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Un fármaco para la obesidad podría frenar la artrosis al proteger el cartílago

Patricia Matey

Foto: Bigstock

Jueves 12 de febrero de 2026

9 minutos

Independientemente de la pérdida de peso, tiene efectos condroprotectores beneficiosos

Un fármaco para la obesidad podría frenar la artrosis al proteger el cartílago. (Bigstock)
Patricia Matey

Foto: Bigstock

Jueves 12 de febrero de 2026

9 minutos

Durante décadas, la osteoartritis, también conocida como artrosis, ha estado considerada como una consecuencia inevitable del desgaste mecánico y el envejecimiento. Sin embargo, un creciente cuerpo de evidencia científica está cambiando esa visión hacia una perspectiva más compleja e integral: la artrosis como una enfermedad con un fuerte componente metabólico, especialmente en personas con obesidad. 

En este escenario que debuta, una investigación innovadora sugiere que ‘los fáramcos de moda', conocidos también por tratar la diabetes, la semaglutida, podría ser clave para modificar el curso de esta condición articular discapacitante, y lo haría a través de un mecanismo inesperado: reprogramando directamente el metabolismo del cartílago.

Recordemos que la artrosis es una de las principales causas de dolor crónico y discapacidad. En ausencia de fármacos capaces de frenar su progresión, el tratamiento se ha centrado históricamente en aliviar síntomas.

Como destaca a este diario, el Dr. Manuel Villnueva, cirujano ortopédico y director médico de la Clínica Avanfi, efectivamente "la artrosis es una enfermedad degenerativa crónica que no tiene cura actualmente, aunque se han iniciado ensayos muy esperanzadores como el de que aquí se habla en la reparación del cartílago. Hoy en día de lo que disponemos ahora son de terapias para aliviar el dolor, reducir la inflamación y mejorar la función articular e intentar retrasar durante años el avance de la enfermedad. Se pueden tomar protectores de cartílago, hacer infiltraciones con diferentes terapias: ácido hialurónico, plasma rico en plaquetas, células madre, suero autólogo condicionado, etc".

Para controlar los síntomas "se utilizan analgésicos, antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), fisioterapia, cambios en el estilo de vida y control del peso, las infiltraciones o intervenciones quirúrgicas, en fases avanzadas", documenta.

La nueva esperanza 

Esta nueva investigación, publicada en la revista 'Cell Metabolism', abre una esperanzadora vía para llenar ese vacío, al proponer la semaglutida (Ozempic o Wegovy) como un potencial agente "condroprotector", es decir, que protege y repara el cartílago.

 

Inyecciones de Ozempic. (Bigstock)

 

Según la Organización Mundial de la Salud, aproximadamente el 7% de la población mundial padece osteoartritis, cuya prevalencia asciende al 73% entre las personas mayores (≥55 años), según un estudio de 'eClinical Medicine'

Se reconoce a la OA como una enfermedad articular degenerativa caracterizada por el deterioro progresivo del cartílago articular, lo que provoca daño óseo subcondral, dolor persistente y discapacidad. Como decíamos anteriormente, su manejo se ha centrado principalmente en los cuidados paliativos, lo que ha dificultado el avance de intervenciones terapéuticas eficaces. En consecuencia, la OA conlleva una alta tasa de discapacidad e impone una carga sustancial tanto a las personas afectadas como a la sociedad.

'Osteoartritis metabólica'

A pesar de que la edad generalmente se considera el principal factor de riesgo para la OA, la creciente evidencia epidemiológica y clínica ahora subraya la disfunción metabólica como un contribuyente significativo, particularmente entre los adultos más jóvenes de 30 a 44 años. La relación entre el síndrome metabólico (que comprende obesidad, diabetes, dislipidemia e hipertensión) y la OA ha llevado a la propuesta de un subtipo distinto denominado "OA metabólica". 

En este escenario, la investigación ofrece una revelación clave: "Independientemente de la pérdida de peso, la semaglutida mejora la artritis de rodilla mediante la restauración del cartílago, tanto en el modelo de ratón como en un pequeño ensayo clínico aleatorizado", ha reconocido el médico e investigador estadounidense Eric Topol, en su cuenta social X.

Este punto es crucial, pues desafía la creencia arraigada de que cualquier mejora articular en pacientes con obesidad se debe únicamente a la reducción de peso.

El mecanismo

Pero, ¿cómo logra la semaglutida este efecto sin depender de la pérdida de peso? Los científicos diseñaron experimentos meticulosos para aislar su acción metabólica directa. 

