Economía

El truco de los depósitos que ofrecen más del 3% TAE

Miriam Gómez Sanz

Sábado 25 de abril de 2026

7 minutos

El problema es que, aunque llevan la palabra depósito, no funcionan como un depósito a plazo fijo"

Depósitos al 3% TAE: el truco detrás de las ofertas. Fuente: BigStock.
Miriam Gómez Sanz

Sábado 25 de abril de 2026

7 minutos

Los depósitos han vuelto a ocupar escaparates en 2026 con una promesa muy concreta: rentabilidades que alcanzan o incluso superan el 3% TAE. Para muchos ahorradores conservadores, suena a regreso de un viejo aliado. Pero conviene mirar dos veces antes de firmar.

Detrás de buena parte de estas ofertas no hay un depósito tradicional, sino productos combinados que mezclan un plazo fijo con fondos de inversión. Es decir, una parte del dinero sí queda asegurada, pero otra entra en terreno variable.

"El problema es que, aunque llevan la palabra depósito en el nombre, no funcionan como un depósito a plazo fijo y no encajan con lo que realmente busca quien quiere rentabilizar su dinero sin asumir riesgos", explican desde el comparador financiero HelpMyCash.

En muchos depósitos combinados, la rentabilidad anunciada depende de la contratación de fondos o productos adicionales. Fuente: BigStock.
En muchos depósitos combinados, la rentabilidad anunciada depende de la contratación de fondos o productos adicionales. Fuente: BigStock.

El gancho del 3%

Algunas entidades ya anuncian cifras llamativas. Self Bank, por ejemplo, ofrece depósitos al 3% TAE a tres meses o al 2,20% a un año, pero exige invertir al menos un 30% del dinero en fondos. Propuestas similares siguen presentes en Arquia Banca, Banco Mediolanum o la portuguesa BIG.

El reclamo comercial es evidente, pero el coste real del conjunto no siempre lo es tanto. "Muchas veces el gancho de la comunicación se centra en la rentabilidad del depósito, hasta el 3% TAE o más, mientras que la parte invertida en fondos y sus costes queda más escondida o requiere ir a documentación adicional para entender bien el conjunto", explican los expertos.

Además, el cliente no suele tener libertad total para elegir dónde invertir. La entidad ofrece una selección cerrada de fondos, y ahí está una parte clave del negocio: "para el banco, el negocio no consiste solo en captar el dinero del depósito, sino también en dirigir parte de ese ahorro hacia vehículos por los que cobra comisiones", puntualizan los analistas.

Si esos fondos tienen costes elevados o un rendimiento discreto, el resultado final puede alejarse bastante de ese 3% que atrae a primera vista.

Cuando la rentabilidad parece alta, conviene comprobar si todo el capital está realmente protegido o si parte queda expuesta a mercado. Fuente: BigStock.
Cuando la rentabilidad parece alta, conviene comprobar si todo el capital está realmente protegido o si parte queda expuesta a mercado. Fuente: BigStock.

Un producto con dos velocidades

Hay otro elemento que añade complejidad: los plazos. El depósito suele tener una duración corta o media, como tres o doce meses. En cambio, los fondos de inversión, sobre todo si incluyen renta variable, necesitan horizontes mucho más largos para compensar la volatilidad, a menudo más de diez años.

Ahí aparece un choque de expectativas. "Quien se acerca a un depósito suele hacerlo buscando seguridad, previsibilidad y saber desde el primer día cuánto va a cobrar al vencimiento", recuerdan desde HelpMyCash. Pero en estos productos, una parte del dinero queda expuesta a incertidumbre.

Los depósitos y los fondos responden a lógicas de tiempo muy distintas. Fuente: BigStock.
Los depósitos y los fondos responden a lógicas de tiempo muy distintas. Fuente: BigStock.

Más rentabilidad, más condiciones

En otros casos, la lógica es distinta pero el resultado se parece. Algunas entidades elevan la rentabilidad a cambio de vinculación. Deutsche Bank, por ejemplo, parte de un 2% TAE que puede subir al 3% si el cliente contrata un fondo, domicilia la nómina y usa la tarjeta. Banca March sigue una fórmula similar, añadiendo condiciones como Bizum o productos de inversión para mejorar la remuneración.

"Aquí no siempre hay una combinación directa con fondos, pero sí aparece la misma lógica comercial: más rentabilidad a cambio de contratar más productos, como un fondo de inversión, o asumir más complejidad", insisten los expertos.

Las condiciones de vinculación siguen siendo un factor decisivo en la oferta bancaria. Fuente: BigStock.
Las condiciones de vinculación siguen siendo un factor decisivo en la oferta bancaria. Fuente: BigStock.

No son depósitos al uso

El punto clave es entender qué se está contratando. Estos productos combinan una parte garantizada, cubierta por el Fondo de Garantía de Depósitos, con otra que no lo está y cuya evolución depende del mercado.

No son, por tanto, una opción puramente conservadora, sino un híbrido que mezcla seguridad parcial con riesgo y costes adicionales.

"Este tipo de productos combinados puede tener sentido para inversores que ya estén decididos a invertir en un fondo, siempre que ese fondo encaje con el riesgo que quieren asumir y con las comisiones que están dispuestos a pagar, y que además quieran aprovechar un depósito con una rentabilidad atractiva. Pero no al revés", añaden. No tienen sentido para quien solo busca un depósito sencillo.

Detrás de algunas ofertas atractivas puede haber requisitos adicionales que cambian la rentabilidad real del producto. Fuente: BigStock.
Detrás de algunas ofertas atractivas puede haber requisitos adicionales que cambian la rentabilidad real del producto. Fuente: BigStock.

Alternativas sin condiciones

La buena noticia es que no todo pasa por estos productos. También han mejorado las ofertas de depósitos tradicionales sin vinculación.

En España ya se pueden encontrar opciones en torno al 2,50% TAE sin requisitos, como el Depósito Flexible Avantio a 12 meses de Banca March. Y en bancos europeos contratables desde España a través de plataformas como Raisin, la rentabilidad puede alcanzar el 2,74% TAE.

La diferencia es sencilla: en estos casos, el producto cumple exactamente lo que promete. Un lugar seguro para el ahorro, con una rentabilidad conocida desde el principio y sin sorpresas escondidas en la letra pequeña.

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Miriam Gómez Sanz

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