Recetas de los actuarios para 'salvar' las pensiones: cuentas nocionales y menor generosidad
El IAE plantea separar por completo la financiación de las pensiones no contributivas
El sistema público de pensiones en España se enfrenta a una crisis de viabilidad, debido a un déficit estructural creciente, que no tiene visos de desaparecer en las próximas décadas, y acuciado por la presión del envejecimiento poblacional. A este desequilibrio se le suma una excesiva "generosidad" del modelo en términos actuariales, pues en la actualidad el sistema devuelve a nivel individual un 60% más de lo que recibe en cotizaciones.
Este es el nuevo aviso a navegantes que realiza el Instituto de Actuarios de España (IAE) en su informe recién publicado, Posibles reformas estructurales del sistema de pensiones, donde plantea cuatro alternativas técnicas para salvar el cobro de prestaciones actuales y futuras: transitar hacia un modelo de cuentas nocionales; adoptar un esquema mixto; implantar un sistema de puntos; y establecer la capitalización individual (inviable, advierten, por la enorme deuda implícita, estimada en 8 billones de euros).
En todo caso, para que cualquiera de estos sistemas funcionara, sería imprescindible cumplir tres requisitos:
- Separar fuentes de financiación, es decir, distinguir con claridad cómo se pagan las pensiones contributivas y cómo las asistenciales. Las pensiones mínimas o no contributivas (de carácter solidario) deben financiarse estrictamente con impuestos, no con cotizaciones.
- Mecanismos de ajuste automáticos para adaptarse de manera técnica e inmediata a cualquier shock demográfico o económico, evitando la discrecionalidad política.
- Transición gradual al nuevo sistema. Cualquier cambio estructural debe aplicarse a través de un periodo transitorio muy amplio (por ejemplo, 20 años) para evitar recortes bruscos y permitir a los trabajadores planificar su ahorro.
Cada reforma tiene su coste, advierte el IAE
"Es preciso analizar con rigor qué alternativas son realmente aplicables en España. No todas lo son, y es fundamental entender las implicaciones de cada una de ellas antes de tomar decisiones", advierte Gregorio Gil de Rozas, director del Observatorio Actuarial de Previsión.
En el mismo sentido, Robert Meneu, coordinador técnico del Observatorio del IAE, subraya que “cualquier reforma debe tener en cuenta cómo se distribuyen los esfuerzos entre generaciones y colectivos, ya que ahí reside buena parte de la legitimidad del sistema”. Otro de los expertos que participa en el informe, Enrique Devesa, también coordinador técnico del Observatorio Actuarial de Previsión Social, pone de relieve que el gran reto es introducir "mecanismos que permitan ajustar de forma automática las prestaciones a la evolución demográfica y económica, evitando así la acumulación de desequilibrios a largo plazo".

Entre sus principales conclusiones, el informe de los actuarios señala que modelos como el de cuentas nocionales o mixto (cuentas nocionales más cierta capitalización) presentan ventajas de sostenibilidad, transparencia, resiliencia y ajuste automático, aunque todas las alternativas implican distintos costes, limitaciones y efectos distributivos. Un modelo mixto, en el que se destina un 84% de las cotizaciones a cuentas nocionales (reparto) y un 16% a capitalización, funciona ya en Suecia, que lo adoptó tras afrontar un reto demográfico similar al español, y con un rotundo éxito, parece un modelo adecuado a explorar y sobre el que construir.
Sistema de cuentas nocionales: el favorito de los actuarios
Transitar a un sistema de cuentas nocionales supondría mantener un sistema de reparto (las cotizaciones de hoy pagan las pensiones de hoy), pero con aportación definida a través de cuentas virtuales.
Tal como detalla el informe de los actuarios, cada trabajador tendría una cuenta individual donde se anotan sus cotizaciones y se les suma un rendimiento ficticio (ligado, por ejemplo, al crecimiento del PIB). Llegado el momento de la jubilación, ese fondo virtual se transformaría en la pensión, dividiéndolo por la esperanza de vida de su generación. Este sistema tendería a mejorar la posición relativa de quienes presentan carreras laborales largas o bases de cotización más bajas, al tiempo que reduciría la generosidad relativa en los tramos más altos.

