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Los politólogos Roger Eatwell y Matthew Goodwin analizan el auge del nacionalpopulismo

Teresa Rey

Martes 2 de julio de 2019

2 minutos

Ambos expertos realizan un examen del porqué de estas ideologías y del giro de algunos votantes

Los politólogos Roger Eatwell y Matthew Goodwin analizan el auge del nacionalpopulismo (Ed. Península)

Las democracias liberales de Occidente están cambiando, no hay más que ver la escalada de partidos populistas o de ideologías y mensajes contrarios hacia minorías sociales como los inmigrantes y la economía neoliberal. Lo están viviendo en Estados Unidos, con Donald Trump, pero también en Francia, Italia, Austria, Reino Unido y, por supuesto en España. Estas fuerzas políticas están creciendo por el apoyo de un grupo de personas que no se identifican con los partidos tradicionales y se dice que este giro radical es el último alarido de rabia de un electorado cada vez mayor. Para entender este fenómeno social dos politólogos, Roger Eatwell y Matthew Goodwin, han escrito el ensayo Nacionalpopulismo (Ed.Península).

El origen

Los dos autores aseguran que estos grupos políticos ya se estaban gestando antes de las crisis financiera de 2008 y la recesión posterior, y se sustentan más allá del estereotipo de “hombres mayores blancos enfadados”.

En realidad, el brexit y Trump solo han sido la antesala de un auge mucho mayor de los nacionalpopulistas en Europa: Marine Le Pen en Francia, Matteo Salvini en Italia y Viktor Orbán en Hungría, que “forman parte de una revuelta creciente contra la política convencional y los valores liberales”.

Inmigración

Haciendo un análisis rápido de las ideas manifestadas por Eatwell y Goodwin, estos destacan que los nacionalpopulismos cuestionan la capacidad de las sociedades occidentales para absorber rápidamente las tasas de inmigración y el cambio “étnico” que se está produciendo. Se preguntan por qué el acuerdo económico actual de Occidente está creando sociedades con grandes desigualdades y se olvida de algunos sectores de la ciudadanía, y si el Estado debería dar prioridad en el empleo y en la ayuda social a quienes han pasado sus vidas contribuyendo al fondo nacional.

Esto se puede ver claramente en Estados Unidos. Muchos de los votantes de Trump manifestaban una preocupación general por el cambio étnico y sus repercusiones en los estadounidenses blancos. En el Reino Unido, algunas personas “han visto en el brexit una oportunidad excepcional para expresar su profunda preocupación por el modo en que la inmigración estaba cambiando el país”.

Un estudio realizado en cinco democracias sobre el motivo por el que los obreros había votado a Marine Le Pen en Francia o a Geert Wilders en los Países Bajos, destapó que les movían principalmente dos motivos: “reducir la influencia de la inmigración en su cultura y expresar su desaprobación por los dirigentes políticos”.

Los líderes

Así, en este panorama, el nacionalpopulimo va generando adeptos con líderes que se suelen presentar como carentes de programas, pero que conectan con las masas porque se presentan como sus portavoces, es decir, los que les dan la voz que otros han silenciado. Hablan en nombre de esa población descontenta e incluso utilizan expresiones y un lenguaje que la identifica. “Tratan de consolidar los lazos con esta y reforzar su condición de ajenos al grupo a través de la terminología nosotros contra ellos o el bien contra el mal”.

Estas son algunas de las causas que esgrimen los politólogos para explicar el auge de los nacionalpopulismos, y que exponen en esta obra a través de una investigación y análisis exhaustivos, algo que en su opinión es vital, pues de ello “depende la salud de nuestra democracia”. 

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