Bernardo Rabassa
Opinión

Libro blanco: Lo ocurrido a los fallecidos por el Covid-19 en las residencias de mayores

Bernardo Rabassa Asenjo
Libro blanco: Lo ocurrido a los fallecidos por el Covid-19 en las residencias de mayores. Foto: Europa Press

Fernando Onega escribía hace unos días en este mismo periódico, que murieron muchos mayores en las residencias y que merecían algo así como un libro Blanco, y como quiera, que en los años 60 patenté la marca “libro Blanco”, como sociólogo que soy, ya en esos años, edité dos sobre la Tercera Edad, uno en Cádiz y otro en Guipúzcoa.

Segun datos oficiales de Sanidad demuestran, la muerte por Covid-19 de los residentes, es un drama que se hubiera podido prevenir pues ya se conocía desde diciembre el comienzo de la pandemia, se había visto lo ocurrido en Italia, y desde el 24 de enero se dieron instrucciones desde el Ministerio del Interior y el 5 de marzo desde Sanidad.

Existía, además, desde 2005 (Gobierno Zapatero) un Documento en Sanidad en su anexo XII con un Plan Nacional de preparación y respuesta, ante una pandemia de gripe, que no se ejecutó. Resultado: 557 muertes por cada millón de habitantes, una cifra que a 8 de mayo no alcanzaba ningún otro país.

El Covid-19, en cambio, se abatió sobre las residencias de forma brutal, no solo no fueron avisadas a tiempo para evitar visitas que pudieran contagiar a los internos, sino que carecían de medios para la prevención (mascarillas, trajes aislantes etc). Es más, se las instruyó, para que no llevaran los enfermos a los hospitales.

El informe elaborado por Sanidad, fue el día 5 de marzo, titulado "Documento Técnico. Recomendaciones a residencias de mayores y centros sociosanitarios para el Covid-19". En nueve páginas explicaba que “al tratarse de una enfermedad transmisible se deben extremar las medidas de precaución”. En la página cinco del citado, se detallan textualmente las medidas de "reclusión" de los ancianos en las residencias: "Como norma general, todos aquellos residentes que presenten sintomatología respiratoria aguda, deberán restringir sus movimientos lo máximo posible, y quedarse en una habitación con buena ventilación (preferiblemente al exterior) e idealmente con un baño propio. Las salidas a las zonas comunes deberán restringirse al máximo posible y si éstas fueran necesarias, deberán llevar una mascarilla quirúrgica".  Así que los contagiados se confinaron aislados, en sus habitaciones y por tanto, no fueron a los hospitales.

Lo que ocurrió, fue terrible, ya que los mayores que perdieron la vida en las 5.457 residencias de ancianos, entre públicas, concertadas o privadas, a causa del Covid-19 o con una sintomatología similar, era al día 23 de mayo en principio de 19.008 muertos, un 66% del total nacional, según datos oficiales ofrecidos por las CCAA. Los datos oficiales confirmados al 23 de mayo eran 28.752 fallecidos en total.

Ya que, según Sanidad, cerca del 95% de los muertos por el virus tenía más de 65 años, otros mayores muertos fuera de las residencias, eran 8.300 más y según el Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), han muerto un 65,1% más de lo esperado entre el 17 de marzo y el 13 de abril de 2020, elaborado por el Instituto de Salud Carlos III , es decir, que los mayores de 65 años , son al menos 27.300 en toda España y las cifras reales, ocultadas cuidadosamente, unos 5.000 más, comparándolas con los fallecidos desde 2008, a 2019, que suponen unos 35.000 muertos, atribuibles al Covid 19, lo que da: 33.250 mayores de 65 años. Aunque hay publicaciones que lo elevan a 42.750. Siendo 45.000 el total de muertos. Una catástrofe en cualquier caso.

Es por tanto el tema, merecedor de un Libro Blanco, que resuelva la prospectiva de cómo dar en el futuro, prevención y tratamiento médico, en caso de nueva pandemia, a sus residentes.


Bernardo Rabassa Asenjo es Secretario de Relaciones Institucionales y de Comunicación del partido 3ª Edad en Acción. Presidente de la Fundación FIECS (Instituto Europeo para la Comunicación social). Presidente del Club Nuevo Liberalismo S.XXI.

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Emili Hace 3 meses
Estoy convencido de que una solución a la soledad, los suicidios y muchos otros males de los mayores, sería la eutanasia LIBRE, sin más, nadie conoce lo que pensamos ni lo que sentimos cuando estamos solos, por eso, nosotros debemos decidir nuestro fin. Una muerte asistida es mas digna que encontrar cadáveres descompuestos después de haber pasado un tormento de sufrimiento, eso si es indigno.