Este electrodoméstico es el gran enemigo silencioso de tu factura eléctrica
Su alto consumo puede disparar el gasto, pero pequeños gestos ayudan a reducirlo
Dentro de todos los electrodomésticos que tenemos en casa, el horno eléctrico muchas veces suele pasar desapercibido, pero es uno de los aparatos que más energía consume. Esto sucede especialmente al momento de precalentarlo, ya que puede llegar a gastar tanta electricidad como decenas de frigoríficos funcionando al mismo tiempo.
La razón está en su funcionamiento, ya que, mientras una nevera mantiene siempre una temperatura estable, el horno necesita generar calor desde cero y sostenerlo. Para lograrlo, trabaja con potencias muy altas, que superan las de otros electrodomésticos habituales.
Su impacto en la factura es muy grande. Según el uso que se le dé, puede consumir entre 40 y 90 kWh al mes, representando una parte importante del gasto eléctrico del hogar. Además, a diferencia de otros aparatos, se suele usar sin demasiada planificación, lo que incrementa más el consumo.
El estado del horno también influye en el gasto energético. Con el paso de los años, los componentes internos van perdiendo eficiencia, obligando a que el aparato funcione durante más tiempo para poder calentarse, traduciéndose en un gasto mayor.

Cómo reducir el consumo del horno
Cambiar ciertos hábitos puede marcar la diferencia sin necesidad de cambiar de horno. Por ejemplo, aprovechar cada encendido para cocinar varios platos seguidos evita tener que repetir el proceso de precalentamiento.
Por otro lado, también es clave no abrir la puerta constantemente, ya que el calor se pierde y el horno necesita trabajar nuevamente para recuperarlo. Otro gesto que sirve es apagarlo durante unos minutos antes de finalizar la cocción, aprovechando el calor residual.
Elegir los recipientes adecuados también puede ayudar. Los moldes oscuros o de hierro conservan mejor el calor y reducen el tiempo de cocción. Trata de utilizarlos para ahorrar algunos euros en tu factura de la luz.

