Fernando Ónega
Opinión

Derecho a la duda

Fernando Ónega
Plácido Domingo: "Europa es diferente, la presunción de inocencia prima sobre la condena inmediata"

Una nueva tormenta cae sobre el gran Plácido Domingo: otras once mujeres le acusan de abusos sexuales en tiempos pretéritos. ¡Pobre Plácido! Es la nueva víctima del frenesí denunciador. Pasa de ser el gran ídolo, una gloria nacional, a ser el pim-pam-pum del “me too”, a engrosar la lista de presuntos depredadores. ¡Y qué difícil es juzgarlo! ¿Quién sabe nada? ¿Quién conoce los detalles de una relación ocasional? ¿Quién garantiza que el paso del tiempo no deformó la memoria de las denunciantes? ¿Por qué van a tener razón quienes le acusan y no quienes pregonan la exquisitez de su trato? Yo no le puedo defender, Plácido. Pero tampoco le puedo condenar. Para indultar y condenar hacen falta unas pruebas que no tengo. Usted tiene un derecho que debiera ser fundamental y que quiero reclamar: el derecho a la duda.