Cartas al director

Más allá del nacionalismo

Miguel A. Castro

Domingo 8 de noviembre de 2020

2 minutos

Más allá del nacionalismo
Miguel A. Castro

Domingo 8 de noviembre de 2020

2 minutos

El independentismo catalán representa una amenaza de excesivo fraccionamiento interno de la UE que dificultaría su correcto funcionamiento. Y dañino, sobre todo, por el precedente que supondría para muchos de sus territorios.

Pero difícilmente se podrá evitar. Solo podemos hacer dos cosas, una a nivel estatal y la segunda europeo.

La primera sería acelerar todos los procesos judiciales en los que estaban implicados miembros de la antigua Convergència i Unió y cuya encausación casualmente coincidió con la radicalización separatista. Si hay que condenar a Pujol y a su familia, se les condena, y si hay que absolverlos se les absuelve. Pero lo que no se puede hacer es dilatar ese tipo de procesos a políticos, por que la antigua cúpula política catalana puede estar detrás del interés independentista, por los beneficios judiciales que para ellos supondría la secesión. Auque se demuestre matemáticamente una culpabilidad en temas de corrupción, en absoluto relacionados con la autoderterminación ¿El nuevo estado independiente, respetaría la sentencia del Estado español?

Y la segunda seria que Europa se asegurara que cualquier nuevo estado creado de la secesión de uno ya existente en la unión, no tuviera ningún tipo de ventaja económica derivada de dicha independencia, si no todo lo contrario. Que le saliera más caro pertenecer a la UE como estado, que como región de un socio comunitario. Es muy importante apostar con decisión y audacia por la integración regional, por que de ella depende la futura viabilidad de la Unión.

Europa no puede incentivar económicamente la disgregación de sus territorios, y eso es exactamente lo que hace contemplando pasiva como regiones proporcionalmente mas ricas que los estados que las acogen. Pretenden una independencia con claras motivaciones económicas, sobre todo para gran parte de los políticos que la lideran vinculados al poder económico local.

No debemos intentar prohibir la inquietud nacionalista de ninguna región, pero tenemos la obligación moral de trabajar en pro de la unidad territorial, sobre todo si detrás del separatismo hay intereses de una parte sustancial de la clase política que lo promueve.


Miguel A. Castro (Madrid)

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