Televisión

Se cumplen 9 años de la muerte de Florinda Chico: un repaso a la carrera de esta divertida actriz

Victoria Herrero

Foto: Paraíso Films

Miércoles 19 de febrero de 2020

3 minutos

Ella encarnaba como nadie esas escenas costumbristas de los hogares españoles de la época

Florinda Chico

Todos recordamos a la vecina por la que bebía los vientos Paco Martínez Soria en la película Abuelo made in Spain. Nos referimos a la conocida actriz Florinda Chico que falleció hace ya 9 años un 19 de febrero. Aprovechando esta fecha, desde 65Ymás hoy hacemos nuestro particular homenaje a una intérprete divertida y con carácter, que ha demostrado sus buenas dotes tanto en el cine como en la pequeña pantalla o el teatro. 

Unos primeros pasos en el mundo de la revista y el teatro

Aunque murió en Madrid a la edad de 84 años, Florinda nació un 24 de abril en la localidad pacense de Don Benito. Un municipio donde creció mientras desempeñaba otras labores que poco o nada tenían que ver con el que sería su trabajo el resto de sus días. Así pues, fue desde modista a vendedora de helados y mecanógrafa en la Organización Nacional de Ciegos (@ONCE_oficial). Sin embargo, como en otros muchos casos, fue su traslado a la capital con apenas 20 años lo que despertó en ella las ansias de querer dedicarse al mundo de la interpretación.

Una carrera artística que como otras de sus compañeras empezó en el mundo del género de la revista. Un primer paso que, sin embargo, vino acompañado desde bien pronto del beneplácito del público en títulos como El huevo, La blanca doble, La cenicienta del Palace, Las siete llaves o Cinco minutos nada menos.

Con esta pequeña pero importante trayectoria, el mundo del teatro sería su siguiente destino profesional. Precisamente sobre las tablas de la dramaturgia participó en obras como El sol en el hormiguero de Antonio Gala o La enamorada del rey de Ramón María del Valle-Inclán. Fue tal su dedicación al teatro que incluso llegó a fundar su propia compañía teatral que inauguró con una producción cuyo nombre a todos nos hace esbozar una sonrisa al escucharlo: ¡Cómo está el servicio! Unas palabras que tantas veces hemos escuchado a Gracita Morales.

Posteriormente pasa a formar parte de otra compañía teatral, la creada por Lina Morgan con la que actuó en obras de teatro como Casta ella, casto él.

Sin embargo, uno de sus grandes papeles en el teatro fue el que hizo en el año 1985 en Mi tía y sus cosas donde hacía las veces de la sobrina de otra actriz de lo más admirada y recordada: Rafaela Aparicio.

Su debut en el cine

En Madrid empezó a trabajar a finales de la década de los años 40 pero no fue hasta el año 1953 cuando hizo sus primeros "pinitos" en el cine. Fue en la película Pasaporte para un ángel de Javier Setó. Sin embargo, tuvo que esperar hasta mediados de los 60 para que crítica y público reconocieran su talento artístico e interpretativo. Tal fue su éxito que en buena parte de las producciones españolas de entonces era una habitual como actriz secundaria

Su trabajo se centró sobre todo en una vis cómica que supo acompañar de un físico y un marcado carácter que hicieron que la englobaran en papeles sobre todo de ama de casa en escenas costumbristas y muy de la realidad de los hogares españoles del momento. Unos papeles que sobre todo repitió en la mayoría de las obras del genial director Mariano Ozores con quien trabajó en más de una veintena de ocasiones. Sin embargo, eso no quiere decir que no interpretase personajes con otro calado más dramático como fue el caso de Cría cuervos de Carlos Saura o La casa de Bernarda Alba de Mario Camus. 

Así pues, en un plano cinematográfico, sus apariciones más recordadas fueron en largometrajes como Las que tienen que servir, El alegre divorciado, Alcalde por elección o Hijos de papá entre otras muchas. Títulos que iba compaginando también con incursiones en series de televisión. Algunas de las más recordadas fueron La casa de los Martínez, Este señor de negro de Antonio Mercero, Vecinos, Makinavaja o La casa de los líos donde hacía de Toñi, la asistenta del hogar del papel interpretado por Arturo Fernández

Una amplia y extensa carrera que mantuvo hasta unos años antes de su muerte y que le valieron diversos reconocimientos. Fue el caso de la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, la de Oro al Mérito en las Bellas Artes y otra de su tierra, la Medalla de Extremadura.

El respeto de toda la profesión

En un plano más personal, estaba casada en segundas nupcias con Santos Pumar, el que fuera gerente de su compañía y con quien se unió en el verano del año 1989. Un nuevo matrimonio al que sumó las dos hijas que tuvo de una relación anterior. Precisamente, el amor de sus últimos años recordaba el talento de su mujer el mismo día de su despedida. Un orgullo, a juicio de Santos, gracias a la capacidad que tuvo de hacer reír a tantos españoles. Una virtud que en palabras de su viudo era mucho más complicado que hacer llorar.

Algo que recordaron muchos de los asistentes a su sepelio. Compañeros de profesión como Isabel Pantoja, Marisol Ayuso, Andrés Pajares, Lola Herrera o Rosa Valenty entre otros que no dudaron en acercarse hasta el tanatorio en señal de respeto y por el cariño que profesaban a la gran Florinda Chico. 

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