Fuerte rechazo en Francia a la propuesta del Gobierno de congelar las pensiones altas

"No hay que tocar a los jubilados", advierte el excomisario europeo Thierry Breton

Fuerte rechazo en Francia a la propuesta del Gobierno de congelar las pensiones altas Miia

La propuesta del Gobierno francés de suspender o recortar la indexación al IPC de las pensiones más elevadas ha desatado un clima de protestas, denuncias y fuerte rechazo en Francia, tanto en las filas de la oposición, en los sindicatos, entre expertos y economistas y también entre personalidades políticas muy reconocidas, que afirman que congelar ciertas pensiones no soluciona el déficit de la Seguridad Social.

La polémica medida ha saltado de nuevo a la palestra tras las declaraciones del ministro de Economía, Roland Lescure, quien confirmó que para 2027 estudia revalorizar por debajo de la inflación, o congelar, las pensiones superiores a los 3.000 euros. En Francia, como en España, las pensiones suben automáticamente con el IPC. Sin embargo, ante una inflación prevista del 2%, el coste de esa indexación sería de 6.000 millones de euros extra.

Fuerte rechazo en Francia a la propuesta del Gobierno de congelar las pensiones altas
Manifestantes, durante el otoño de 2025, durante una marcha contra la reforma de pensiones en Francia.

 

"La cuestión de la contribución de los jubilados acomodados al esfuerzo de recuperación, por ejemplo mediante una indexación más moderada de sus pensiones, merece ser planteada", subrayó Lescure. Una postura se sumó el secretario de Acción y Cuentas Públicas, David Amiel, quien insta a debatir las indexaciones automáticas.

Oposición política desde la izquierda a la extrema derecha

Aunque el Ejecutivo defiende la medida como solidaria, intergeneracional y de equidad fiscal, las reacciones políticas en contra no se han hecho esperar, con un rechazo categórico de la oposición.

Desde la izquierda, el diputado de La Francia Insumisa (LFI) y presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, Eric Coquerel, critica que el Gobierno recurra a las mismas recetas sistemáticamente, que considera fallidas, argumentando que el debate presupuestario debería centrarse en la financiación de medidas para combatir la crisis climática. "Apuntar a los jubilados es atacar un motor del consumo y, por lo tanto, del crecimiento", advierte Coquerel.

Por su parte, la extrema derecha ha sido igualmente dura. El diputado Jean-Philippe Tanguy, perteneciente a la Agrupación Nacional (RN), ha calificado la propuesta de "chantaje contra el colectivo de pensionistas", una agresión directa contra el sistema de retiro.

El polémico intento de congelar las pensiones más elevadas tampoco cuenta con el apoyo unánime dentro de las propias filas del bloque centrista. El rechazo más contundente desde este espacio proviene del excomisario europeo Thierry Breton, una figura cuyo nombre suena con fuerza de cara a las próximas elecciones presidenciales. En declaraciones televisivas, se mostró tajante sobre la inconveniencia de recortar el poder adquisitivo de la tercera edad. "No hay que tocar a los jubilados", advirtió.

Incluso políticos conservadores como Philippe Juvin (Los Republicanos) han mostrado recelos, señalando que solo aceptarían una medida similar si el esfuerzo de austeridad "fuese compartido por todo el mundo".

Pérdida de más de 3.300 euros por pensión en una década

Los detractores de esta propuesta critican asimismo el impacto acumulativo de la congelación, poniendo sobre la mesa que no revalorizar o desindexar durante un año las pagas más altas supondría una pérdida puntual, con consecuencias nefastas acumuladas en el resto de los años.

"Al no aplicarse la revalorización (proyectada en un 2% en base a la inflación), el jubilado arrastraría una base de cálculo de pensión más baja para el resto de su vida", según pone de relieve un análisis de Senior Actu. 

Según estos cálculos, una pensión media de 1.705 euros brutos/mes, la congelación durante un año equivaldría a dejar de percibir unos 327 euros al año, acumulando una pérdida de más de 3.200 euros en una década.

La CGT anuncia movilizaciones

Si el Ejecutivo francés consuma su intento de desvincular las pensiones altas del IPC, el sindicato CGT francés se opondrá rotundamente, porque ello supondría un "recorte real para la mayoría de jubilados, una bajada directa de las pensiones y, bajo la excusa de dirigirse a las más altas, perjudicaría a cualquier jubilación por encima de la media".

En un contundente comunicado, acusa al Gobierno de querer "vaciar los bolsillos" de asalariados y jubilados, "en lugar de frenar la entrega de ayudas sin contrapartida a las grandes corporaciones".

"La congelación de pensiones o los recortes en servicios públicos no solucionarán el déficit del Estado. Para llenar las arcas de la Seguridad Social, exigimos poner fin a las exoneraciones y exenciones de las cotizaciones empresariales". Reclama asimismo restablecer la jubilación a los 60 años, anular la reforma de pensiones de 2023, reducir la brecha de género (las mujeres perciben un 36% menos de pensión que los hombres) y elevar el importe de las jubilaciones, cuya media se sitúa en 1.705 euros brutos.

¿Cuánto ahorraría Francia desligando las pagas altas del IPC?

Según un análisis publicado por el diario SudOuest, el ahorro de aplicar la congelación de las pensiones varía según los umbrales de ingresos que se fijen y el mecanismo exacto que se decidiera implementar:

  • Hasta 6.000 millones de ahorro como máximo, dependiendo de si se optara por revalorizar las jubilaciones por debajo de la inflación, o bien se acometiera una desindexación total. Aunque sin confirmación oficial, la idea parece ser plantearlo para pensiones de 3.000 euros mensuales.
  • Propuestas gubernamentales previas, desechadas, dibujaban varios escenarios. El plan del anterior gobierno de Sébastien Lecornu de congelar estas pensiones estimaba un ahorro de cerca de 3.600 millones. Y la propuesta de Michel Barnier de retrasar seis meses la revalorización de las pensiones en un escenario con inflación cercana al 2% habría generado un ahorro de 3.400 millones, según los cálculos del instituto de investigación económica OFCE.
  • Ahorrar 6.800 millones, según el Pacto de Toledo francés. El Comité de Seguimiento de las Pensiones (equivalente al Pacto de Toledo español) calcula que aplicar una subida acumulada por debajo de la inflación de 2 puntos porcentuales de aquí a 2030 bastaría para acabar con el déficit del sistema (previsto en 6.800 millones para esa fecha).

Congelar pensiones puede derribar gobiernos

El intento de congelar las pensiones es considerado un asunto altamente sensible en la política francesa, dado que los jubilados representan una fuerza electoral con índices de participación muy superiores a los de la población activa.

La historia reciente demuestra el riesgo de insistir en esta vía. El año pasado, el Gobierno de Sébastien Lecornu se vio obligado a retirar una propuesta de congelación de las pensiones con la que esperaba ahorrar 3.600 millones de euros, debido a la fuerte resistencia parlamentaria. Posteriormente, una propuesta del exprimer ministro Michel Barnier para retrasar seis meses la revalorización de las jubilaciones encendió los ánimos de la oposición, convirtiéndose en uno de los factores clave que propiciaron la moción de censura que derribó a su Gobierno.