Diego Fernández
Opinión

94 años y una semana sin PCR

Diego Fernández
94 años y una semana sin PCR

Mi abuela María lleva una semana mirando por la ventana. La mujer se entretiene así, viendo a los niños jugar en la plaza que está enfrente de su piso y cotilleando un poco. De su silla se mueve a la cocina para beber un poco de agua y de ahí al baño y a la cama para descansar. No puede bajar a la calle a estirar sus piernas de anciana y dar la vuelta a la manzana que tanto le gusta y tanto le han recomendado los médicos.

María tiene que estar en casa aislada, mientras espera una llamada de la sanidad pública que no llega, y así lleva una semana. El tiempo que ha pasado desde que la persona que cuida a mi abuela dio positivo por COVID. La misma que a diario lava la ropa o prepara la comida de María, que tiene ya 94 años.

Al conocer la noticia mi familia actuó como recomiendan las autoridades. Llamada de teléfono al centro de Salud y al número de atención del COVID.  Nos dijeron que estuviéramos tranquilos, ya que no tenía síntomas y que se pondrían en contacto para realizarle una PCR lo antes posible. Desde entonces en la casa de mi abuela se han escuchado muchas cosas. Al ministro de Sanidad dejar su cargo en plena tercera ola de la pandemia para centrarse en su candidatura a la presidencia de la Generalitat, noticias de cómo alcaldes, militares u obispos se han saltado la cola de vacunación o el anuncio en rueda de prensa y a los cuatro vientos que que por fin están llegando de los test que se prometieron a las farmacias de la Comunidad de Madrid.

Sin embargo, no hemos escuchado sonar el teléfono de mi abuela María para comunicarnos la cita de la PCR. No ha sido por falta de insistencia por nuestra parte, nosotros sí hemos llamado unas cuantas veces todos los días pidiendo información y ayuda. Aunque se encuentre bien, mi abuela ha estado en contacto directo con una persona infectada y evidentemente a su edad, 94 años, es población de riesgo.

Mi familia y yo somos creyentes y usuarios de lo público. Colegios, universidades, médicos, transporte, salvo los dentistas poco “privado” se ha consumido en casa. La tardanza, falta de respuesta y la preocupación, no nos han dejado alternativa y hemos acudido a un laboratorio privado para que realicen a mi abuela una prueba lo antes posible.

Tanta espera nos ha provocado desesperanza. Entiendo que la situación actual con el COVID es atroz y que la sanidad está desbordada, pero los políticos a los que elegimos para que nos gestionen deberían haber valorado mejor la pandemia por los síntomas que dio después del verano y justo antes de las navidades. Que casi un año después del inicio de la crisis del COVID, una anciana de 94 años lleve una semana sin que se le haga una PCR es señal de que las cosas no están funcionando. Creo que nuestros gestores también tienen problemas de diagnóstico.


Diego Fernández (@Diegogtf) es periodista en La Sexta Columna (La Sexta).

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Diego Fernández es periodista en La Sexta Columna (La Sexta).

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