Pensiones

Las pensiones no son una moneda de cambio ante las administraciones

Paca Tricio

Miércoles 13 de noviembre de 2019

5 minutos

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Existen tres puntos clave para empezar a abordar el tema de las pensiones. Las amenazas para el sistema público de pensiones son los intereses privados y las contingencias políticas. Nuestras pensiones no son una moneda de cambio ante las administraciones. Y la sostenibilidad de las pensiones es un problema político, no económico.

Amenazas y debilidades de las pensiones

La auténtica amenaza sobre las pensiones se cierne cuando se pretende presentar la Seguridad Social (@info_TGSS) como algo distinto y separado de los servicios del Estado. Bien es cierto que el Pacto de Toledo utilizaba la palabra “preferentemente” en lugar de “exclusivamente”, pero lo cierto es que, en la práctica, tal matización se ha olvidado y se ha hecho depender el mantenimiento de las pensiones únicamente de las cotizaciones sociales, con lo que su financiación se hace en extremo vulnerable.

La separación de fuentes se ha entendido como algo estructural, no como un mero instrumento para la transparencia y una administración racional de los recursos del Estado.

Este mecanismo se ha transformado en una característica esencial del sistema y, lejos de garantizar las futuras pensiones, ha dado ocasión a que algunos conciban la Seguridad Social como un sistema cerrado que debe autofinanciarse y aislado económicamente de la Hacienda Pública.

Esta concepción es claramente abusiva y coloca a la Seguridad Social en una situación de mayor riesgo, dificultando además toda mejora en las prestaciones.

En cuanto a la visión sesgada del Pacto de Toledo, ha introducido al sistema público de pensiones en un laberinto de difícil salida. A ello ha contribuido la consideración de las cotizaciones sociales como fuente exclusiva de financiación de las pensiones, no encontrando entonces otra salida que no sea la disminución de las prestaciones.

Fortalezas del sistema público

Si hablamos de fortalezas, cabe destacar que el sistema público de pensiones es el pilar fundamental de nuestro Estado de bienestar. La preocupación por el futuro de las pensiones y su sostenibilidad recorre ya toda la sociedad. Una gran parte de la sociedad entiende y cada día es más consciente de que el sistema público de pensiones es el pilar esencial de la cohesión social y de que tocar las pensiones es amenazar el presente y el futuro.

Nuestro sistema es fuerte y por eso se ha extendido el rechazo a la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones, y sobre todo a que los fondos privados sustituyan a las pensiones públicas.

El artículo 22 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas (1948) establece que “toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, a través de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”. Esto es reafirmado por el artículo 9 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas, en el que dispone que los Estados partes deben reconocer “el derecho de toda persona a la seguridad social, incluso al seguro social”, dentro del cual se encuentran comprendidas las pensiones.

Artículo 50 de la Constitución Española: “Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad”.

Cabría preguntarse si los derechos “se cuantifican”, se calculan o, tan sólo hay que conseguirlos y defenderlos.

La sostenibilidad de las pensiones no es sólo un problema de gasto:

Es curioso que la cuestión se haya planteado siempre desde el lado del gasto para reducirlo, y nunca desde la óptica de los ingresos y de su posible incremento; más bien todo lo contrario, de vez en cuando surgen presiones para disminuir las cotizaciones sociales.

Estas presiones que, en los momentos actuales, proceden incluso de la propia Unión Europea, añaden sin duda un factor más de inseguridad si hacemos depender exclusivamente las pensiones de las cotizaciones, tal como se asume en diferentes informes de los expertos. Es una evidencia que las reivindicaciones para reducir las cotizaciones aumentarán en el futuro bajo el argumento de que estas constituyen un impuesto sobre las nóminas, y que deberían ser sustituidas por impuestos indirectos.

Es necesaria una nueva política fiscal equitativa y que garantice la redistribución de la riqueza.

Oportunidades para mejorar las pensiones

Desde la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP @MayoresUDP), como entidad social que defiende los derechos e intereses de las personas mayores, apoyamos a la Mesa Estatal por el Blindaje de las Pensiones MERP y participamos en ella, porque creemos que esa es la solución: blindar las pensiones como derecho fundamental, otorgándoles un blindaje constitucional que no tienen en la actualidad. En definitiva, que se conviertan en un mandato de obligado cumplimiento, tanto su carácter público como su revalorización.

Es necesario alcanzar una solución permanente que impida ponerlas en cuestión. El blindaje de las pensiones como bien dice la MERP, debe traducirse en mandatos explícitos que protejan de forma efectiva el sistema público de pensiones en la Constitución.

Asimismo, vemos como una oportunidad para mejorar el sistema público de pensiones y garantizar el poder adquisitivo de las pensiones:

-Derogar la reforma laboral de 2013 e impulsar un empleo de calidad así como estabilidad y salarios dignos.

-Reforma fiscal que permita la equidad y la redistribución social.

-Acabar con la brecha salarial entre hombres y mujeres.

-Permitir la compatibilización de las pensiones con el empleo post-jubilación.

-Garantizar una subida anual de las pensiones según el incremento del IPC.

-Igualar las pensiones mínimas al Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

Es urgente y necesario reactivar el Pacto de Toledo y sumar también a sus reuniones a representantes de las personas mayores a través de sus asociaciones mayoritarias, defensoras de sus intereses.

Necesidad de un nuevo pacto de Estado:

-Con análisis de todos los elementos que intervienen: situación económica, financiera, social y demográfica.

-Con la apertura de un debate público, transparente y plural sobre el futuro auténtico de las pensiones públicas, fuera de manipulaciones partidistas.

-Con la participación de los agentes sociales y de las personas mayores.

-Con el claro compromiso de preservar un derecho y un modelo solidario que no deje a ninguna persona fuera del estado de bienestar.

La sostenibilidad de las pensiones es un asunto que nos concierne a toda la sociedad. A toda: jóvenes, adultos y mayores. Nos jugamos nuestro futuro, y el de las generaciones venideras y ya existentes: nuestros hijos y nietos.


Paca Tricio (@paca_tricio), presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP @MayoresUDP)

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