Carmen de Grado
Opinión

El arte de dar y recibir según Diego Velázquez

Carmen de Grado
El aguador de Sevilla, por Diego Velázquez
El aguador de Sevilla, por Diego Velázquez

El aguador de Sevilla, Diego Velázquez, óleo sobre lienzo, 106,7 por 81 cm. Apsley House, Londres.

 

En esta obra del gran pintor español Diego Velázquez, también conocida como Las tres edades de la vida, vemos al mayor, el aguador, entregando al más joven un elemento básico, el agua. Ambos tienen su mano simultáneamente sobre la copa de cristal y están concentrados en su acción de dar y recibir. En segundo plano, en la oscuridad, se ve a un hombre de mediana edad, bebiendo. Enlazados con ellos aparecen tres recipientes, el gran cántaro en primer plano, la jarra vidriada con una taza de tapa, y la copa con agua con un higo adentro.

La luz enfatiza la figura del joven y el mayor en su acto de transferir el agua. El artista nos acerca el cántaro cuidadosamente pintado, luminoso, con las marcas del torno y algunas gotas de agua que brillan en su superficie.

El aguador no descuida sus utensilios, tiene una mano sobre cada uno de ellos. La entrega es un acto de cuidado, complejo.

 

 

Podemos ver esta pintura como expresión del valor de la transmisión entre generaciones y del bagaje y reserva humana de la generación mayor. El mayor requerirá para ello estar abierto a un permanente trabajo de investir. El otro, la nueva generación, no recibe sin más y para siempre, por el contrario, rechaza, desprecia, necesita, requiere, pide, reclama, agradece, etc. Es, en este juego de intercambios, que el mayor construye su legado. El valor de la trasmisión está dado por el valor que le otorgamos al otro en nuestras vidas, por la alteridad. Se trata de la transmisión que el adulto mayor realiza respecto de sus pares y especialmente respecto de las nuevas generaciones que lo sucederán, ya que todo desarrollo de un proyecto hacia el futuro necesita de trasmisiones previas. El anciano será el que ¨lega¨ las trasmisiones previas necesarias para construir las nuevas. 

Reclamará del otro la transmisión en forma de ¨transacción¨, de ¨convenio para zanjar diferencias¨, pero a los fines de realizar la propia transmisión construyendo ese mundo transicional que no es ni ¨mio¨ ni ¨tuyo¨ sino de ¨nosotros¨, ni de su generación, ni de la joven, sino de ambas. 

Vivimos en una sociedad de permanentes cambios, con grandes avances tecnológicos, migraciones, inequidades en la distribución de la riqueza, guerras, contaminación a nivel planetario. Todas situaciones que buscan solución. Tal vez, se trate de disponerse a dar y recibir en un cuidadoso y atento intercambio como el que nos muestra el pintor en esta obra.

En los primeros momentos de la vida tuvo que estar el otro para que el sujeto se constituya como tal. En los tiempos de la vejez, el otro contribuye a que la vida tenga sentido. 

Sobre el autor:

Carmen de Grado

Carmen de Grado

Carmen de Grado es Licenciada en Psicología, Máster en Psicogerontología y profesora en la Universidad Maimónides de Buenos Aires (Argentina).

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