Miriam Gómez Sanz
Deporte para mayores
Lalo Soto bate récords jugando al tenis de mesa con 103 años
Camina dos horas al día y preside su club
A sus 103 años, Lalo Soto juega al tenis de mesa con concentración, reflejos y agilidad suficientes para mantenerse más de una hora seguida frente a la mesa. En la Federación Madrileña de Tenis de Mesa pudo mostrarle al cardiólogo Manuel de la Peña, experto en longevidad, que sostiene el ritmo de juego como uno más y que se agacha para recoger las pelotas con soltura.
Su rutina consta de dos horas de paseo cada día, una por la mañana y otra por la tarde. Esa constancia le ha permitido conservar movilidad y resistencia. A ello suma disciplina con su tratamiento cardíaco, que sigue a diario. En una revisión reciente, sus cifras de tensión (130/70 mmHg) y pulso (68 por minuto) reflejaban estabilidad.
Para él, el tenis de mesa no es solo ejercicio. Como presidente de honor de su club, acude varias veces a la semana y llama personalmente a sus amigos desde su móvil para organizar las partidas. La vida social también forma parte de su equilibrio.
Reconocimento a una vida activa
Lalo se crió entre viñedos en Traspinedo, donde su padre tenía tierras y bodega propia. Desde joven trabajó en el campo y en la vendimia. Conserva el gusto por las labores agrícolas y los fines de semana se traslada con su hija Roxi, de 69 años, a una casa en Cuenca, donde dedica tiempo a la jardinería. También le encanta tomarse una copa de vino que, según cuenta, siempre le ha sentado bien.
Por haber alcanzado los 103 años en buen estado, recibió la distinción de socio de honor de APACOR, la Sociedad Española de Pacientes del Corazón y Longevidad, que celebra su 35.º aniversario. Además, le fue entregado un rosario bendecido en el Vaticano por el cardenal Angelo Acerbi, de 100 años.
La historia de Lalo se suma a la de otros supercentenarios que han marcado récords de longevidad, como Jeanne Calment, que vivió 122 años, o el extremeño Francisco Núñez Olivera, que alcanzó los 113.



