Diego Fernández
Opinión

Ayuso es Roberto Baggio

Diego Fernández
Ayuso es Roberto Baggio

A medida que crecemos nos damos cuenta de que no se puede ganar siempre. Recuerdo con claridad el día que la vida me dio por primera vez esa lección. Nueve de julio de 1994. Un Diego de ocho años, rodeado de amigos y de sus padres, mira la televisión con ilusión y nervio. España- Italia, cuartos de final del mundial de Estados Unidos. Tras el fallo de Salinas, el gol de Baggio y el codazo de Tassotti a Luis Enrique, el niño llora de rabia e impotencia y su llanto va más allá de un partido de fútbol. Habían perdido los buenos, al menos los míos. No lo entendía. 


Este miércoles me he encontrado con mucha gente que no entendía porqué la izquierda ha perdido las elecciones en la Comunidad de Madrid. “La gente es tonta”, “Debe ser que aquí hay mucho millonario”, “Prefieren las cañas a los derechos sociales”, “Cómo ha podido ganar si está loca”. La victoria de Ayuso no se debe a que el votante haya elegido mal por falta de inteligencia. Es bastante más compleja. Ayuso lleva trabajando en comunicación y marketing político casi toda su vida. Ha hecho bastantes más cosas para un animal mediático como Esperanza Aguirre que abrirle una cuenta de twitter a su perro, ‘Pecas’. Su Jefe de Gabinete es Miguel Ángel Rodríguez, exsecretario de comunicación de Aznar. El responsable de que Aznar aparentara tener lo que le faltaba para ser Presidente del Gobierno: carisma. 


En Madrid, mientras Unidas Podemos no paraba de perder integrantes, Errejón huía a salvar España, Gabilondo iba al ritmo Gabilondo y Aguado no asumía que el presidente de la Comunidad no era él, Ayuso se convertía con una pandemia de por medio, en la líder de la oposición a Sánchez y desterraba su mayor tara: ser una desconocida.


En el proceso, desde la izquierda, se la ha tratado de loca. De IDA. Ha sido criticada sin buenas formas ni educación. Un error similar al que se cometió con otro fenómeno político reciente, Carmena, pero desde el otro lado. A  Ayuso la izquierda la ha “Carmenizado” y ha ayudado a que se convierta en un símbolo, gracias a que los  insultos contra ella agredían a personas que se han visto representados por Ayuso. Un factor que desde el equipo de la nueva lideresa han sabido explotar con inteligencia: Se meten conmigo porque no les gusta cómo soy y soy como tú potencial votante, me gusta después de currar, irme de cañas, ir al teatro, quedar con mis amigos, cenar con mi pareja, etc.


Cuando Ayuso convoca elecciones con la excusa de la moción de censura de Murcia, ya sabe que va a arrasar. Su estrategia ha sido adueñarse de la marca Madrid y de la palabra libertad. Con esos dos ingredientes ha preparado un “Trump-antojo a la madrileña” de 65 escaños. Su “A la Madrileña” = “Madrid, first”: Frente a las restricciones, terrazas y frente a Sánchez, menos impuestos. Una receta que la izquierda no ha sabido parar antes de tiempo. De la mala gestión en las residencias o de los problemas sociales endémicos de Madrid tras 26 años gobernados por el PP, como la poca inversión en educación y sanidad pública, se tenía que haber hablado antes y constantemente, desde que Ayuso llegó al poder,  y no sólo en campaña. Ahora la izquierda se encuentra en un momento “Quo Vadis”. Algunos como Ábalos y Calvo del PSOE, actúan como lo hice yo con 8 años tras la derrota ante Italia cuando culpaba al árbitro y al guarro de Tassotti. Patalean y denostan al votante de Ayuso. Otros como Errejón hacen autocrítica y toman notas para mejorar en el siguiente partido. El líder de Más País, dice que Ayuso ha sabido aprovechar un momento de hartazgo pandémico y calar con un mensaje de optimismo. Ha sido mejor comunicativamente. Errejón ha sido rápido. Yo tardé años en darme cuenta de que Roberto Baggio era mucho mejor delantero que Julio Salinas. Claro, que yo era un niño, y Errejón sólo aparenta serlo.

Sobre el autor:

Diego Fernández

Diego Fernández

Diego Fernández es periodista en La Sexta Columna (La Sexta).

… saber más sobre el autor