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Los 'químicos permanentes' aceleran el envejecimiento en hombres de mediana edad

Patricia Matey

Martes 10 de marzo de 2026

7 minutos

El efecto del envejecimiento de PFAS específicos es mayor en varones de entre 50 y 65 años

Los 'químicos permanentes' aceleran el envejecimiento en hombres de mediana edad (Bigstock)
Patricia Matey

Martes 10 de marzo de 2026

7 minutos

Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), conocidas comúnmente como "sustancias químicas permanentes", son una clase de miles de sustancias químicas sintéticas que se utilizan a menudo en recubrimientos antiadherentes, telas resistentes al agua, espumas ignífugas, envases de alimentos, productos de limpieza y plásticos. Comenzaron a fabricarse en los años 50. Se estima que en el mercado hay actualmente más de 4.700 sustancias distintas utilizadas en sectores tan diversos como el procesado alimentario, la industria textil o la fabricación de material sanitario.

PFAS y enfermedades humanas

La contaminación por PFAS es cada vez más detectable en el agua, el suelo y los tejidos de los organismos, y algunas se han relacionado con cánceres, obesidad, infertilidad y desequilibrios hormonales en humanos.

Algunos PFAS tradicionales, como el ácido perfluorooctanosulfónico (PFOS), el ácido perfluorooctanoico (PFOA) y el sulfonato de perfluorohexano (PFHS), ya han sido objeto de eliminación a nivel mundial en virtud del Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes de 2001. Sin embargo, desde entonces han llegado al mercado nuevos PFAS, por ejemplo, para su uso en aplicaciones emergentes como los centros de datos de IA.

"Aquí demostramos que ciertas sustancias químicas permanentes, como el ácido perfluorononanoico (PFNA) y el perfluorooctanosulfonamida (PFOSA), parecen acelerar el envejecimiento biológico, siendo los hombres de mediana edad el grupo más vulnerable", ha afirmado el Dr. Xiangwei Li, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Jiao Tong de Shanghái (China) y autor correspondiente de un nuevo estudio publicado en Frontiers in Aging, en un comunicado. Y ha recalcado“Estos hallazgos sugieren que algunas alternativas más nuevas a los PFAS no son necesariamente reemplazos de bajo riesgo y merecen una atención seria en lo que respecta a su impacto ambiental”.

326 mujeres y hombres mayores

Li y sus colegas utilizaron datos públicos de un grupo representativo a nivel nacional, seleccionado aleatoriamente, de 326 mujeres y hombres mayores, inscritos en 1999 y 2000 a través de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de EE. UU NHANES. Cada uno donó una muestra de sangre, en la que el personal de NHANES midió la concentración de 11 PFAS. También se midió el metiloma del ADN (un marcador epigenético que regula la expresión génica) en las células sanguíneas. Cada participante completó un cuestionario que informaba sobre variables demográficas y socioeconómicas, así como sobre factores de estilo de vida.

Li y sus colegas incorporaron estos datos del metiloma del ADN al algoritmo de 12 'relojes epigenéticos' más antiguos y recientemente desarrollados para estimar la edad biológica de cada participante. Estudios previos de NHANES han demostrado que las concentraciones más altas de PFAS en sangre tienden a estar asociadas con un envejecimiento biológico más rápido, posiblemente debido a un aumento de la inflamación.

Acelerando el reloj

Li y sus colegas demostraron que tanto el PFNA como el PFOSA estaban presentes en la sangre del 95% de los participantes. Cabe destacar que concentraciones más altas de PFNA y PFOSA fueron fuertes predictores de un envejecimiento epigenético más rápido en hombres de entre 50 y 64 años, pero no en mujeres.

Como ya hemos mencionado, el PFNA y el PFOSA se inventaron en las décadas de 1950 y 1960 y hoy en día se utilizan comúnmente en productos de consumo e industriales por sus propiedades repelentes al agua, la grasa y las manchas, así como por su resistencia al calor y la corrosión. Se ha demostrado que son persistentes y bioacumulables, con efectos tóxicos para la salud.

Otros PFAS encontrados en al menos el 85% de los participantes fueron ácido 2-(N-etil-perfluorooctano sulfonamido) acético (EPAH), ácido 2-(N-metil-perfluorooctano sulfonamido) acético (MPAH), PFOS, PFOA y PFHS.

Las concentraciones generales de PFAS no difirieron entre mujeres y hombres ni entre clases de edad, ni hubo asociación entre las concentraciones de EPAH, MPAH, PFHS, PFOA o PFOS y la edad biológica. Los autores concluyen que los efectos de los productos químicos permanentes sobre el envejecimiento epigenético y biológico dependen del compuesto y que las regulaciones deberían mirar más allá de los PFAS tradicionales y cubrir también el PFNA y el PFOSA.

Crisis de la mediana edad

Pero ¿por qué los efectos del PFNA y el PFOSA serían más fuertes en los hombres de mediana edad?

Un senior fumando. (BIgstock)

 

"La mediana edad es una etapa biológicamente sensible en la que el cuerpo se vuelve más susceptible a los factores estresantes relacionados con la edad, lo que podría explicar por qué este grupo responde con mayor intensidad a la exposición a sustancias químicas", ha confirmado el Dr. Ya-Qian Xu, de la Facultad de Medicina de la Universidad Jiao Tong de Shanghái, que también ha colaborado en el estudio.

El científico Li, por su parte, ha adelantado: "Sospechamos que los hombres pueden tener un mayor riesgo porque los marcadores de envejecimiento que analizamos están fuertemente influenciados por factores del estilo de vida como el tabaquismo, que pueden agravar los efectos dañinos de estos contaminantes".

A la espera de la UE

Francia , por ejemplo, prohibió recientemente el uso de todos los PFAS en ropa y cosméticos, mientras que la UE está considerando una prohibición similar para usos específicos.

Mientras tanto, para reducir el riesgo, se puede intentar limitar el consumo de alimentos envasados ​​y evitar calentar en el microondas los envases de comida rápida. De cara al futuro, estamos modelando activamente cómo interactúan los PFAS con otros contaminantes comunes, ya que necesitamos comprender los riesgos acumulativos para la salud de estas mezclas químicas, ha insistido LI.

Sobre el autor:

Patricia Matey

Patricia Matey

Licenciada en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid. 1986-1991), es periodista especializada en información de salud, medicina y biociencia desde hace 33 años. Durante todo este tiempo ha desarrollado su profesión primero en el suplemento SALUD de EL MUNDO (22 años), luego como coordinadora de los portales digitales Psiquiatría Infantil y Sexualidad en el mismo diario. Ha colaborado en distintos medios como El País, La Joya. la revista LVR, Muy Interesante, Cambio 16, Indagando TV o El Confidencial. En este último ejerció de jefa de sección de Alimente durante cuatro años. Su trayectoria ha sido reconocida con los premios de periodismo de la Sociedad Española de Oncología Médica, premio Boehringer-Ingelheim, premio de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico, premio Salud de la Mujer, premio de Comunicación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid o Premio de Periodismo de Pfizer. Actualmente es la responsable de la sección Cuídate+ sobre longevidad saludable de 65YMÁS.

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