Cine

Paco Martínez Soria, el inolvidable actor que hizo reír a varias generaciones

Mariola Báez

Foto: Ecelan - Wikimedia Commons

Miércoles 26 de febrero de 2020

3 minutos

Repasamos sus mejores películas

Paco Martínez Soria

Francisco Martínez Soria, Don Paco para muchos, nació en Tarazona (Zaragoza) en 1902 y falleció en Madrid en febrero de 1982, mientras preparaba la vuelta a los escenarios de una de sus obras teatrales de mayor éxito: Guárdame el secreto, Lucas.

Querido y muy popular por sus papeles de "abuelo", generalmente llegado del pueblo, para resolver más de un problema familiar en la gran ciudad, Paco Martínez Soria fue, además, empresario y actor de teatro. Muchas de sus películas más conocidas fueron en realidad adaptaciones de obras gestadas sobre las tablas.

Su faceta menos conocida

Siendo un niño se trasladó con su familia a vivir a Barcelona. Desde muy joven supo que lo suyo era el mundo de interpretación y durante un tiempo combinó distintos trabajos con actuaciones en grupos de teatro como aficionado. Su carrera como actor profesional comenzó en 1938, en la compañía de Rafael López Somoza, interpretando un primer papel en la obra El Infierno. A éste le siguieron otros muchos, entre los que hay que destacar su personaje del doctor Belladona en El difunto es un vivo, comedia ya estrenada en Madrid que supuso su primer éxito en el escenario.

Paco Martínez Soria

 

En 1940 el actor creó su propio grupo de teatro La Compañía de Comedias Cómicas Paco Martínez Soria que inició su andadura con la obra Tu mujer no es cosa mía, de los autores Iquino y Prada. Fueron muchas las comedias que siguieron a ésta mientras Paco ampliaba sus registros como maestro del género, creando un inconfundible estilo propio. Como empresario, llegó a adquirir el Teatro Talía de Barcelona.

El salto al cine

Tras varias pequeñas intervenciones como extra, entre las primeras películas en las que ya dio vida a personajes destacables hay que recordar Sereno…y tormenta, Error judicial o Paquete, el fotógrafo público número uno.

Finalizada la Guerra Civil, su carrera se centró en el cine, con películas que fueron grandes éxitos como Viviendo al revés, donde trabajó con la que sería una de sus amigas más queridas, Mary Santpere, Un enredo de familia, o El hombre de los muñecos. La producción cinematográfica de este gran actor es extensa y no siempre se centró en la interpretación cómica. En films menos conocidos como Sendas marcadas demuestra su variedad de registros.

Pese a ello, sería de la mano del director Pedro Lazaga cuando, a finales de los sesenta e inicios de los setenta, rodaría las películas que le convirtieron en uno de los actores más populares de la época. La ciudad no es para mí, que ya había cosechado un enorme éxito en el teatro, le dio una fama más que merecida. Su papel de viudo que viene del pueblo y se enfrenta a la inhóspita gran ciudad y al estilo de vida “moderno”, provoca un sinfín de situaciones cómicas con un trasfondo más profundo de lo que parece.

Ese “esquema” se repetiría en otras películas que ya forman parte de la historia del cine español. ¿Qué hacemos con los hijos? en la que comparte cartel con Mercedes Vecino, otra de sus compañeras de reparto favoritas; El turismo es un gran invento, donde interpreta a un alcalde que viaja a la Costa del Sol con la intención de que su pequeño pueblo se convierta también en un destino turístico internacional, o Abuelo made in Spain fueron otras de las películas donde el sello Martínez Soria resultaba inconfundible.

Grandes éxitos con nombre propio

Repasar la filmografía de Paco Martínez Soria da para mucho, porque su papel de hombre mayor con principios, dispuesto a enfrentarse a lo que hiciese falta, siempre con humor y sin “pelos en la lengua”, gustaba mucho en una época en la que los cambios en España se sucedían a toda velocidad. Ya en los setenta, películas como Hay que educar a papá, El padre de la criatura, El abuelo tiene un plan, El alegre divorciado, Vaya par de gemelos, donde interpreta un ingenioso doble papel, o Estoy hecho un chaval fueron solo algunas de las que consiguieron que don Paco dejara su impronta en un cine de sello inconfundible.

Su voz particular, la expresividad de sus gestos, el mensaje más o menos claro que, entre risas, dejan entrever sus películas, especialmente en lo referido a los problemas generacionales entre padres, hijos y nietos, hacen de su cine algo único que es importante ver con los ojos de una época muy concreta. Pues hay que reconocer que algunas escenas, especialmente las que tienen que ver con el papel de la mujer en la familia y en la sociedad, resultan bastante “sorprendentes”.

Don erre que erre, Se armó el belén, El calzonazos, son muchas las películas que merecen ser recordadas. La tía de Carlos dirigida por Luis María Delgado fue su último trabajo cinematográfico. En él queda reflejado la genialidad de un actor que hizo reír a varias generaciones que le siguen recordando en el aniversario de su fallecimiento.

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