Récord a los 90 años: se convierte en la mujer de mayor edad en sostener su peso en barra
Consiguió mantener su peso en suspensión durante casi tres minutos
La americana Ann Crile Esselstyn ha conseguido batir un récord mundial a los 90 años tras lograr mantener la posición de suspensión en barra durante casi tres minutos. En concreto, consiguió el pasado 6 de marzo, con exáctamente 90 años y 231 días de edad, mantener su peso en suspensión durante un total de dos minutos y 52 segundos, superando así a la también americana Annie Judis, que ostentaba este título, de la mujer de mayor edad en mantener esta posición, desde 2024, cuando lo consiguió con 81 años.
Para Ann el deporte ha sido siempre un fiel aliado, y es que desde pequeña ha sido atleta; practicó y entrenó diez deportes diferentes y siempre ha mantenido un estilo de vida activo y saludable, tal y como recoge Guinness World Records en su web oficial. De hecho, se ha convertido en todo un referente y fuente de inspiración en su familia, y es que sus hijos y nietos siguieron sus pasos y se convirtieron también en atletas exitosos.
“Para mí era algo nuevo intentar batir un récord", ha explicado Ann a Guinness World Records, asegurando que "jamás imaginé, en mis 90 años de vida, que tendría la fortuna de contar con el entrenamiento especializado, el apoyo y el deseo de obtener un título de los Récords Mundiales Guinness".
Este logro no ha sido fortuito, y es que Ann se ha preparado desde el año pasado para conseguirlo, siguiendo una rutina diraria de ejercicio, animada por su nuera, Polly Labarre, que le propuso probar algo nuevo durante más de un mes. Ann se decidió a pedalear todos los días antes de desayunar, sin embargo, pasado el tiempo, siguió con este hábito de hacer ejercicio. Además, su hijo Rip la animó a participar en un reto físico que consistía en colgarse de una barra, algo que Ann de hecho ya hacía de vez en cuando para mejorar su postura. Por entonces ya conseguía sostenerse suspendida durante más de un minuto.
Fue entonces cuando le propuso intentar batir el récord, que debe ser de un mínimo de dos minutos. "Como fui capaz de aguantar un minuto y quince segundos sin mucho entrenamiento, no me pareció imposible", ha explicado.
Desde ese momento, su hijo la entrenó y poco a poco ganó resistencia, hasta que el pasado mes de marzo batió este récord de forma oficial, animada por sus cuatro hijos, junto a su marido, que estuvieron allí para apoyarla, algo por lo que se sintió "muy afortunada".
Aunque tuvo que repetir la prueba dos veces, ya que en la primera, en la que consiguió aguantar dos minutos y 41 segundos, movió demasiado los pies, lo que podría suponerle la descalificación, finalmente logró mantenerse suspendida diez segundos más. "Parecía que el tiempo se había detenido. Todos guardaron silencio hasta los dos minutos. A los dos minutos y treinta segundos, la sala estalló en vítores. Entonces oí que había aguantado más que en mi primer intento", ha contado.
A pesar del cansancio y del dolor de espalda y brazos, Ann se mostró "asombrada" por lo que había conseguido. Es más, asegura que, de haber sabido que estaba tan cerca de llegar a los tres minutos "habría aguantado un poco más. ¡Otro día!”. Y es que, aunque ya ha conseguido el récord, asegura que sigue realizando este ejercicio todos los días durante al menos dos minutos.
Tras lo conseguido, Anna aconseja a otras personas mayores que se sientan inspiradas por su historia a "seguir adelante". "¡Sube las escaleras, levanta pesas, estírate, camina, haz yoga, baila y, sobre todo, muévete!”, anima.



