Diego Fernández
Opinión

Euro Pandemialand Madrid

Diego Fernández
Euro Pandemialand Madrid

En la versión de Disney de La sirenita, la susodicha, Ariel, ansía poder ver un mundo más allá del submarino. Quiere tener piernas para descubrir la superficie y disfrutar de dar paseos, ir a restaurantes y montar en barca con el apuesto príncipe del que se ha enamorado al rescatarlo de un naufragio. Amor a primera vista con tragedia mortal de por medio, un clásico de Disney. La sirenita quiere dejar atrás las medidas restrictivas que la atan al mar y que en su caso tienen forma de cola de pescado. Por Madrid, en estos días, se ven muchas sirenas y sirenos. Suelen hablar francés, inglés u alemán y vienen desde sus países a visitar la villa y corte en busca de dejar atrás sus colas de pescado. Abandonar por unos días su mundo submarino de movilidad reducida.

Madrid es ahora mismo lo más parecido que tiene Europa y la propia España a un parque temático, como los que tiene Disney: Euro Pandemialand Madrid.  Cuenta con atracciones que en otros lugares han cerrado, como museos, cines, conciertos, teatros o bares. Teniendo en cuenta que el bar o restaurante cuenta con éxito internacional desde tiempos inmemoriales, el parque temático tiene la popularidad asegurada. Para poder subirse a esta atracción, salvo alguna excepción, sólo se necesita una buena mascarilla y no superar el límite de aforo en las mesas.

Madrid está cada vez más lleno de visitantes que se han decantado por viajar a Euro Pandemialand. Ofrece un paquete turístico único en Europa con la excepción de Estocolmo. Pero allí hace frío y es casi todo el tiempo de noche y aquí se van notando la luz y el calor. Esta competencia puede ser tachada de desleal, pero pese a lo arriesgada que puede parecer su estrategia anticovid, con ella, según las cifras oficiales, se obtienen resultados muy similares que los de otros lugares mucho más restrictivos, por alucinante que parezca. 

Mientras Euro Pandemialand Madrid va aumentado su número de visitantes, muchos madrileños no hemos podido salir de aquí e ir a nuestros pueblos desde hace meses. Ni siquiera para comprobar si nuestras casas siguen enteras después de que Filomena dejará media península convertida en una macrozona catastrófica.

La pandemia se prolonga y el aumento de casos provocados por las variables extranjeras aleja la deseada inmunidad de rebaño. Podría ser un buen momento para que las comunidades autónomas cerradas perimetralmente dieran permisos puntuales a las personas propietarias de viviendas en sus pueblos para comprobar que todo sigue en orden. No es que queramos ir todos en tropa a pasar el fin de semana al pueblo, pero sí que una persona se pueda acercar para saber que la casa sigue allí. Resulta paradójico, pero es más fácil para un berlinés visitar Madrid que para un madrileño visitar su pueblo.


Diego Fernández (@Diegogtf) es periodista en La Sexta Columna (La Sexta).

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Diego Fernández es periodista en La Sexta Columna (La Sexta).

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