutos

Las revisiones obligatorias han propiciado que se den estafas dirigidas sobre todo a mayores

Cómo evitar caer en el timo del instalador de gas
Teresa Rey

Foto: Bigstock

Lunes 27 de enero de 2020

4 minutos

Las inspecciones o revisiones de las calderas de gas canalizado, envasado o a granel, se han de realizar con cierta periodicidad. Esto provoca que algunos delincuentes aprovechen esta circunstancia para cometer estafas haciéndose pasar por instaladores, y así engañar a muchas personas, principalmente a mayores que son más vulnerable ante estas situaciones.

Los malhechores son personas muy persuasivas y a veces, cuando se encuentran con la reticencia por parte de algún mayor, les suelen amenazar diciendo que les van a cortar el suministro si rechazan la revisión. Como el usuario suele desconocer cómo son los procedimientos habituales en estos casos, generalmente se cae en el engaño.

Información sobre los procesos de las revisiones

Para evitarlo es crucial estar informados sobre cómo se funciona en estos procesos. En el caso del gas canalizado o gas natural existen dos tipos de controles. Por un lado está la inspección periódica de la instalación y, por otro, el mantenimiento preventivo de la instalación y los aparatos.

La primera es obligatoria y se ha de efectuar cada cinco años, si el titular se niega o no la hace, es probable que se proceda a la suspensión del suministro hasta que la distribuidora presente el certificado de inspección. Por lo tanto, el personal que acuda a nuestro hogar debe entregarnos este documento si todo es correcto. En el caso de que no sea así, y el técnico que haya acudido no pueda reparar los defectos tendrá que encargarse de mandar a algún profesional que dé solución a la avería.

Gas Natural

La empresa distribuidora es la responsable de comunicar al titular, de manera personalizada y por escrito, que ya se encuentra en el periodo para realizar la inspección y que ha de efectuarla de nuevo. El plazo que tiene la compañía para avisar es de tres meses antes de que se cumplan los cinco años desde la última inspección.

El precio varía dependiendo de si la hace la distribuidora o una empresa instaladora autorizada, y en este caso, es libre. Lo que sí se debe saber es que en ninguna de las dos situaciones se ha de pagar en efectivo nada ya que este servicio se abona en la siguiente factura de gas.

En cuanto al mantenimiento preventivo, son los propios usuarios los que deben encargarse del mismo, y se han de seguir los periodos estipulados dentro del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y que viene especificados a través de "Manual de uso y mantenimiento". Cada aparato requiere un control de mantenimiento que puede ser mensual, anual, cada dos años o cada cinco. Esta prestación también ha de abonarla el usuario cuando se lleva a cabo.

En las instalaciones de gas envasado, butano o propano, y a granel, se ha de realizar una inspección cada cinco años igual que en el suministro anterior. Para ello se ha de tener un contrato con una empresa instaladora que se encargue de esta revisión. Tras realizar el trabajo lo más normal es que se cobre al usuario, según un presupuesto previo.

En el gas envasado, no hay obligación de poseer un contrato de mantenimiento. No ocurre lo mismo con quienes usan gas a granel, que deben asegurarse de establecer un contrato de mantenimiento con una empresa instaladora de gas habilitada, con servicio de urgencias permanente, y que realice el mantenimiento y control periódico de las instalaciones.

Después de realizar la correspondiente revisión, si todo es correcto se ha de entregar también un certificado, pero si hay fallos se nos hará firmar un certificado de anomalías que tendrán que subsanarse en el plazo correspondiente.

Como evitar el 'timo del instalador'

Qué hemos de vigilar

A la hora de contratar este tipo de suministros debemos tener en cuenta estos aspectos y saber en qué momentos específicos han de acudir los técnicos a nuestro hogar para hacer los controles pertinentes. Es importante que guardemos todos los certificados y recibos que nos entreguen para verificar si las siguientes inspecciones o revisiones se están realizando de acuerdo a los periodos marcados por la normativa.

Para evitar ser víctima de la estafa del instalador, debemos tener claros estos procesos. La empresa distribuidora realiza siempre una comunicación previa de forma oficial cuando corresponde este control. De modo que si recibimos una vista inesperada de un técnico para arreglar la caldera debemos desconfiar siempre. Lo ideal es no abrir la puerta, pero si finalmente le hemos dado paso, hemos de tener presente cómo actúan los profesionales en estos casos. No debemos hacer ningún pago en efectivo si tenemos algún tipo de duda y tampoco dejar cualquier clase de dato bancario.

Es posible que si nos negamos a pagar nos amenacen, pero no debemos dejarnos intimidar, y lo que hay que hacer es verificar con la propia compañía si han enviado a alguien de la empresa para realizar la inspección. Este tipo de comportamientos agresivos son característicos de estos delincuentes y si recurren a ellos ya de por sí debemos desconfiar.

Las comunicaciones oficiales siempre se efectúan por correo postal y se trata de cartas ampliamente detalladas que incorporan los datos completos del titular del servicio, la fecha de la última inspección y en la que se ofrece la posibilidad de realizar la revisión con la distribuidora o con otra empresa instaladora que haya elegido el propietario.

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