Alexandra Concepción Pérez-Mancebo
Practicopedia
El truco del papel de aluminio para recalentar pescado sin que se quede seco
Un método sencillo para conservar la jugosidad y el sabor del pescado del día anterior
El pescado es uno de esos platos que se disfrutan especialmente cuando están recién hechos: jugosos, tiernos y llenos de sabor. Sin embargo, no siempre se consumen al momento. Cuando sobra y se guarda en la nevera, recalentar al día siguiente suele convertirse en una pequeña pesadilla culinaria.
El problema es bien conocido: al calentarlo de nuevo, el pescado pierde humedad, se reseca y su textura cambia por completo. En muchos casos, el resultado poco tiene que ver con el plato original. La buena noticia es que existe un truco muy sencillo —y al alcance de cualquiera— que puede evitarlo: usar papel de aluminio durante el recalentado.
Por qué el pescado se seca al recalentarlo
Una vez cocinado, las proteínas del pescado ya han cambiado su estructura y han perdido parte del agua natural que contenían. Al someterlo otra vez a una fuente de calor intensa, la poca humedad restante se evapora rápidamente.
Además, métodos habituales como el microondas o el horno a alta temperatura aplican calor directo y desigual, lo que acelera todavía más este proceso. El resultado suele ser un pescado duro, seco y sin gracia.
El papel de aluminio, la clave para conservar la jugosidad
El papel de aluminio no sirve para “cocinar más”, sino para proteger el pescado. Al cubrirlo sin apretarlo del todo, se crea una pequeña cámara de vapor que retiene la humedad durante el calentamiento.
Ese vapor permite que el pescado se caliente de forma suave y uniforme, ayudando a mantener una textura mucho más cercana a la original.

Cómo recalentar pescado en el horno paso a paso
El método es simple y no requiere experiencia en la cocina:
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Coloca el pescado ya cocinado en una bandeja apta para horno y cúbrelo con papel de aluminio, sin ajustarlo demasiado, para que el vapor pueda circular.
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Introduce la bandeja en el horno precalentado a baja temperatura (entre 130 y 150 ºC). Según el grosor de la pieza, bastarán entre 10 y 15 minutos para calentarlo sin que se seque.
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Antes de taparlo, añade unas gotas de aceite de oliva, un poco de caldo o unas gotas de limón. Esa pequeña cantidad de líquido marca la diferencia en la textura final.
¿Qué hacer con el pescado frito?
En el caso del pescado frito, este truco no es el más adecuado. El papel de aluminio atrapa humedad y reblandece el rebozado. Para recuperar algo de crujiente, lo mejor es usar el horno o la freidora de aire a temperatura media-alta, sin tapar, durante pocos minutos.
También puede pasarse brevemente por la sartén, sin añadir aceite, solo para devolverle textura, evitando tiempos largos que lo resequen.
Lo ideal es recalentar el pescado una sola vez y consumirlo en el momento. Si se enfría de nuevo y se vuelve a calentar, la pérdida de jugosidad será mucho mayor.
Además, conviene tener en cuenta el tipo de pieza. Los filetes muy finos se resecan con facilidad incluso usando este método. En esos casos, suele ser mejor aprovecharlos en frío o integrarlos en otras preparaciones, como ensaladas, revueltos, tacos o croquetas, en lugar de recalentarlos tal cual.