Entre las ventajas de este modelo, sobresale el que garantiza la sostenibilidad y la equidad actuarial; es muy transparente (el trabajador ve cómo sus cotizaciones son un salario diferido) e incentiva alargar la vida laboral. Como inconvenientes, uno elemental que castiga a la generosidad actual de las pensiones, y es que, para corregir el desequilibrio que la Seguridad Social arrastra, las pensiones iniciales serían un 10%-12% inferiores a las que se cobran hoy en día.
Sistema mixto de cuentas nocionales y capitalización
Esta propuesta del Instituto de Actuarios combina dos sistemas: las cuentas nocionales (resistentes a las crisis financieras) y una parte de capitalización real o ahorro privado (resistente a las crisis demográficas).
Tomando como referencia el modelo sueco, una gran parte de la cotización iría a la cuenta nocional (reparto) y una pequeña parte a un fondo de capitalización.
El gran reto de este nuevo esquema sería decidir cómo financiar la parte que se capitaliza, ya que requeriría subir los tipos de cotización (con lo que se encarecería el coste laboral y se reduciría la nómina), o bien desviar cotizaciones actuales, lo que generaría un déficit transitorio que el Estado debería asumir.
Modelo donde las cotizaciones 'compren' puntos
Es un sistema de reparto donde las cotizaciones del trabajador le sirven para comprar puntos a lo largo de su vida laboral. Al jubilarse, el total de puntos se multiplica por el "valor del punto" fijado en ese momento para determinar la pensión.
A favor de este sistema, los actuarios señalan que relaciona el esfuerzo de cotización con la pensión final y permite ajustes automáticos en función de la situación económica y demográfica. Por el contrario, como aspecto en contra, su principal riesgo es que el valor del punto puede ser manipulado políticamente, desvinculándose de una base estrictamente actuarial y comprometiendo su sostenibilidad.
Inviable: el sistema de capitalización individual
Los actuarios analizan también en su informe la opción de pasar a un esquema de pensiones donde cada trabajador ahorre su dinero en fondos reales invertidos en el mercado, pero lo consideran inviable, debido a que la capitalización individual no podría convivir con la enorme deuda implícita del sistema, que estiman en unos 8 billones de euros (con datos de 2024).
En su informe, el IAE asegura que sería imposible pedir a los trabajadores actuales que coticen para su propia cuenta de ahorro privado y, al mismo tiempo, paguen los billones necesarios para mantener a los pensionistas actuales del sistema de reparto.
¿Qué hacer con pensiones mínimas y no contributivas?
Para las pensiones mínimas y no contributivas, el Instituto de Actuarios plantea la separación estricta del sistema contributivo, entendiendo que el primer paso para lograr la sostenibilidad es apartar por completo estas pagas asistenciales de las que corresponden a las financiadas mediante cotizaciones a la Seguridad Social.
Estas prestaciones básicas, dirigidas a proteger a las personas desfavorecidas, en ningún modo tienen naturaleza de renta del trabajo, a diferencia de las contributivas, que funcionan como un salario diferido. Al decir de los actuarios, deberían financiarse tan solo con impuestos generales, a través de las correspondientes transferencias del Estado a la Seguridad Social.
Eso sí, en cualquier sistema planteado (cuentas nocionales, puntos o mixto), sería imprescindible mantener un mecanismo de complemento a mínimos similar al actual, con ayudas de diferentes cuantías según las personas a cargo y condicionadas a que el pensionista demuestre la falta de otros recursos económicos.
Para los actuarios, debe garantizarse la solidaridad y suficiencia, ya que al aplicar un sistema estrictamente actuarial, como las cuentas nocionales, es posible que algunos trabajadores obtengan una pensión contributiva inferior a la que otorgaría el sistema actual. Ante esto, la política de pensiones mínimas actuaría como el verdadero canal de solidaridad.
