Fernando Ónega
Opinión

Derecho a la duda

Fernando Ónega
Plácido Domingo

Una nueva tormenta cae sobre el gran Plácido Domingo: otras once mujeres le acusan de abusos sexuales en tiempos pretéritos. ¡Pobre Plácido! Es la nueva víctima del frenesí denunciador. Pasa de ser el gran ídolo, una gloria nacional, a ser el pim-pam-pum del “me too”, a engrosar la lista de presuntos depredadores. ¡Y qué difícil es juzgarlo! ¿Quién sabe nada? ¿Quién conoce los detalles de una relación ocasional? ¿Quién garantiza que el paso del tiempo no deformó la memoria de las denunciantes? ¿Por qué van a tener razón quienes le acusan y no quienes pregonan la exquisitez de su trato? Yo no le puedo defender, Plácido. Pero tampoco le puedo condenar. Para indultar y condenar hacen falta unas pruebas que no tengo. Usted tiene un derecho que debiera ser fundamental y que quiero reclamar: el derecho a la duda.

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La Duda Que Anda Hace 10 días
En mi opinión, sr. Ónega, tiene Ud. "casi razón". Para indultar o condenar, hacen falta unas pruebas. Y también hace falta "querer juzgar". Y mi pregunta es... ¿tenemos que hacerlo? A mi, de don Plácido me interesa su voz, y su excelencia profesional. Su vida personal, como la de tantos, como la mía, es cosa de cada uno.