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'La mayoría silenciosa': un homenaje a los catalanes que se sienten españoles

Teresa Rey

Sábado 13 de abril de 2019

3 minutos

El comunicador Joan López Alegre escribe sobre el sentir de los catalanes que defienden la unidad

La mayoría silenciosa Un homenaje a todos los catalanes que sienten españoles (Ed. Deusto)
Teresa Rey

Sábado 13 de abril de 2019

3 minutos

Joan López Alegre, explica que La mayoría silenciosa (Ed. Deusto) es un homenaje a todos los catalanes que se sienten españoles. Este especialista en comunicación que colabora en distintos medios, narra por qué esta parte de la población catalana ha permanecido en silencio frente a los acontecimientos, aguantando de forma paciente durante las últimas décadas. Explica las causas de esta inacción hasta que perdieron el miedo y salieron a las calles de Barcelona y otros lugares de Cataluña, en especial el 8 de octubre de 2017, para reclamar la unidad de España. Es además una reflexión sobre la política actual y el poder de los dirigentes.

Merecido reconocimiento

López Alegre afirma en las páginas de su libro que el hecho de trabajar en los medios de comunicación le ha permitido conocer muy de cerca aspectos clave del procés. Es por ello que se ha decantado en escribir este ejemplar y dar una versión de lo acaecido desde su propia experiencia. También porque considera que los catalanes no nacionalistas se merecen un reconocimiento.

Desde su punto de vista, durante estos últimos años los catalanes defensores de la unidad del país han tenido que soportar pacientemente el “supremacismo de baja intensidad que emanaba de los poderes públicos y sus medios de comunicación y transpiraba hacia la parte de la sociedad más afecta a ellos”.

También menciona los desplantes de los gobiernos de Madrid, que según el autor consideraba esta mayoría la que veía principalmente como una molestia para pactar con los nacionalistas, en lugar de una población a la que defender de estos.

Desde la pitada al Rey

El escritor hace un recorrido desde el momento en que se produjo la pitada al Rey en la inauguración del Estadio Olímpico en 1988. A partir de este instante el nacionalismo fue asentando las bases de su programa para ir acaparando espacios económicos y sociales y así lograr su último fin, la independencia.

Muchos catalanes eran conscientes de lo que estaba sucediendo, lo estaban sufriendo. ¿Por qué no hacían nada? López Alegre lo define claramente, había mucha presión. El que no se adaptaba era condenado al ostracismo y los que decían algo eran catalogados de malos patriotas y fascistas.

El silencio se convirtió en una forma de supervivencia para esa sociedad catalana que no defendía la desunión del Estado español. Hay quien podría ver en esta actitud algo de complicidad, pero el experto en comunicación asegura que realmente fue el resultado de “no tener donde agarrarse para resistir a una ola incontenible generada desde el poder”.

En cuanto al futuro, el comunicador aporta también sus reflexiones y desearía que en unos años se escribiera el libro de la reconciliación, pero “para eso sería necesario que el independentismo quisiera convivir fraternalmente” tanto con España como con los catalanes que consideran su catalanidad indisociable de su españolidad.