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El Kintsugi, un arte centenario japonés transformado en filosofía de vida

Teresa Rey

Viernes 1 de marzo de 2019

2 minutos

La escritora Céline Santini explica en un libro cómo aplicarlo a nuestra vida cotidiana

Kintsugi arte japonés transformado en filosofia de vida (Ed. Cúpula)

Kintsugi es el nombre que designa a una técnica centenaria japonesa, que se descubrió en el siglo XV. Consiste en reparar con oro piezas de cerámica rotas, resaltando las propias grietas en lugar de disimularlas. La escritora Céline Santini, coach en desarrollo personal y arteterapia, nos cuenta en su libro Kintsugi, el arte de la resilencia (Ed.Cúpula) cómo se aplica esta técnica de reparación para “embellecer” o aceptar las cicatrices que nos va dejando la vida.

Filosofía de vida

El Kintsugi es en realidad una filosofía de vida. Aplicado de este modo, pretende que hagamos una reflexión interior sobre las heridas que nos hemos encontrado en nuestro camino, y las veamos no con dolor y sufrimiento, sino como algo que nos ha permitido crecer. Tras el paso del tiempo somos mejores, “más resistentes y más preciados”, precisamente por haberlas padecido.

La autora nos propone lo siguiente: “Sal en busca de ti mismo y de otra idea de la belleza y de la perfección. Entra, descubre y experimenta: este libro te invita a conocer este arte ancestral ya conectar con la energía curativa del kintsugi”.

Qué es el Kintsugi

El término Kintsugi significa literalmente “juntura de oro”, porque procede de la palabra kin (“oro”) y tsugi (“juntura”). También se conoce como kintsukuroi, “zurcido con oro”. El proceso es lento, se realiza en varias etapas, requiere mucho tiempo, a veces pueden ser unas semanas, un mes y otras hasta un año, cuenta Céline Santini en su obra.

Esta es la técnica en sí, de la que nos cuenta todos los detalles la experta, pero también nos habla de sus otras facetas, porque es algo más que una práctica artística. Un objeto roto, después de arreglarse, paradójicamente se vuelve más resistente y bello que antes. “Esta metáfora, desarrollada como si fuera un hilo conductor, ilumina cada etapa de cualquier proceso de curación, se trate de una herida física o emocional”. En definitiva, las experiencias negativas o dolorosas no tienen que ser una losa, sino todo lo contrario, algo que te permite transformarte y hacerte más fuerte.

Aplicado al sujeto

Este método sigue una serie de pasos a la hora de arreglar el objeto que se hace añicos. Aplicados a las personas, tal y como cuenta la autora en su guía, son los siguientes:

  • : seguramente sientas que las pruebas del pasado te han permitido estar donde te encuentras ahora. Te preguntas si lo mejor está por llegar.
  • Pasar a la acción: busca un momento para ti. Coge algo con lo que escribir. Cierra los ojos y visualiza el camino de tu vida. Recuerda todos los momentos difíciles. Apúntalos y haz una lista. Siente la fuerza de la resilencia. Descubrirás que has sobrevivido a todas ellas.
  • Da un paso más: analiza cómo afrontaste esas pruebas. Tal vez supusieron una nueva oportunidad o te sacaron de una situación peligrosa. Aprende cómo las usaste, y si hoy te enfrentas a retos similares aquellos momentos te pueden ayudar.
  • Empieza ahora: escribe una lista de aquello te atormenta en estos momentos y actúa aplicando todo lo aprendido.

 

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