Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Las claves de la felicidad

Ramón Sánchez-Ocaña
Estas son las claves de la felicidad, según la ciencia
Pildoras

 

La pandemia y los confinamientos nos están pasando factura de una u otra forma. Casi todos padecemos una especie de tristeza anímica, un ligero decaimiento del  espíritu. Por eso recuerdo muy bien lo que decía mi amigo, el psicólogo Miguel Silveira. Cuando nos hace daño un zapato nos ponemos una tirita; pero solemos ignorar que también hay tiritas para el ánimo. Lo que ocurre es que no son de esparadrapo, sino de aceptación, de sonrisa, de reconocimiento, de autoestima o de decir “gracias” o  “perdón”. Es lo que afirma Silveira, en su libro Estrategias para vivir mejor (Alba editorial). Eso de que todo es según el color del cristal con que se mira, es solo una parte de la verdad. La otra es dar a las cosas la realidad que tienen y verlas en su dimensión exacta. Ahí radica la mayor parte de los problemas. La proximidad de los acontecimientos nos hacen verlos con un tamaño que no es real. Haga una prueba. Recuerde un disgusto que tuvo hace tiempo. No por algo irreparable, que esa es otra cuestión. Un disgusto por algún hecho concreto. Pues bien: ¿verdad que ahora con una perspectiva lejana, le parece hasta ridículo haber sufrido tanto por aquello? ¿Qué es lo  que ha cambiado? Sólo su forma de verlo. 

A ser feliz se aprende

Viven bien los que están contentos con lo que tienen; los que tienen proyectos que les ilusionan y estimulan; los que persisten a pesar de los reveses; los que usan el sentido del humor y no se dejan dominar  por el pesimismo; los que cosechan afecto y apoyo social porque lo sembraron. Bueno, pues esas son algunas de esas estrategias.

La felicidad se aprende y se conquista.Si aprender es conocer y experimentar y si la felicidad es un estado  que se complace en la posesión de un bien,   se puede lograr ese estado reconociendo todos los días las cosas positivas que uno tiene y que son muchas.

De los reveses se extraen lecciones positivas. Saber descubrirlas trascendiendo la parte negativa hace más feliz que quedarse atrapado y angustiado en la adversidad.Lo mismo que convertirla en desafío o en reto.

Solemos tener la autoestima por los suelos. No nos damos cuenta de que todos somos competentes  para algo. Así que hay que descubrir esas potencialidades personales y desarrollarlas.Hay que comportarse como si fuéramos importantes y valiosos. Que lo somos. Ser diferente no significa ser inferior. Tampoco superior. 

Aparentar, sin ser, es vender humo. Es un montaje artificioso que desazona a quien lo practica e impide el establecimiento de relaciones sinceras y de confianza.Quien aparenta mucho, miente mucho. 

El miedo es el mayor freno emocional que tenemos.Y DEBE superarse. Somos lo que pensamos. Y si se piensa que va a ser rechazado, lo será; como si piensa que es un perdedor, lo sera. Hay que pensar en positivo, esa es la clave. Está demostrado  que el 96 por 100 de nuestros temores no se cumple nunca.

El fracaso hay que reconocerlo y aceptarlo; y luego, intentar de nuevo el éxito. No se puede confundir actuación fracasada con persona fracasada.

Tener una amistad intima. Compartir siempre es lo mejor para la felicidad. Si se tiene pareja no hay mejor ni más apaciguadora amistad que la de esa pareja.  

El síndrome de “estar quemado”

Sería el polo opuesto de la felicidad.

Podría definirse como un desfondamiento psicológico. Hay pocas motivaciones profesionales, pero que exigen dedicación casi completa. El resultado es un ejercicio profesional sin motivación. Hay una frustración permanente (“yo no me preparé para esto, esto no es lo que yo quería, mi vida se está pasando en esto que no me importa”). Poco a poco se va llenando el saco de la amargura, hasta que llega ese desfondamiento que hace decir “Ya no puedo más“. Es el reflejo de la insatisfacción laboral. Los síntomas podrían resumirse en  fatiga,dolores de cabeza, disfunciones respiratorias, sudores, sensación de mala salud, pérdida de apetito, náuseas, problemas gastrointestinales, aumento de colesterol en sangre y propensión coronaria.


SOBRE EL AUTOR

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942). Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Tele 5 y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición. 

En 2019 entró en el consejo editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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