Así para evaluar el efecto del fármaco en la progresión de la OA en ratones obesos, “primero establecimos con éxito un modelo de obesidad mediante una dieta rica en grasas. Una vez que los ratones alcanzaron un peso corporal al menos un 20% superior al de los ratones control con dieta regular, se realizó la cirugía DMM (la cirugía de desestabilización del menisco medial) para generar los ratones con OA y obesidad, denominados grupo obesidad+DMM. Posteriormente, se administró el fármaco mediante inyección subcutánea a partir de las 4 semanas posteriores a la cirugía", documentan los autores en su trabajo.

"Uno de los aspectos más relevantes del trabajo fue el diseño experimental utilizado para aislar el efecto metabólico del fármaco. Establecimos un entorno dietario estrictamente controlado que permitió descartar la influencia de la supresión del apetito y de la pérdida de peso, dos efectos conocidos de la sema glutida", ha explicado el doctor Hongyu Qin, del Centro de Investigación Médica Impulsada por IA, Institutos de Tecnología Avanzada de Shenzhen, Academia China de Ciencias, y autor principal del estudio.

Y los hallazgos son sorprendentes. En condiciones inflamatorias, como las que se dan en la artrosis, los condrocitos (células del cartílago) ven alterado su metabolismo energético, forzándolos a utilizar una vía ineficiente. 

Generar energía

La semaglutida, actuando como un agonista del receptor GLP-1, logró "reprogramar" estas células, restaurando su capacidad para generar energía de manera eficiente a través de la fosforilación oxidativa. Este cambio metabólico les proporcionó el combustible necesario para activar procesos de reparación y mantener la integridad del cartílago. La vía molecular identificada como central en este proceso fue la activación de la enzima AMPK, un sensor energético celular.

La investigación no se limitó a modelos animales. Para trasladar los hallazgos a un contexto humano, se realizó un ensayo clínico piloto aleatorizado, aunque de pequeño tamaño, en personas con obesidad y artrosis de rodilla. Los resultados fueron alentadores y respaldaron la hipótesis experimental. Los participantes que recibieron semaglutida mostraron una menor degradación del cartílago y una mejoría en la función articular en comparación con el grupo de control, ofreciendo así una prueba de concepto inicial en humanos.

Implicaciones

Este hallazgo representa un punto de inflexión conceptual. Sugiere que el metabolismo del cartílago en sí mismo puede ser un blanco terapéutico directo y viable, abriendo la puerta a una nueva clase de tratamientos "modificadores de la enfermedad" para la artrosis. 

La semaglutida y otros fármacos similares de la familia GLP-1, disponibles y con perfiles de seguridad ampliamente estudiados para la diabetes y la obesidad, podrían ser "reutilizados" para abordar una necesidad médica no cubierta. No obstante, se requieren ensayos clínicos a mayor escala y más prolongados para confirmar estos resultados preliminares, determinar las dosis óptimas y evaluar la seguridad a largo plazo en este nuevo uso. No obstante, el estudio ilumina un camino novedoso. 

Los propios autores reconocen en sus conclusiones: "Este trabajo no solo destaca el posible efecto indeseable de la semaglutida como fármaco eficaz para el tratamiento de la OA metabólica, sino que también revela un mecanismo de reparación independiente de la pérdida de peso que actúa sobre las vías metabólicas y los mediadores esenciales para la reparación del cartílago en condiciones de OA. Esto podría conducir al desarrollo de nuevas estrategias para terapias modificadoras de la enfermedad en la artrosis".

Sobre el autor:

Patricia Matey

Patricia Matey

Licenciada en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid. 1986-1991), es periodista especializada en información de salud, medicina y biociencia desde hace 33 años. Durante todo este tiempo ha desarrollado su profesión primero en el suplemento SALUD de EL MUNDO (22 años), luego como coordinadora de los portales digitales Psiquiatría Infantil y Sexualidad en el mismo diario. Ha colaborado en distintos medios como El País, La Joya. la revista LVR, Muy Interesante, Cambio 16, Indagando TV o El Confidencial. En este último ejerció de jefa de sección de Alimente durante cuatro años. Su trayectoria ha sido reconocida con los premios de periodismo de la Sociedad Española de Oncología Médica, premio Boehringer-Ingelheim, premio de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico, premio Salud de la Mujer, premio de Comunicación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid o Premio de Periodismo de Pfizer. Actualmente es la responsable de la sección Cuídate+ sobre longevidad saludable de 65YMÁS.

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