Dónde

Dónde se encuentra la casa de Tócame Roque

Carlos Losada

Foto: Wikimedia Commons

Madrid, Martes 1 de octubre de 2019

2 minutos

El inmueble de este popular dicho sí que existió y tiene una curiosa historia detrás

Casa de Tócame Roque

Es más que probable que cuando eras joven y había algún desorden en tu hogar, tu madre o tu padre te dijeran aquello de “esta parece la casa de Tócame Roque”. Y también es muy posible que después tú mismo, viviendo esa misma situación, repitieras este dicho popular.

Pues bien, como suele ocurrir, la mayoría de refranes y expresiones tienen un origen y en el caso de la casa de Tócame Roque no podía ser diferente, ya que dicha vivienda (conjunto de ellas más bien) existió en Madrid, concretamente en el cruce de la calle Barquillo con la calle Belén, uno de los puntos más transitados hoy en día en el barrio de Justicia y donde se puede encontrar incluso una placa conmemorativa sobre este hecho.

Pero ¿para qué se utiliza esta expresión?

Como muchos de nuestros lectores sabrán, en el momento de decir que "esto parece la casa de Tócame Roque", nos estamos refiriendo a que es una casa con mucho bullicio, confusión, alboroto y riñas. Es decir, un hogar donde empieza a reinar un cierto caos.

Casa de Tócame Roque

Y es que, en cierto modo, este inmueble, habitado en los siglos XVIII y XIX por chisperos, o lo que es lo mismo, herreros, se caracterizaba precisamente por ser un lugar donde eran frecuentes los las voces, las fiestas, el ruido y las citadas riñas. A fin de cuentas, allí habitaban unas 72 familias y muchas de ellas llevaban a cabo su labor herrera en el patio de la corrala. Si a eso le unimos que a mediados del siglo XIX fue ordenado su desahucio y que tardaron más de un año en echar a todos los inquilinos, ya que no lo pusieron precisamente fácil, la casa de Tócame Roque siempre sería sinónimo de bullicio.

¿Y el tal Roque?

Eso sí, ninguno de ellos era el nombrado Roque, sino que este hombre -de nombre ya inmortal- tenía un hermano llamado Juan. Ambos comenzaron un pleito por adueñarse de la propiedad, ya que la herencia que les dejaba el edificio no aclaraba demasiado bien a quién pertenecía. Así que las discusiones eran constantes y los vecinos no hacían más que escuchar a Juan decir “tócame, Roque”, mientras que el interpelado respondía con “no, tócame a mí”. La guasa local provocó que se terminara denominando la casa de Tócame Roque. Y fue tal la repercusión que incluso apareció en obras teatrales como La Petra y la Juana de Ramón de la Cruz, o La Casa de Tócame Roque, de Ramón Ortega y Frías.

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