"El envejecimiento es inevitable, pero puede ser lento y saludable"

La fisióloga Mónica De la Fuente da las claves para una longevidad saludable

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"El envejecimiento es inevitable, pero puede ser lento y saludable"

"Sí, podemos lograr un envejecimiento y longevidad saludables". Mónica De la Fuente, catedrática emérita de Fisiología de la Universidad Complutense de Madrid, defendió este 11 de mayo que un envejecimiento saludable, que va a permitir una mayor longevidad con salud, es posible, y que la evidencia científica respalda cómo conseguirlo mediante una serie de hábitos bastante accesibles para todos.

Su ponencia, titulada ¿Podemos conseguir un envejecimiento y longevidad saludables?, dio cuerpo a la segunda sesión del Aula Andrés Laguna – Ciclo de conferencias Ciencia, Medicina y Humanismo, organizado por la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce de Segovia con la colaboración de la Fundación Lilly.

De la Fuente recordó que la humanidad ha perseguido desde la antigüedad la inmortalidad o la eterna juventud, pero aclaró que el objetivo realista y científico no es vivir eternamente ni detener el proceso de envejecimiento, es "hacer este proceso lo mejor posible, lo que supone conseguir que el deterioro funcional asociado al mismo tenga lugar a una velocidad lenta y así se retrase al máximo el riesgo de enfermar". "Todos envejecemos, pero no todos lo hacemos igual. El envejecimiento es inevitable, pero puede ser lento y saludable", concluyó De la Fuente. Precisamente, España lidera las proyecciones de longevidad media, aunque debe mejorar los años vividos con salud.

La fisióloga explicó que la salud, según la definición de la Organización Mundial de la Salud de 1948, es un "completo bienestar físico, mental y social", y que mantenerla requiere tener una buena capacidad de adaptación a los constantes cambios a los que nos enfrentamos. Esta respuesta se consigue gracias a tres sistemas fisiológicos, el nervioso (el cerebro), el endocrino (productor de hormonas) y el inmunitario (defensa frente a infecciones y cánceres), y a la comunicación entre ellos, estableciendo una red psiconeuroinmunoendocrina. De estos sistemas, el inmunitario es el mejor marcador de salud por la accesibilidad de sus células en sangre y por reflejar el estado funcional de los otros dos. Con la edad, esos sistemas se deterioran, y lo hacen porque aumenta su estado de oxidación e inflamación.

La investigadora, con más de cuarenta años de trayectoria, diferenció edad cronológica (la que marca el DNI) de edad biológica. Esta última, que mide la velocidad real de envejecimiento, puede modificarse. "La cronológica no tiene vuelta atrás, pero la biológica sí", afirmó. El considerar esta edad biológica por parte de las instituciones, la sociedad y por nosotros mismos, ayudaría a neutralizar el edadismo.  Esta discriminación por edad incide en la salud y puede acortar nuestra esperanza de vida.

 

"El envejecimiento es inevitable, pero puede ser lento y saludable"

 

La ponente presentó datos de humanos y modelos murinos, publicados por su grupo de investigación, que demuestran cómo el estado funcional del sistema inmunitario no solo nos permite poder determinar la edad biológica de una persona, también incide en la velocidad a la que se lleve a cabo el envejecimiento y en la longevidad que se alcance. De hecho, en centenarios la inmunidad se encuentra con características semejantes a la de las personas adultas jóvenes.

Según Mónica De la Fuente, los genes inciden en esa velocidad de envejecimiento, pero solo con un 25%; el 75% restante corresponde al ambiente y al estilo de vida. Entre las estrategias de estilo de vida efectivas para conseguir un envejecimiento y mayor longevidad saludables, diferenció cuatro bloques equilibrados: el ejercicio físico moderado; la gestión emocional (reducir el estrés percibido y cultivar la alegría, la felicidad, el disfrute y mantener la motivación); las relaciones sociales (evitar la soledad sentida y los entornos tóxicos, y favorecer las interacciones enriquecedoras), y la nutrición (dietas ricas en antioxidantes y fibra), y todo ello repercute también en tener una microbiota intestinal saludable.

Sobre esta última, explicó el papel fundamental que juega como barrera protectora, producción de compuestos fundamentales para la salud y especialmente en el desarrollo y funcionamiento de nuestra inmunidad y nuestro cerebro. Sus estudios muy recientes, utilizando animales de experimentación y trasplante de microbiota fecal, han demostrado cómo esa microbiota incide en el envejecimiento y en la longevidad que se alcance.

La conferencia terminó con un mensaje optimista y basado en la evidencia científica: pequeñas decisiones diarias como disfrutar, tener motivación, un sueño reparador, relacionarse apropiadamente, controlar el estrés, alimentarse bien y ser activos a nivel físico y mental, modulan la velocidad de nuestro envejecimiento y nos permiten alcanzar una longevidad saludable.

El ciclo continuará el 18 de mayo con el catedrático Juan Antonio Madrid, que pronunciará la conferencia Dormir y soñar nos hizo más humanos. Será a las 19:00 horas en el Aula de San Quirce.