Cosas de mayores
Por todos lados se oye, como si fuera una cantinela, la frase “cosas de mayores”, la mayoría de las veces de forma despectiva, como si los mayores no entendiésemos de cualquier cosa o materia.
Con los amigos de siempre, algunos días de la semana tomamos café en el bar de enfrente de mi casa. Es un espacio de tertulia: en una mesa, cuatro o cinco hombres mayores; al lado, en otra mesa, una tertulia de mujeres mayores. Comentamos de todo: historia, medicina, investigación, espacio, aviones, algo de política y, especialmente, de fútbol. La mayoría son del Atlético de Madrid, aunque conocen perfectamente la historia del Real Madrid y no pierden ocasión de criticar al equipo, a su junta directiva y hasta al estadio. Yo soy del Real Madrid desde pequeño.
Muchos mayores pasan así todas las mañanas, sin interés ni curiosidad por hacer ninguna actividad. He intentado varias veces que vengan a nuestras actividades de Cultura Senior, sobre cultura o ciencia, pero su respuesta siempre es “no, no, no…”. No tienen interés por ninguna actividad cultural. Pero sí van al campo de juego, al Riyadh Air Metropolitano.
Azaña, figura clave de la Segunda República Española, dejó varias reflexiones célebres sobre la mentalidad española, la política y la responsabilidad individual. Una de sus frases más conocidas, que aborda la tendencia a opinar sin conocimiento, es: “Si cada español hablara solo de lo que sabe, se haría un gran silencio nacional que podríamos aprovechar para estudiar”.
¿Qué hacer para que estos amigos, que se pasan todas las mañanas hablando de fútbol, hagan otras actividades? ¿Hay muchas ofertas de actividades para mayores? ¿Hay asociaciones de mayores que las ofrezcan? ¿Hay muchos viajes que hacer? ¿No hacemos cosas de interés? ¿Cuándo tratas de organizar una actividad, piensas realmente en los asistentes al acto? Ya pasaron los tiempos en que a los mayores se les regalaba una gorra y un bolígrafo por asistir a un evento.
Dice al respecto Mariam Martínez-Bascuñán, en un reciente artículo: “Vivimos una época donde todos opinamos sobre todo y las redes sociales amplifican cada juicio instantáneo, cada veredicto emocional. Y, sin embargo, hemos perdido algo esencial: la capacidad de discernir entre lo verdadero y lo falso, de orientarnos en un mundo que se desmorona bajo nuestro pie”.
Me dijo un mayor al salir de la tertulia: “No trates de entender la vida. Tan solo vívela y disfrútala”.
Pues eso: no entiendes la vida. Cosas de mayores.
